Opinión / Columna
 
México 2010 
Benjamín González Roaro 
20 de Noviembre
Organización Editorial Mexicana
19 de noviembre de 2009

  Hace 99 años, 101 años después del inicio de nuestra independencia, comenzó la Revolución Mexicana. Un movimiento social que se propuso defender principios como el sufragio efectivo y la no reelección y alcanzar una mayor justicia social para los desprotegidos.

Los nombres de los héroes de esta gesta son por todos conocidos: Francisco I. Madero, Francisco Villa, Emiliano Zapata, Venustiano Carranza y muchos más. Después de años de lucha, en una revolución que inspiró los principales movimientos sociales del siglo XX, el esfuerzo cristalizó en nuestra Carta Magna: la Constitución de 1917.

Mañana celebraremos un aniversario más de la Revolución Mexicana. Por definición, una revolución es un acontecimiento que cambia el orden establecido y da lugar a la construcción de uno nuevo. Hoy, a casi 100 años, estamos a tiempo de hacer un balance.

Sin duda, los derechos y las garantías individuales, la libertad de imprenta y de creencias, el juicio de amparo, la soberanía de la Nación, la educación laica, el municipio libre, la protección a la clase trabajadora, el derecho de huelga y la propiedad del Estado sobre los recursos naturales, por mencionar sólo algunos de los acuerdos fundamentales de nuestra Carta Magna, son valores traducidos en leyes, en mandatos que obligan a los gobernantes a cumplirlos, con independencia de los partidos políticos que se encuentren al frente de los tres niveles de gobierno.

A lo largo de las décadas, nuestra Constitución ha sufrido cambios destinados a adaptarla a las circunstancias cambiantes de nuestra sociedad.

Si bien es cierto que hemos llevado a la práctica muchos de los valores de la Revolución, todavía tenemos rezagos para alcanzar los ideales por los que hace casi un siglo lucharon las mujeres y hombres que dieron la vida en el movimiento armado.

Honrar la Revolución Mexicana hoy, es recobrar sus ideales y valores y cumplir a satisfacción las asignaturas pendientes. Una de ellas, sin duda, es la pobreza extrema y la desigualdad. Si bien son muchos los avances en el combate a este mal, y que cada trecho incorporamos a las oportunidades de desarrollo a regiones que durante mucho tiempo estuvieron olvidadas, es cierto también que en lugares aislados de nuestra geografía y en algunas zonas rurales y urbanas, la marginación continúa, como desde hace décadas, con un costo social inaceptable.

El reto en este inicio del siglo XXI es que los ideales de justicia social de la Revolución no sólo vivan en el espíritu de la letra, sino que se traduzcan en equidad y justicia social para todos los mexicanos.

Es mucho lo que hemos logrado, sin duda, en estos casi 100 años. No se derramó en balde la sangre de tantos mexicanos que querían un cambio y el fin de un régimen.

Hoy vivimos en una democracia sólida, en la que el debate se traduce en acuerdos y consensos, como debe ser. Hoy vivimos en un México donde cerca de 30 millones de mexicanos están estudiando, desde el nivel preescolar hasta el posgrado, de los cuales 6 millones reciben una beca. Hoy vivimos en un México que se ha propuesto, como lo señaló el presidente Calderón en su mensaje con motivo de su tercer informe, alcanzar antes del 2012 la cobertura universal en salud, un logro que no hemos podido hacer realidad durante casi un siglo.

Ahora que se ha aprobado el Presupuesto de Egresos de la Federación para 2010, el año del bicentenario de nuestra Independencia y el centenario de nuestra Revolución, la ríspida confrontación entre partidos y proyectos políticos puede quedar atrás para darle un nuevo impulso a la cooperación y la corresponsabilidad. Es tiempo de redoblar esfuerzos para que los ideales de la Independencia y la Revolución no sean una aspiración, sino la realidad que nos fortalezca y nos impulse hacia el futuro.

Es tiempo de unidad. Es tiempo de cooperación, para que los mexicanos lleguemos a estas celebraciones preparados para afrontar con éxito el porvenir, para ajustar el ritmo de México a la velocidad de los cambios que está trayendo consigo el siglo XXI.

benjamingonzalezroaro@yahoo.com.mx
 
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