Opinión / Columna
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Gabriela Mora Guillén
Maestra, ¿por vocación?
Organización Editorial Mexicana
4 de febrero de 2012
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En aquellos tiempos, se decía "la letra con sangre entra". De ahí en adelante nuestros amados progenitores y los mentores adquirían el derecho de maltratar verbal y físicamente -a borradorazos, gisesazos, jalones de pelo, etc.-, a los guerrosos estudiantes sin que ello implicara algún delito.
Los tiempos han cambiado, afortunadamente, y en nuestros días todo aquel maestro que se atreva a agredir a un estudiante comete un delito y éste será sancionado. El cuento viene a colación derivado de los hechos sucedidos el pasado lunes en Monterrey, en donde una mal llamada maestra, Zulema Magali Garza, dejó encerrado a uno de sus alumnos, Yahir Eduardo Saldaña -de siete años-, durante varias horas, sin comer y con candado en la puerta, por no haber hecho la tarea: horas después el menor fue hallado bajo un escritorio temblando de frío y de miedo.
Pero por si esto no fuera suficiente, lejos de aceptar su responsabilidad, la pseudo maestra consiguió un amparo; las autoridades ministeriales la encarcelaron y posteriormente la dejaron en libertad cuando se pago la fianza por 50 mil pesos; no obstante, se le sigue un procedimiento por la denuncia interpuesta por la madre, además que se le imputan cargos de secuestro. Así las cosas, la "teacher" se dedicó a dar entrevistas justificando que no fue castigo, que el muchacho -de seis años-, se escondió y probablemente se quedó dormido, y ella cerró el salón de clases con llave.
Zulema señaló que alrededor de las 17:30 del lunes 30 de enero al terminar sus actividades se retiró del plantel sin percatarse de la presencia del niño en el salón. Justificó que no está acostumbrada a castigar ni física ni verbalmente a sus alumnos, arguyendo que su máximo castigo que acostumbraba era dejándolos sin recreo; inclusive, dijo haberse enterado de la situación por sus vecinos que vieron la nota en televisión.
A decir de las autoridades educativas del Estado, el hecho pudo ser un descuido; no obstante, el titular de la dependencia, José Antonio González Treviño, declaró que se está investigando el caso para determinar las causas que llevaron al encierro del niño. González Treviño sostuvo que la profesora se encuentra separada de su cargo, y se esperará que concluyan las pesquisas para decidir el futuro de la "educadora", en tanto que el gobernador de la entidad, Rodrigo Medina, reprobó el encierro y sostuvo que de comprobarse la acusación del menor y su madre, la profesora deberá atenerse a las consecuencias legales que esto implica.
Según relató la madre del menor, comenzó a preocuparse al ver que su hijo no llegaba de la escuela pero pensó que el niño se había distraído jugando, hasta que al paso de las horas comenzó a preocuparse y se dirigió a la escuela en busca de su hijo.
Por fortuna el hecho se dio a la luz y se supone que muchas personas están sobre el asunto, pero, ¿es este el tipo de "docentes que el país requiere? ¿Es válido argüir que fue un descuido, que el niño se durmió y que solo se reprime a los niños dejándolos sin recreo? ¿No es cierto que cualquier padre se preocupa por el menor retraso en la llegada de nuestros hijos con solo unos minutos de retraso, máxime en las condiciones de violencia que vivimos? Es preocupante que se den esta clase de sucesos violentos en la escuela, y también lo es que pagando una fianza de cincuenta mil pesos todo se arregle.
gamogui@hotmail.com
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