Comunidad y cultura
Descubren vestigios de apaches en Chihuahua
Organización Editorial Mexicana
29 de julio de 2010


Redacción / El Sol de México

Ciudad de México.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrió vestigios de casas cónicas y una pintura mural de antiguos apaches que fueron localizados en el sitio arqueológico Cañón del Embudo, en Chihuahua. El descubrimiento constata que estos grupos se refugiaron en ese abrigo rocoso durante la persecución que sufrieron en Estados Unidos hacia 1850.

En este mismo lugar, considerado el sitio arqueológico más grande de la Sierra Madre Occidental, también se registró el hallazgo de gran cantidad de piezas de cerámica y cestería, así como herramientas de la cultura Paquimé, con una antigüedad de 900 a 1450 d.C., y ofrecen nuevas luces sobre esta extinta civilización.

Estos descubrimientos se originaron durante los trabajos de investigación arqueológica y conservación que llevan a cabo el INAH en el Cañón del Embudo, donde existen más de 20 cuevas, en cuyo interior hay construcciones prehispánicas conocidas como "casas en acantilado". Las labores se llevan a cabo con recursos aportados por la Fundación J.M. Kaplan, a través de la World Monuments Fund, y que ascienden a 75 mil dólares.

El arqueólogo Eduardo Gamboa, director del Centro Cultural Paquimé y responsable de los trabajos de investigación arqueológica en el Cañón del Embudo, informó que en la meseta de la montaña se localizaron vestigios de antiguos grupos apaches, entre los que resalta una aldea con restos de 20 tipis (casas apaches o tienda cónica), que fueron ocupadas de 1850 a principios del siglo XX, como refugio ante su persecución en EU.

"Llegaron a ocultarse en este sitio porque lo consideraban un lugar sagrado de sus ancestros, por eso durante su estancia no habitaron en las "casas en acantilado", sino que construyeron sus tipis, en las viviendas prehispánicas que hay en las cuevas sólo hacían ceremonias y en ese contexto pintaron el mural que también encontramos".

Dicho mural, dijo, está pintado en dos cuartos de uno de los conjuntos habitacionales que los arqueólogos han denominado Cueva de las Pinturas Apaches, donde estos grupos dejaron plasmadas escenas en las que aparecen montados a caballo; en él predomina el color negro porque fue elaborado con ceniza, a diferencia de las pinturas prehispánicas trabajadas con pigmentos de colores.

Detalló que al interior de otras cuevas también se encontraron artefactos de metal y gran cantidad de rastrojo, principalmente de caballos, lo que indica que esos espacios fueron usados por lo apaches para guardar animales.

Asimismo, Gamboa añadió que durante los trabajos de restauración que se realizan en la Cueva de Las Jarillas -donde se conserva uno de los conjuntos de "casas en acantilado" más grandes de toda la región- se localizó gran cantidad de objetos prehispánicos de la cultura Paquimé, entre los que destacan piezas de turquesa, concha, cerámica de la región de Madera, con imágenes que hacen referencia a la arquitectura y sus deidades totémicas como la del perico.

"También se ha hallado cestería, entre la que se encuentran mecapales, cuerdas y morrales, conservados por las características de las cuevas; objetos de adorno personal, como collares elaborados en concha y piedra, y herramientas, como hachas y metates, así como fragmentos de restos de animales como venado, jabalí, pescado y ratón, que formaban parte de la dieta de los grupos prehispánicos".

Detalló que las piezas prehispánicas localizadas permiten advertir cómo vivió la cultura Paquimé en las "casas en acantilado". Entre los avances más importantes, destacó, se confirma que Paquimé estuvo dividida en las regiones serrana, de los valles, del desierto y norte, y que las poblaciones cercanas a la antigua ciudad, como Cañón del Embudo, fueron colonias de la gran urbe de la cultura Casas Grandes que le servían