Opinión / Columna
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El Observador Parlamentario
Antonio Tenorio Adame
8 de febrero de 2012
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* Aniversario de la Constitución condicionada por supraestado
* Senado conmemora Bicentenario de la Libertad de Prensa
La Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, llegó a la longeva edad de 95 años. A diferencia de otros aniversarios, ahora parecen adormecidos sus pretensos innovadores. Nadie menciona ya la necesidad de una nueva Constitución. Aunque son pocos los que se comprometen a su cumplimiento.
Los académicos y los "suspirantes" candidatos se guardan sus comentarios de cambiar radicalmente la Constitución. Se argumenta en algunos casos que se corre el riesgo que se pierdan los alcances del bienestar social como sucede ahora tan a menudo en la Unión Europea a consecuencia del ajuste financiero impuesto por la crisis.
Sin embargo, más que su acatamiento irrestricto, queda la percepción de un estado de desaliento, o frustración social esparcida por la falta de visión de un futuro a resguardo de los flujos del mercado. Se trata de la impotencia ante lo aparentemente inevitable, los designios del mercado que son promovidos y ejecutados por las agencias financieras del gran capital, como el Fondo Monetario Internacional, son inmutables y de forzoso cumplimiento.
En realidad México, como gran parte de los países de la periferia, es un país de doble tributación constitucional, de una parte la originaria suscrita y jurada en 1917 y por otra, los acuerdos internacionales que disponen de una fuerza igualmente fundamental como la
Constitución.
En ese sentido es que los conservadores de hoy no aspiran a otra nueva Constitución porque ya disponen de ella, al Estado nación se le sobrepone el Estado supranacional con todo el andamiaje institucional y legal con el que se da ordenamiento a aspectos de vida económica y política, tales como el orden monetario, bancario y financiero que relanza a la Nación a la suerte de la dependencia y subordinación con respecto a las grandes potencias, en especial del vecino imperio.
No hace falta, dicen unos, otra Constitución porque los conservadores neoliberales ya disponen del marco legal del dominio supranacional, para otros su incumplimiento es la vía directa al pragmatismo del poder.
Lo que la Constitución requiere para su vigencia y cumplimiento es su decisión vinculatoria entre lo que declara y el medio del Estado que la haga cumplir. Ir más allá del papel y oponer el bien nacional como supremo.
* El Senado honra la libertad de imprenta
Este miércoles 8 de febrero, se coloca en el recinto del Senado, Xicoténcatl 9, una placa alusiva al Bicentenario del Decreto de la Libertad de Imprenta. En ella se honra, en paralelo, el Bicentenario de la Constitución de Cádiz, a la cual contribuyeron 21 diputados representantes de la Nueva España, mas otros tres nativos también pero con representaciones distintas como las de Guatemala, Filipinas y al propio Cádiz. Decisiva ha sido la contribución del Senador Ricardo GARCÍA CERVANTES en este empeño de la memoria parlamentaria.
La importancia del evento recordado es magistral, en virtud de que la Libertad de imprenta requirió de abrogar, consecuentemente, la inquisición como institución de control de la conciencia y del pensamiento, pero también, como lo fue, de un medio de despojo a sus opositores. Con su abrogación nació la libertad de expresión por un lado y en paralelo el pensamiento liberal de nuestro hemisferio cobraría un vigor que aún hoy sigue pendiente de ser explorado y conocido por su originalidad. Es nuestro liberalismo.
Los organismos promoventes de tan significativa conmemoración son la Asociación de Periodistas de Cádiz y la Academia Mexicana de Historia y Crónica Parlamentaria, quienes suscriben la Placa junto con el Senado, el Instituto Iberoamericano de Derecho y la Universidad Nacional Autónoma de México.
academiaparlamentaria@yahoo.com.mx
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