Se nos viene una guerra
Sufren los xalapeños y veracruzanos de otras importantes zonas de la entidad por la falta de agua, pero a como estamos y vamos llegará el tiempo, no lejano, en que lo padecido ahora será leve en comparación a lo que se sufrirá.
Y en la crisis por falta de agua por una u otra razón todos somos responsables, autoridades y ciudadanos en general. Los primeros por no atender el problema o por corrupción, los segundos por no saber exigir la atención debida a la problemática o por desperdiciarla.
Mientras salga agua de la llave cada tres días o cada tres semanas nos conformamos y no tomamos en cuenta lo que verdaderamente significa y hay detrás de esa escasez.
Los organismos dedicados a la distribución hacen de todo menos lo que deben hacer. Cobran lo que quieren, imponen tarifas, reparan fugas cuando se les antoja, no hacen las obras requeridas y no rinden cuentas.
No existen programas prácticos y ajustados a la realidad para que la población se involucre en el cuidado del líquido y, con apoyo y asesoría, haga lo necesario para almacenar y aprovechar agua de lluvia.
No hay tampoco acciones para realmente cuidar las fuentes generadoras del agua, como en nuestro caso sería el Cofre de Perote, en la zona conurbada Veracruz-Boca del Río-Alvarado el Pico de Orizaba y para la región de Coatzacoalcos la sierra de Soteapan.
El Cofre ya fue rapado en gran medida y el Pico pierde sus glaciares sin que nadie mueva un dedo, como tampoco nadie mueve a la gente para, con una estrategia práctica, sembrar árboles donde sea necesario.
¿Esos dos mil millones de pesos son mucho? Sí, son mucho… y son poco dado que esa cantidad sería la obra más importante y de beneficio para cientos de miles de personas.
Tenemos ya un problema social que puede terminar muy mal y es muy poco lo que se hace para empezar a resolverlo.










