¿Internet está en vías de extinción? Esto opina un académico
Un teórico neerlandés vaticina que la gente se alejará de la red debido a que sus aspectos negativos superarán a los positivos
Ricardo Segura
En su ensayo Extinction Internet, Lovink pronostica que llegará un momento en que nos cansaremos de estar conectados a internet.
Una era donde todo parece cambiar
En opinión del autor, las conclusiones del ensayo, publicado en 2022, siguen vigentes.
“La tesis de ‘Extinction Internet’ es programática y describe una profunda transición en una era turbulenta donde todo parece cambiar muy rápidamente”, explica.
“En mi nuevo libro, Platform Brutality, que se publicará en español en 2026, profundizo acerca de la presión que ejercen las grandes compañías tecnológicas sobre los usuarios para que se ajusten a sus normas y visiones políticas”.
“Perdimos aquella batalla de forma espectacular. La realidad es que internet y las aplicaciones adictivas están en manos de las grandes tecnológicas, a las que les importan poco los derechos individuales o la sociedad en su conjunto”, resume Lovink.
Si la red está rota, ¿se puede arreglar?
Sin embargo, últimamente ha empezado a cambiar de opinión y a preguntarse si es realmente posible arreglar internet.
“Puede llegar un punto en el que ya no sea posible arreglarla, y que después, las consecuencias adversas ya no se puedan controlar. internet se encamina hacia un punto sin retorno, y las grandes tecnológicas probablemente ya lo saben”, asegura.
Punto de ‘no retorno’, cada vez más cerca
Lovink considera que este punto de no retorno se acerca, ya que ahora incluso los usuarios ‘comunes’ tienen que pagar cada vez más el precio de nuestra profunda dependencia de internet y la adicción a las redes sociales y las aplicaciones.
Lovink recalca que debido a nuestra dependencia de internet, “nuestra memoria a corto plazo está empeorando y nuestra atención se está fragmentando cada vez más y es dirigida de forma muy específica”.
Al mismo tiempo, “el control social está aumentando en el ámbito digital y los usuarios están siendo vigilados de cerca. Nuestra supuesta libertad de expresión ya no existe”, afirma.
Como consecuencia de esto “ya estamos empezando a ver indicios de que la gente publica cada vez menos sus opiniones”, apunta.
“En China ya es imposible subir a un tren si se tiene una opinión errónea. En Estados Unidos hay que compartir todos los perfiles de redes sociales para solicitar un visado”, advierte.
“Este control digital sofisticado acabará generalizándose tanto que la gente acabará abandonando internet”, subraya.




























