Ciencia y Saludmartes, 27 de enero de 2026
Cada vez tendremos menos frío y más calor ¿Qué es exactamente el cambio climático?
La principal causa de este proceso está en las actividades humanas
Roxana Ogaz / El Heraldo de Chihuahua
La principal causa de este proceso está en las actividades humanas
Roxana Ogaz / El Heraldo de Chihuahua

Desde hace muchos años la amenaza del cambio climático está presente en el mundo: se habla de sequías, olas de calor, derretimiento de los glaciares, perdida de la biodiversidad, entre otros, todo ello a consecuencia de dos factores: el primero por la naturaleza, ya sea variaciones en la actividad solar o erupciones volcánicas, y el segundo debido a las actividades humanas.
Según información publicada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los seres humanos somos los responsables del calentamiento global de los últimos 200 años, principalmente por la quema de combustibles como petróleo, gas y carbón, lo que ha provocado que la temperatura del planeta se eleve a un ritmo más rápido en los últimos 2000 años.
El cambio climático es uno de los retos ambientales más relevantes de nuestra época. Se trata de una modificación en el clima de la Tierra que se mantiene durante décadas o incluso más tiempo. Implica transformaciones profundas y persistentes en la temperatura, los patrones de lluvia y otros aspectos del clima global, de acuerdo al Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático.
La principal causa de este proceso está en las actividades humanas, especialmente la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas. Dichas acciones liberan gases de efecto invernadero, entre ellos el dióxido de carbono y el metano, que funcionan como una capa que retiene el calor solar en la atmósfera. Además, la deforestación y ciertas prácticas agrícolas intensifican la liberación de estos gases, acelerando el calentamiento del planeta a un ritmo sin precedentes en los últimos dos milenios, explica el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).
Las consecuencias del cambio climático van mucho más allá del aumento de la temperatura. Al ser la Tierra un sistema interconectado, las alteraciones en una región repercuten en otras. Esto se traduce en fenómenos como sequías prolongadas, escasez de agua, incendios forestales, deshielo en los polos, incremento del nivel del mar, inundaciones y tormentas extremas. También se observa una pérdida significativa de biodiversidad, lo que evidencia que el cambio climático afecta tanto a los ecosistemas como a la vida humana en múltiples dimensiones.
Las implicaciones del cambio climático ya se reflejan en datos recientes que muestran un aumento sostenido de la temperatura global. En 2024, la media mundial se situó en 1,55°C por encima de los niveles preindustriales, convirtiéndose en el año más cálido desde 1850, según
Greenpeace señala que, además, el promedio de los últimos 30 años indica un incremento de 1,3 °C respecto al período de referencia 1850-1900, acercándose peligrosamente al límite de 1,5 °C establecido en el Acuerdo de París. Estos registros confirman que la última década ha sido la más calurosa jamás documentada.
El problema se agrava porque las emisiones de gases de efecto invernadero continúan creciendo. En 2024 alcanzaron un máximo histórico de 41,6 gigatoneladas de CO₂ equivalente, impulsadas tanto por la quema de combustibles fósiles como por la deforestación. Como consecuencia, la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera superó por primera vez las 430 partes por millón en marzo de 2025, un nivel que no se había registrado en millones de años. Este incremento acelerado evidencia que los esfuerzos actuales no han logrado frenar la acumulación de gases que intensifican el calentamiento.
Las repercusiones se extienden a los océanos y al nivel del mar. El contenido de calor en los mares ha alcanzado cifras sin precedentes, con olas de calor marinas cada vez más frecuentes e intensas. Paralelamente, el nivel medio del mar sigue aumentando a un ritmo acelerado, con un incremento de 5,9 mm en 2024, más del doble de lo observado en décadas anteriores. En los escenarios más críticos, la temperatura podría elevarse hasta 4,8 °C hacia finales de siglo, lo que implicaría enormes pérdidas económicas y sociales. Cuanto más se retrase la acción, mayores serán los costos de adaptación, hasta llegar a un punto en que esta ya no sea posible.