Opinión / Columna
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Historias Extraordinarias
Edmundo Domínguez Aragonés
Mariano Moreno, la Revolución de Mayo y la Independencia de Argentina
El Sol de México
22 de noviembre de 2009
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Hijo de Manuel Moreno y Argumosa y Ana María Valle, nació en Buenos Aires el 23 de septiembre de 1778.
Su padre era funcionario de la Tesorería de las Cajas Rurales, natural de Santander, España, "hombre honesto, mesurado y puntual".
Su madre, hija de un funcionario, "mujer entregada a su hogar", y don Manuel procrearon 14 hijos. Era una de las pocas mujeres en Buenos Aires que sabía leer y escribir, y ella fue la maestra de su hijo Mariano y de todos sus otros vástagos.
Un hogar típico de funcionario de mediana jerarquía, con casa propia y varios esclavos, en el barrio del Alto, en las proximidades del aristocrático barrio del Fuerte.
w Infancia y estudios
Ingresa a la escuela del Rey y el Colegio de San Carlos, donde es admitido como oyente, ya que su padre carecía de recursos para inscribirlo como alumno regular interno.
El franciscano Cayetano Rodríguez lo tiene como oyente en el colegio, le abre la biblioteca de su convento y lo acerca a la selecta tertulia de sus amigos.
Su aspiración de seguir estudios en la Universidad de Chiquisaca se postergó durante un año, hasta que su padre pudo reunir el dinero necesario para ello.
En noviembre de 1799, Moreno emprende una travesía hacia el norte del país. Dos meses y medio de viaje, incluyendo 15 días de seria enfermedad en Tucumán.
* Su tesis doctoral
De acuerdo con la voluntad paterna, en 1800 sigue los cursos de Teología en la Universidad de Chuquisaca y años después se doctora e inicia los cursos de Derecho.
En Chuquisaca, la única de altos estudios en Sudamérica en aquella época, aprendió inglés y francés para poder leer los libros de Montesquieu, Voltaire, Diderot, Rousseau y otros pensadores europeos en su idioma original, y consiguió empleo como traductor.
Bajo la tutela del canónigo Mateo Terrazas, conoció los textos filosóficos de la Ilustración y fue su propósito difundir e implementar las ideas en su país.
Tradujo "El contrato social", de Jean-Jacques Rousseau, dedicándole varios años, pero sólo lo editó en 1810 en el periódico que fundó: La Gaceta de Buenos Aires, el primer periódico oficial de Argentina.
Influenciado por el jurista español Juan de Solórzano Pereira, el más destacado divulgador del derecho indiano, y Victorián de Villalva, fiscal de la Audiencia de Charcas y defensor de la causa indígena, escribió su tesis doctoral: "Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios":
"Desde el descubrimiento empezó la malicia de perseguir a unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos a sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas.
"Se ve continuamente sacarse violentamente a estos infelices de sus hogares y patrias, para venir a ser víctimas de una disimulada inmolación. Se ven precisados a entrar por conductos estrechos y subterráneos cargando sobre sus hombros los alimentos y herramientas necesarias para su labor, a estar encerrados por muchos días, a sacar después metales que han excavado sobre sus propias espaldas, con notoria infracción de las leyes, que prohíben que aun voluntariamente puedan llevar cargas sobre sus hombros, padecimientos que, unidos al maltrato que les es consiguiente, ocasionan que de cuatro partes de indios que salen de la mina, rara vez regresen a sus patrias las tres enteras".
* Defensor de los indios
Entre 1803 y 1804 lleva a cabo sus prácticas profesionales en el estudio de Agustín Gascón, oficiando como abogado defensor de los indios contra abusos de sus patrones, llegando a inculpar a poderosos personajes como al intendente de Cochabamba y al alcalde de Chayanta.
Estas actividades hicieron que su permanencia en Chuquisaca se hiciese difícil y junto con su esposa, María Guadalupe Cuenca, nacida en la ciudad de Chacras, de 16 años de edad, y su recién nacido hijo, se trasladasen a Buenos Aires en julio de 1805.
* Encabeza a un grupo de hacendados
Su prestigio profesional le había conquistado alguna clientela española, mas su actitud frente al régimen colonial le dio la oportunidad de manifestarse por escrito y, en un debate que se abre acerca de la convenciena de limitar el régimen monopolista colonial, patrocinó a un grupo de hacendados que se presentó ante el virrey Santiago de Liniers solicitando la derogación del régimen de monopolios que había caracterizado al sistema colonial.
El virrey, a su vez, le solicitó que redactara un memorial para los hacendados y trabajadores criollos para contrarrestar las demandas de los comerciantes españoles monopolistas en "el sentido de aplicar restricciones al comercio".
Su representación de los hacendados proponía inequívocamente la apertura del Río de la Plata para el libre comercio durante un periodo de dos años y "era una clara declaración de lo que llegaría a ser la política económica de Argentina después de la independencia".
Esta propuesta le atrajo a Moreno el apoyo de los criollos con la caída del de España durante la invasión de Napoleón.
Así nació su Representación de los Hacendados que, más que una defensa del libre cambio, en términos generales "era un ataque contra una maquinaria económica que aseguraba el privilegio del grupo social que en ese momento aparecía como la razón de ser de los argentinos rebeldes como el principal enemigo en el escenario local". En los últimos meses de 1809 define su posición política y rompe sus relaciones profesionales con los españoles realistas y se distancia también de los argentinos monárquicos.
* El grupo patriótico
En el sector juvenil y republicano del incipiente partido criollo, con el que siente mayor afinidad, realiza reuniones conspirativas con creciente frecuencia e imprime hojas clandestinas y escribe en los muros anuncios amenazadores.
Le exige al virrey llamar a cabildo abierto "con el fin de tratar la crisis política" y, en su carácter de miembro del cabildo abierto, apoya la deposición del virrey y el establecimiento de una junta elegida por el cabildo abierto, en representación del pueblo.
Por sus vínculos con el alcalde Álzaga, ocupa el cargo de asesor del cabildo de la ciudad y, en ese carácter, le hace petición al rey de España, para que el cabildo de Buenos Aires fuera nombrado "Protector de los Cabildos del Virreinato del Río de la Plata", de que "ningún cabildo local pudiera dirigirse al rey o al virrey, sino a través de la capital".
* La Asonada de Álzaga
Acompaña a Martín de Álzaga en la Asonada de Álzaga, ocurrida el primero de enero de 1809, que pretendía reemplazar al virrey por una Junta de Gobierno, de la que hubiera formado parte.
Sin embargo, fueron derrotados por el coronel Cornelio Saavedra, al mando del regimiento de Patricios. Moreno fue el abogado defensor de Álzaga en el juicio que se le siguió, que fue nombrado "El juicio por la independencia".
Al llegar a Buenos Aires el nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, los arrestados por dicho alzamiento fueron liberados.
* La Revolución de Mayo de 1810
El 25 de mayo acontece la Revolución, se instala una Junta Provisional de Gobierno y Moreno es nombrado secretario.
El 7 de junio aparece el primer número de La Gaceta de Buenos Aires, periódico fundado por él.
El día 22 del mismo mes se expulsa al virrey y a los oidores.
El 26 de agosto son fusilados en Córdoba los conspiradores realistas.
El día 30, Moreno presenta a la Junta el Plan de Operaciones.
Octubre 9, la Junta aprueba el Manifiesto, redactado por Moreno sobre los fusilamientos de Córdoba.
El 18 de diciembre, incorporación de los diputados del interior a la Junta y Moreno renuncia.
* La Junta de Gobierno
Mariano Moreno había llegado a ser el actor principal de la Primera Junta de Gobierno: "con talento y un empuje arrollador y siempre angustiado".
Saavedra es presidente y lo nombra secretario con responsabilidad ejecutiva en asuntos políticos y militares, y durante los siete meses que estuvo en el cargo, actuó rápida y firmemente para llevar a cabo sus claros objetivos: mantener todo el virreinato leal al Gobierno patrio en Buenos Aires, establecer una economía sana y libre, y elaborar una constitución que "pudiera establecer legalmente instituciones para preservar las libertades personales, políticas y económicas de una nueva sociedad".
En los meses siguientes traza los lineamientos del primer Plan de Gobierno revolucionario, "un plan que lo revela como auténtico expropiador de las fortunas coloniales: acabar con el tirano sin dejar en pie la tiranía", dice Moreno.
La Revolución nació con dos cabezas: Moreno y los revolucionarios por un lado, y el coronel Saavedra y los conservadores por el otro.
Saavedra, "ofendido por los decretos impuestos por Moreno", y aliado con los dueños de la tierra que temían la "igualdad" de la que hablaba el secretario de la Junta, comenzaron una campaña para diluir su influencia en la Junta y "eventualmente deshacernos por completo de él".
Perseguido y hostigado, Moreno renuncia a la Junta en medio de amenazas a su vida y es obligado a irse en "un forzado exilio diplomático", y se embarca rumbo a Gran Bretaña en la goleta inglesa "Fame".
w Muerte en alta mar
La madrugada del 4 de marzo de 1811, sin alcanzar su destino, "triste y con la salud quebrantada", muere en alta mar. Su cuerpo es envuelto en la bandera inglesa y arrojado al mar a unos kilómetros de la costa de Brasil, cerca de la isla de Santa Catarina.
La causa de su muerte se atribuye a una sobredosis de un medicamento administrado por el capitán del buque.
En algunas versiones se especula que fue víctima de un complot y que el capitán le suministró un veneno poderoso. En estas fechas esta hipótesis no ha sido desechada por completo.
Entre sus objetos personales se encontró la traducción de la Constitución de Estados Unidos.
* Cartas de su esposa que nunca leyó
Su esposa, Mariquita, como él la llamaba cariñosamente, ignorando su muerte, le escribe durante meses varias cartas a una dirección en Londres, Inglaterra. Estas cartas nunca fueron leídas por Moreno, que ya había fallecido.
En la del 9 de junio de 1811 escribe: "Cada día se aumenta más mi pesadumbre al ver que se cumplen cuatro meses y 18 días de tu salida, y todavía no tengo el consuelo de recibir carta tuya".
La fechada el 21 de junio de ese año: "No sólo no te tengo a mi lado, sino que no sé si te volveré a ver y quién sabe si mientras esta ausencia no nos moriremos alguno de los dos, pero en caso de que llegue la hora, sea a mi Dios mío y no a mi Moreno".
Y, con fecha del primero de julio: "No te dejes engañar de mujeres, mira que sólo sois de Mariquita, y ella y nadie más te ha de amar hasta la muerte".
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