Opinión / Columna
 
Por Correo Electrónico 
No saben cómo hacerlo
Organización Editorial Mexicana
12 de marzo de 2010

  El arribo del Partido Acción Nacional al gran poder de Los Pinos -en la persona de Vicente Fox Quesada- despertó entre todos los mexicanos y mexicanas una gran ilusión.

El carácter "entrón y bronco" del guanajuatense, con sus promesas de aplicar un cambio que llevaría a la nación al progreso, y su compromiso, muchas veces repetido, de combatir la corrupción, hizo renacer la esperanza sexenal.

La realidad fue amarga. Nada de lo prometido se cumplió. Ahora, en el segundo tramo, la nueva administración que encabeza Felipe Calderón, al parecer, sigue por la misma senda.

A diez años de "gobierno" panista, las cosas cada día se ponen peor:

En la actual administración se han desplomado las principales fuentes de divisas en poco más del 35 por ciento. Cayeron los ingresos por concepto de las exportaciones petroleras, cayeron 15 por ciento las remesas en dólares que envían los trabajadores migrantes, cayó el 14 por ciento de los ingresos por turismo y cayó el 51 por ciento de la Inversión Extranjera Directa, etc. etc.

Las oportunidades de empleo son nulas y cada día se suman más mexicanos a las filas de desocupados o al comercio informal; la "guerra" contra la delincuencia organizada (narcotráfico, secuestros, asaltos a mano armada, ejecuciones, etc.) es cada día más cruenta y no tiene visos de acabar. Es una guerra que estuvo perdida desde que empezó.

Las promesas de cambio -con la alternancia del poder- quedaron sólo en eso. Los cambios que siempre exigió el PAN cuando era oposición no han llegado. No han sabido cómo hacerlo.

En el renglón económico, las cosas están peor. El "catarrito" pronosticado por el exsecretario de Hacienda, Agustín Carstens, se transformó en una letal neumonía.

Acabó con la poca confianza que el ciudadano común tenía por las autoridades financieras. Los precios de los energéticos -gasolinas, gas, diesel y luz eléctrica- siguen al alza mensualmente. En tanto que los salarios están minimizados con la pérdida creciente del poder adquisitivo y de los empleos. Su lema de campaña de "ser el presidente del empleo" quedó hecho añicos.

Las tasas impositivas son casi confiscatorias y, para colmo, los Magistrados resolvieron que el Impuesto Empresarial de Tasa Única (IETU) es totalmente legal. Lo que significa un doble pago. Con posibles consecuencias de quiebra de empresas, despidos masivos de personal y -obvio- más desempleados.

Otra de las promesas incumplidas -por ambos- es el combate a la corrupción.

Otro lema de campaña de Felipe Calderón, el de "gobierno de manos limpias", quedó solamente en una frase ingeniosa para tratar de demostrar que en el panismo, el fenómeno de la corrupción sería ajeno al ejercicio gubernamental.

Para nadie es secreto que a la llegada de los azules a la residencia de Molino del Rey, las prácticas ilícitas no sólo se incrementaron, sino que se hicieron visibles.

Uno de los ejemplos más recientes es el del "presidente" del PAN, César Nava Vázquez, uno de los panistas más cercanos al afecto presidencial, como abogado de Petróleos Mexicanos firmó contratos -a pesar de que no tenía atribuciones para ello- en beneficio de empresas extranjeras, como Repsol, Petrobras, Tecpetro, y D & S Petroleum. Es decir, operó como si Pemex fuera una empresa privada y no propiedad de la Nación. (Camisas Azules, Manos Negras, pág 27 Grijalbo)

La bandera azul de la honestidad, que siempre había enarbolado, tuvo que ser arriada sin honores, luego que Transparencia Internacional dio a conocer que los índices de corrupción de México tiene calificación de 3.3 en una escala de diez y se ubica en el lugar 82 de 170 naciones.

Además, el comportamiento presidencial ha sido erróneo, sus discursos triunfalistas han perdido contundencia, seriedad y credibilidad. Uno de sus "resbalones" que le ha restado popularidad fue cuando atribuyó el nivel de pandilleros a los jóvenes ametrallados en Ciudad Juárez. Tuvo que rectificar luego de recibir virulentas críticas, no sólo de la madre de dos de las víctimas, sino de gran parte de la población.

A la mitad del "gobierno calderoniano" se percibe un constante abuso de poder, tráfico de influencias, desvío y derroche de recursos públicos, uso discrecional del erario en prestaciones a funcionarios de primer nivel, contratos amañados y servidores públicos con una enorme incapacidad para administrar y mucho menos para gobernar. Son todo un ejemplo de honestidad.

Por su fama de tener "la mecha corta", es decir, que se altera con suma facilidad, ha tenido que soportar reclamos, rechiflas, ofensas y muchas críticas. Y aún le faltan tres años. ¿O menos?

¿La nación soportará otro sexenio panista? ¿Aún es confiable Felipe Calderón? ¿Los "ideales" del PAN no son compatibles con el Gobierno federal?

¿La capacidad panista llegó a su límite? ¿En realidad "ya pasó lo peor"? ¿En qué condiciones Calderón entregará la Nación? ¿Existe transparencia en las declaraciones patrimoniales de los "servidores públicos" del primer nivel calderoniano?
 
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