En 2024 atacaron a mil 350 iglesias: Centro Católico Multimedial
Los recintos sagrados dejaron de ser intocables. Extorsiones, profanaciones, incendios y hasta restos humanos en los atrios revelan que ni la fe detiene a la delincuencia
Juan Carlos Rodríguez / El Sol de México
El sagrario forzado, un retablo quemado, la alcancía de las limosnas arrancada de tajo o, peor aún, cabezas humanas abandonadas en el atrio, se muestran como advertencia de que las iglesias también son territorio del crimen.
Esta cifra representa un incremento de 550% respecto de la situación que se vivía a finales de los años 90, cuando el promedio semanal era de cuatro templos atacados, robados o profanados.
“La delincuencia organizada se ha dado cuenta de que las organizaciones religiosas son una mina de oro”, plantea Óscar Moha, especialista en temas religiosos y en defensa de los derechos humanos.
Machete en mano
Con el torso desnudo y con un machetes en cada mano, el individuo prendió fuego al altar principal de la iglesia, quemó imágenes religiosas y agredió a dos colaboradores de la parroquia.
Semanas antes, el pasado 3 de agosto, un hombre atacó con un cuchillo a un feligrés durante una misa que se celebraba en la iglesia de La Magdalena, municipio de Los Reyes La Paz, Estado de México.
“El gobierno actual nunca va a atacar a la iglesia, pero tampoco va a meter las manos por ella”, sentencia Sotelo, quien señala directamente a los gobiernos de Morena de tolerar o incluso azuzar las agresiones contra templos religiosos.
Sin temor de Dios
Con estos números, México se convirtió en el país en América Latina con más ataques violentos a recintos sagrados. Le siguen Colombia, Guatemala, Venezuela, El Salvador y Argentina.
Para Moha, el hostigamiento no se limita a la Iglesia católica, pues los pastores evangélicos también han sido víctimas de secuestro, cobro de derecho piso y amenazas para seguir cumpliendo con sus funciones.
En el caso de la Iglesia católica, Sotelo sostiene que hay una actitud de resistencia. “Los sacerdotes, pese a todo, están trabajando, y algunos lo hacen 24/7, aun en lugares de extrema violencia, valientemente están ejerciendo su ministerio sacerdotal”.
Reportero con tres décadas buscando historias incómodas. Me gusta la política, analizar el desempeño gubernamental y la data. Salsero, cruzazulino y paparazzi de mi familia. Amo las biografías y los documentales.





























