Opinión / Columna
 
Momentitos 
Sergio Búrquez 
Por vergüenza o por temor...
La Voz de la Frontera
5 de agosto de 2011

  Yo como usted, amigo querido, estoy consciente de que la mejor manera de encontrar a los delincuentes es denunciándolos, pero...Mire, en muchas ocasiones, los afectados directa o indirectamente se detienen a llevar a cabo esta acción... porque sencillamente tienen miedo...

¿Miedo a qué?... me preguntaría usted...

Conozco a un matrimonio que no se lleva bien...El marido es un abusador, desobligado, alcohólico...La mujer tiene que hacer milagros para mantener a la familia a flote...

Los vecinos saben -porque escuchan involuntariamente-, todos los aconteceres en este núcleo; ellos escuchan cuando el hombre está golpeando a la señora y a los niños...pero se quedan callados...

--Es que ya conocemos a este señor --me dijo una de las amas de casa que viven por ahí--, si se nos ocurriera acusarlo ante las autoridades, él es capaz de todo...Tenemos miedo...

¡Y si ella tiene miedo...pero la infortunada esposa!...

A pesar de que le da mucha vergüenza que sus problemas sean ventilados prácticamente ante todos, ya que la echa fuera de la casa, le cierra la puerta y las injurias se dan al por mayor, la esposa siente pena de que todos conozcan lo que le pasa...A esto, claro está --agregó el informante--, se añade el miedo que le tiene a este hombre que en cuanto se toma una copa se transforma...

¿Qué se puede hacer en este caso, pues?...A nadie nos gusta, eso es muy claro, que se enteren de lo que pasa dentro de las paredes de nuestra casa...y menos tener que encarar a diario a la gente a nuestro alrededor que se percata sin querer, repito, de palizas y malos tratos...

Por otra parte, existe la idea -equivocada o no- de que el delincuente va a ser informado por las autoridades respectivas de quién fue el denunciante...y no hay manera de hacerle entender a este último que las denuncias son completamente confidenciales...

--Yo no creo que son confidenciales --me repitió mi "informante"--, porque hace unas semanas un vecino se hartó de estarse enterando de los golpes y los gritos de la pobre mujer y sus hijos y se presentó en la comandancia...Sí, vinieron pronto y lo "levantaron"...pero cuando pagó la multa y lo dejaron libre ¡de inmediato retó al pobre acusador--!...Se hizo un verdadero escándalo...

Desde entonces nadie quiere tomar cartas en el asunto...Después de todo, si a la señora no le importa que sepamos su vida, si ella acepta y tolera todo lo que su marido le hace, pues allá ella, ¿no?...

Traigo a colación esta anécdota "de la vida real" porque frecuentemente en estas mismas páginas aparece el estímulo de la cultura de la denuncia...

Cuando se trata de maleantes cuyo "modus vivendi" está comprobado y que vive cerca de uno...¿quién se atreve a denunciar cualquier tropelía?...

Es bien sabido que las personas que son secuestradas se quedan -en su gran mayoría- calladas y ni siquiera intentan un retrato hablado del o los secuestradores...porque tienen miedo, mucho miedo de que les vuelva a pasar a ellos o a alguien de su familia...

Además, las mujeres violadas...Bueno, éste es un caso muy particular, las damas ni siquiera hacen la denuncia...porque tienen mucha vergüenza... como si ellas fueran las responsables...

Sin embargo, amigo querido, hay que armarnos de valor y enfrentar con valentía los abusos, los robos, los secuestros...todo esto que está acabando con la seguridad de un país bello como es México...antes de que ganen "los malos" por nuestra vergüenza o nuestro miedo...¿Verdad?... ¿O no?...

momentitos2005@yahoo.com.mx
 
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