Opinión / Columna
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Los dichos y los hechos
César Camacho
Enrique Peña y el PRI no se distraen
El Sol de México
31 de enero de 2012
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Empeñado en solidificar una opción de gobierno, a diferencia de sus adversarios que viven angustiados por la obtención de una candidatura, u obsesionados por mejorar su prestigio público, Enrique Peña Nieto se observa seguro más no confiado. Bajo enorme presión, como la que se deja sentir sobre el maratonista que arranca la carrera en punta y no puede sino mantenerse en ella hasta la meta, sabiendo que, con tal de darle alcance, sus perseguidores son capaces de las más descabelladas estratagemas individuales e incluso actuando como compinches, sabe que no puede sino mantener la calma, proceder con prudencia y apretar el paso.
El Partido Revolucionario Institucional y su precandidato no se distraen con la tormenta que se ve venir en el PAN, en caso de confirmarse la derrota de su precandidata favorecida por todas las encuestas, pero desfavorecida por la estructura burocrática del Gobierno federal y de su partido; ni bajan la guardia a pesar de los cada vez más infértiles intentos de quien, acaudillando a las izquierdas, ni matizando sus planteamientos logra encubrir las convicciones que lo mueven y que la gente repudia.
El tricolor y su abanderado no se contentan con contemplar los más de 20 puntos porcentuales de ventaja que todos los estudios de intención de voto les otorgan sobre sus competidores; por el contrario, analizan y preparan las mejores propuestas, más que para conservar la ventaja, para convencer al otro 20 por ciento de los ciudadanos mexicanos que cuentan con credencial de elector y que, según las encuestas, todavía no han decidido el sentido de su voto. El PRI y Enrique Peña trabajan a sabiendas de que en la democracia, como dijera Miguel de Unamuno: "para vencer hay que convencer".
Por eso es de valorar que lejos de caer en la provocación del oponente o ceder ante la tentación de responder a los agravios de otros, el precandidato haya aprovechado su asistencia al Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, para nutrir su información, ponderar el impacto de sus ideas, anticipar las eventuales reacciones de la comunidad internacional y valorar experiencias exitosas que probablemente valga la pena, más que adoptar, adaptar.
En ese orden de ideas, es importante subrayar algunos de sus principales planteamientos pues, si bien ya se había pronunciado sobre varios de ellos, resulta relevante que los ratifique, una vez conocida la visión de líderes globales.
Afirmó que tres serán los propósitos que en su momento planteará a los mexicanos: "incrementar los empleos, disminuir la pobreza y abatir la violencia". A eso se refiere el PRI cuando señala que "México está detenido" y propone "echarlo a andar" con una amplia gama de medidas, sobre las que ya es oportuno empezar a hablar en el espacio público donde los empresarios, académicos, especialistas, los otros partidos y la sociedad en general se expresen y asuman su respectivo compromiso para desatorar a México.
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