Opinión / Columna
 
Corresponsal en Francia 
Carlos Siula 
Las puertas giratorias del poder
Organización Editorial Mexicana
9 de febrero de 2012

  París, Francia.- El sistema de "revolving doors" -puertas giratorias-, que caracteriza la política norteamericana sin que nadie piense en denunciar un conflicto de intereses, facilitó el tránsito permanente entre los puestos ejecutivos de Goldman Sachs y ciertos cargos estratégicos del poder económico, tanto en Estados Unidos como en Europa.

Tan intensa es esa circulación entre el poder norteamericano y el 85 de Broad Street que, en los años de Bush, algunos comentaristas políticos bromeaban diciendo que la GS significaba, en realidad, "Gobierno secundario".

En Europa, donde recién se instaló luego del "big bang" desregulador de la City en 1986, mantuvo hasta ahora un perfil relativamente bajo.

* Un imperio sin sombras

La implantación en Europa coincidió con la gran transformación de GS iniciada a principios de los años 90. Primero Robert Rubin y luego Jon Corzine relegaron el sector de merchant bank para privilegiar las actividades de mercado -obligaciones, divisas y materias primas- por mandato de terceros y también por cuenta propia (ver capítulo III).

GS, de todos modos, continuó acordando especial importancia al asesoramiento de Gobiernos. Aunque no se trata de una actividad demasiado rentable, esas operaciones le permiten influir en la adopción de políticas ultraliberales, colocar a sus hombres de confianza en puestos clave y tejer su red de relaciones.

Es que Goldman Sachs no es solamente un banco con unos 500 "seniors executives" y 35 mil 700 empleados, que en 2010 tuvo ingresos mundiales por valor de 39 mil 191 millones de dólares. La empresa creada en 1869 por Marcus Goldman y Samuel Sachs es -sobre todo- un grupo de presión, una red de contactos del más alto nivel internacional y un cenáculo de influencia intelectual: la pirámide jerárquica de Goldman Sachs actúa como "los miembros de una masonería, encargados de difundir la verdad profesada en la logia", según la fórmula acuñada por Marc Roche, autor del libro "El banco". Cómo Goldman Sachs dirige el mundo. Su CEO, Lloyd Blankfein, "controla un imperio donde nunca se pone el sol", afirma.

* Los padres de la crisis griega

La primera participación importante de GS en Europa -aunque no resultó demasiado gloriosa- fue su intervención en Grecia en 2001 para maquillar los déficits que comprometían su ingreso a la zona euro: la artífice de esa operación fue la griega Antígona Ludiadis, que ocupaba un cargo clave en la central europea de Goldman Sachs en Londres.

Gracias a la contabilidad creativa que aplicó en Grecia, Addy le hizo ganar millones de dólares a su empresa, fue promovida al cargo de gerente-asociada y Grecia pudo ingresar a la zona euro. El cuento de hadas terminó en 2010, cuando se descubrió el escándalo de la deuda griega que abrió las compuertas de la crisis de la deuda europea.

La presencia de Goldman Sachs en el viejo continente, sin embargo, se intensificó en los últimos meses, sobre todo desde que estalló la crisis de la deuda en la zona euro.

* Los primeros movimientos

La estrella de GS en Europa llegó a su cenit con la designación de Mario Draghi para reemplazar a Jean-Claude Trichet en la presidencia del Banco Central Europeo (BCE) a partir del 1 de noviembre de 2011. Ese economista de 65 años que hizo parte de su carrera en la administración pública italiana, fue vicepresidente para Europa de Goldman Sachs de 2000 a 2006 y de allí pasó a ocupar la presidencia del Banco de Italia (central) de 2006 a 2011.

El recorrido de Draghi es típico del método de revolving doors que GS utiliza intensamente.

Una trayectoria similar fue la que recorrió Mario Monti, un reputado economista que el 16 de noviembre pasado dejó el rectorado de la Universidad Bocconi de Milán para asumir la conducción del Gobierno italiano tras el bochornoso final de Silvio Berlusconi. Durante ocho años, de 1994 a 2002, fue comisario europeo encargado de la sensible cartera del Mercado Interior, Servicios, Aduanas y Fiscalía.

Gracias a la experiencia y los contactos que acumuló en ese cargo, fue contratado como international advisor por Goldman Sachs. Al igual de Peter Sutherland (ver capítulo III), Súper Mario también es un hombre que cultiva su red de relaciones: es miembro del directorio de dos influyentes "think tanks" europeos, Bruegel y Friends of Europe, integra la sección europea de la Comisión Trilateral y forma parte del comité directivo del grupo Bilderberg.

* El tercer hombre

El tercer personaje clave de la galaxia europea de GS es el economista Lucas Papademos que el 11 de noviembre fue designado primer ministro griego. Desde que terminó sus estudios, Papademos giró siempre en la órbita de la altafinanza internacional: después de haber trabajado como senior economist en el Federal Reserve Bank de Boston, ingresó como jefe economista al Banco Central griego.

De 1994 a 2002 fue gobernador de ese banco. Fue durante ese periodo que tuvo una intervención -todavía no elucidada con claridad- en la operación de maquillaje de las cuentas públicas del país, realizada por los contables creativos de Goldman Sachs. Entre 2002 y 2010 fue vicepresidente del BCE.

Papademos nunca trabajó en GS, pero -al igual que otros miembros de la galaxia GS- también es miembro de la Comisión Trilateral.

* El hombre de las finanzas

La última pieza clave que logró colocar la alta finanza internacional en el tablero europeo fue Luis de Guindos Jurado, que el 22 de diciembre último fue designado ministro de Economía en el flamante Gobierno conservador que dirige Mariano Rajoy. Después de los ocho años que pasó en el Gobierno de José María Aznar, donde llegó a ocupar la Secretaría de Economía, Guindos volvió a la actividad privada, primero como consejero para Europa de Lehman Brothers y luego director de la filial del banco en España y Portugal, cargo que ejerció hasta la quiebra de esa entidad en 2008, que precipitó la crisis mundial. A partir de ese momento y hasta su incorporación como ministro, fue responsable de la división financiera de PricewaterhouseCoopers.

Esas designaciones, que deben poco al azar, comienzan a preocupar a los dirigentes de la Unión Europea (UE) en Bruselas. Algunos círculos de poder temen que la crisis de la deuda sea aprovecha por la alta finanza internacional para imponer sus -dudosas- reglas de funcionamiento en el viejo continente.

CONTINUARÁ MAÑANA

III: La red europea
 
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