Opinión / Columna
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Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Domingo Faustino Sarmiento
El Sol de México
5 de febrero de 2012
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* El político, el presidente, el general, el educador
La mayoría de los biógrafos de los protagonistas de la historia discuten y polemizan con el personaje que han elegido biografiar. Les hacen autopsia intelectual a según sus ideas, criterio, prejuicios y mentalidad e intereses válidos, los biógrafos, por lo dicho.
Se vale, ciertamente, aunque este no ha sido el concepto mío de anatomista para las Historias Extraordinarias. Aquí, en El Sol de México y en los diarios de la Organización Editorial Mexicana, desde el año dos mil a la fecha, merced que me otorga Don Mario Vázquez Raña, se han publicado algo así como seiscientas biografías, sin repetir ninguna.
Son biografías del protagonista, sea un Papa, un artista, un escritor, un delincuente, un criminal, una mujer benefactora o científica, una chica alegre, la historia de las y los antiguos mexicanos, los emperadores romanos y franceses, alemanes, ingleses, lo que haya sido siendo para cada domingo.
He sido objetivo. No juzgo al personaje, lo expongo a través de sus hechos y no califico, adjetivo sus actos, sencillamente los consigno y, con eso es suficiente para que el lector se norme su propio criterio. No digo que Calígula era un monstruo, tanto como Adolfo Hitler, o Al Capone un criminal despiadado, o que Edgar Allan Poe era un alcohólico para denostarlo o Alejandro Magno era bisexual y Federico el Grande homosexual, juzgándolos.
Al escribir cada Historia Extraordinaria me reservo mi juicio, el que sea, porque de no hacerlo, los textos se invalidarían con mis calificaciones y, entonces, los lectores encontrarían mis personales reflexiones y no la exposición cabal de las vidas extraordinarias.
Lo digo hoy que comienza el año 2012 y las Historias Extraordinarias proseguirán en su mismo formato y esto es lo que es, sin más decir, en estos Soles que las Redes Sociales son un hecho que ha transformado las sociedades y la relación personal entre el escritor, el historiador y sus lectores. Valga así la tarea
profesional
* Hijo de arriero y tejedora
Nació el 13 de febrero de 1811, en San Juan, pequeña población andina en San Juan, Argentina. Su padre era arriero y su madre Ana Paula Albarracín tejedora de ponchos. A él le bautizan Faustino y Valentín y a su padre le nombran "Madre Patria" a causa de una colecta que hace a favor del ejército del general Belgrano en Tucumán.
El general Manuel Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano ese año había sufrido dos derrotas en dos de sus batallas por alcanzar el poder.
En San Juan, unas cuantas personas sabía leer y los progenitores de Domingo Faustino Sarmiento eran analfabetas: La familia la integraban nueve personas y la manutención de tal familia era muy pesarosa.
Es su tío, quien poseía ilustración religiosa quien a los cuatro años de edad le ilustra lee párrafos de libros serios y, a los cinco años se sabía de memoria páginas enteras. Su padre y su madre, Paula Albarrán, impresionados, se propusieron cultivar este don. Su padre lo llevó a Córdoba, ciudad próxima a su pueblo con la esperanza de que podría ingresar al seminario y seguir la carrera eclesiástica, pero fue rechazado y entonces fue a trabajar como dependiente en una miscelánea de la aldea.
A los 12 años, leyó una biografía de Benjamín Franklin y, por coincidencia, el único Benjamín que conocía era Franklin Rawson,
hijo único de un farmacéutico estadounidense amigo de las aventuras, que había luchado por la independencia de Argentina y contraído luego matrimonio con una joven de San Juan. Faustino se hizo amigo de los Rawson y escuchó lo que el boticario contaba sobre la vida de Franklin y sobre sus ideas que "había logrado hacer triunfar en la joven nación norteamericana y, lo que más agitó mi mente fue la que la democracia sólo puede florecer en los pueblos que dan a todos sus hijos iguales oportunidades para llegar a ser ciudadanos informados y capaces de pensar por sí mismos".
Sarmiento fue gobernador por San Juan entre 1862 y 1864, senador nacional por su provincia natal de 1874 a 1879, Presidente de la Nación Argentina de 1868 a 1874. Murió en Asunción, Paraguay, el 11 de septiembre de 1888.
En 1947, la Conferencia Internacional de Educación, estableció el 11 de septiembre el Día Para el Maestro.
* La cronología
A los 19 años fue detenido y, por sus actividades políticas fue desterrado a Chile, allí se dedicó a ilustrarse, trabajar como escribiente, minero y maestro de escuela rural. Se levantaba a las dos de la madrugada para estudiar antes de que comenzara su jornada laboral y aprendió inglés y convivió con un francés que le enseñó el idioma.
Leía un libro cada día, de ciencias, filosofía y otras materias y "no olvidaba una sola línea".
Entonces comenzó a escribir artículos y libros. En Chile prevalecía un ambiente libeal y se reconoció la tarea de Sarmiento y se le encargó organizar la primera escuela normal, atendiendo a sus propuestas.
Introdujo un método de enseñanza de la lectura por sílabas en vez de letras y, para los grados primarios, en los que los niños apenas aprendían rudimentariamente a leer, escribir y contar, simplificó los voluminosos libros de texto, a "fin de que aquellos pudieran tener desde la tierna infancia nociones de historia, la geografía, las matemáticas y de otras materias que hasta entonces ignoraban".
Funda la Escuela Nacional para Maestros y es cofundador, con Andrés Bello, de la Facultad de Filosofía y Humanidades de Santiago, la capital chilena.
Así, elevó las escuelas chilenas al primer lugar en América Latina.
* Estancia en Estados Unidos
En 1845, el Gobierno chileno le encarga la misión de estudiar las escuelas extranjeras y viaja a Estados Unidos en busca de Horace Mann, que estaba llevando su mensaje de instrucción pública y gratuita para todos a lo largo y ancho de los EU.
Mann se había levantado de la pobreza y trabajado varios años como jornalero y había adquirido sus primeros conocimientos en la biblioteca pública fundada por Benjamín Franklin, en el pueblo natal de Mann: Franklin, Massachusetts.
Se encontraron y entablaron una gran amistad, compartiendo las mismas ideas y siguiendo rutas paralelas hacia una meta común y regresó a Chile con nuevas ideas, tres años después, y se casa con Benita Martínez.
* Jefe revolucionario
Regresa a su patria donde contribuye al levantamiento que iba a aniquilar a Rosas y como uno de los jefes revolucionarios al lado de Bartolomé Mitre y trabaja "sin descanso durante aquellos años caóticos para llegar, en 1892, a la Organización Nacional de la República Argentina, con Mitre como su primer presidente".
Juan Manuel de Rosas, jefe del Partido Federalista desde 1820, gobernador de Buenos Aires y, una vez efectuada la unión de la Provincia del Río de la Plata, se hizo dictador. Fracasó en su intento de dominar Uruguay, y en 1832 sus fuerzas fueron derrotadas por un contingente brasileño, aliado a fuerzas opositoras argentinas, estimuladas por Inglaterra. Derribado su gobierno se exilió a Inglaterra ese mismo año donde permaneció hasta su muerte en 1877.
Mitre, político y literato argentino se opuso al nacionalismo de Rosas, emigró a Uruguay y luego a Bolivia, donde desempeñó cargos políticos y militares y, tras los combates contra Rosas y el general Justo José de Urquiza, fue electo presidente para el periodo 1861 a 1868, acaudilló un golpe de estado contra su sucesor el presidente electo Nicolás Avellaneda y, finalmente murió en el exilio en Francia en 1906.
* Embajador en EU
Sarmiento tenía 54 años cuando arribó a Nueva York. Era un hombre rechoncho, grueso y corpulento, cuya cabeza semejaba un peñasco de los Andes. Descuidado en el vestir, tenía andar ondulante y como diplomático estableció un taller de lectura bilingüe en la legación y pocas veces fue a Washington.
Pasaba la mitad de su tiempo en los trenes, en las calles de Boston y Chicago y luego viajaba al sur. Hablaba con todos, visitaba hogares, escuelas, granjas y municipalidades, reunía semillas, máquinas e ilustraciones y todo lo enviaba a Buenos Aires.
Fundó la revista Ambas Américas, "para convencer a las dos partes del continente de que nuestros objetivos son los mismos" y llevó los primeros libros sudamericanos a las bibliotecas de Estados Unidos y logró que se enseñara el español en varias escuelas.
* Amistad con Emerson y Longfellow
Ralph Waldo Emerson, poeta, ensayista y filósofo, ya era una celebridad, había pronunciado en 1837 su alocución: El humanismo americano y publicado en 1856, su Tratado del carácter inglés, la Conducta de la vida, 1860, y Sociedad y soledad, y es por esos años que Sarmiento lo conoce y lo trata.
Henry Wadworth Longfellow, poeta estadunidense, profesor de lenguas vivas en la Universidad de Harvard, era conocido por sus traducciones de más de trescientos autores de diversas nacionalidades y la Divina Comedia de Dante, cuando Sarmiento lo trató y convenció a la Editorial Appleton de que publicara en español las mejores producciones de los escritores estadunidenses.
Como autor, Sarmiento publicó 52 obras y entre ellas la biografía de Abraham Lincoln.
Durante sus tres años de estancia en Estados Unidos, su actividad "dio a las Américas la comprensión mutua que no habían tenido en tres siglos. Su obra, escrita bajo la influencia de su permanencia en EU, fue un sencillo informe a su gobierno titulado: Las escuelas, base de la prosperidad de los Estados Unidos".
Sarmiento escribió: "En este país se había destruido el antiguo concepto de que la educación es un privilegio de los ricos, reemplazándolo por el principio de la enseñanza gratuita y universal como la mejor contribución del Estado al porvenir del pueblo. La consecuencia de ello es que la sociedad estática de antaño, compuesta por un grupo gobernante y una masa ignorante y explotada, está cediendo el paso a una organización política activa y dinámica que, al dar a cada futuro ciudadano la oportunidad de educarse, forma dirigentes notables en todos los campos, con hombres y mujeres procedentes de las clases de economías más modestas. La industria, la agricultura y el comercio de los Estados Unidos avanzan a pasos agigantados, porque las escuelas están preparando gente capaz de valerse de su inteligencia como de las manos. Además, el sistema de enseñanza actúa como enorme crisol en el que se funden los hijos de los millones de inmigrantes europeos y, enseñándoles la historia, el idioma y los principios cívicos europeos, los convierte rápidamente en ciudadanos útiles, cosa imposible de lograr donde se niega el acceso a los pobres a la educación".
* Educar al soberano
Cuando se hallaba a más de 15 mil kilómetros de su patria, sin tener apoyo oficial del Gobierno, del Ejército, del clero y de la fuerza política tradicional alguna fue electo Presidente de Argentina, en 1868.
Sólo había prometido una cosa: "educar al soberano", y cumplió su palabra.
Murió el 11 de septiembre de 1888. Tenía 77 años de edad.
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