Opinión / Columna
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Rosamaria Villarelo Reza
¿Qué significa Josefina?
El Sol de México
8 de febrero de 2012
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El triunfo de Josefina Vázquez Mota en la elección interna de la candidatura a la Presidencia de México por el Partido Acción Nacional resulta histórico por varias razones, independientemente de sus méritos personales, entre los que se puede contar su habilidad para lograrlo con o sin los apoyos del gobierno en turno.
En artículos anteriores apuntaba que por primera vez se abría la posibilidad de que una mujer compitiera realmente por la Primera Magistratura del país, pues las anteriores féminas que contendieron lo hicieron en situaciones simbólicas abanderando causas ciudadanas o en la búsqueda del empoderamiento de género, ante el lento avance en igualdad de oportunidades.
Pero sin esas mujeres el caso de Josefina no se hubiese podido dar, pues junto con ellas, miles de mujeres más que dentro y fuera del ámbito político han luchado por la equidad a través de sus permanentes reclamos añejos, que van desde el reconocimiento a sus aportaciones a la vida productiva nacional hasta ir ocupando mayores espacios en todos los sectores económicos y socioculturales; incluyendo la presencia tan importante de unas cuantas al frente de sus partidos políticos, en las legislaturas o en la impartición de la justicia.
Al igual, los ejemplos de otros países donde mujeres han accedido al poder, sobre todo en América Latina, ha sido un factor importante de reproducción "espejo", en el cual México se había visto atrasado a pesar de ser de las naciones con mayor desarrollo de la región. Así es que ver mujeres al frente de gobiernos que han sido exitosos en otras latitudes ha servido, en apariencia, para despejar temores por lo menos en las candidaturas.
El hecho de que ahora haya sido en el PAN donde se hayan inclinado por una mujer como su candidata no deja de sorprender, al ser considerado como un partido de derecha, cuando las reivindicaciones femeninas habían provenido principalmente de posturas ideológicas del centro y de la izquierda; por supuesto, sin mencionar otro tipo de consideraciones como el haber tenido a otros aspirantes tan poco convincentes. Esto a la vez podría resultar un atractivo para un determinado sector de electoras, que lo verían como la apertura de oportunidades futuras.
Por lo mismo, no será muy fácil para los candidatos de los otros partidos el tratamiento que darán a la candidata panista, por mucho que se quiera diferenciar entre la lucha de una contienda política y el hecho de que su contrincante sea mujer y viceversa, pues los primeros podrán ser acusados de misóginos y la segunda de explotar su condición de mujer para destacar sobre los demás.
De acuerdo a cómo se han ido decantando las encuestas, ahora habrá que analizar si la "clientela" partidista podría variar sus preferencias porque sus candidatos sean hombres o mujeres, Sin embargo, cada uno de ellos podrá ser atractivo políticamente hablando para los votantes más por los deseos de que llegue o se mantenga algún partido en específico en la Presidencia y seguirá pesando su historia y su actuación nacional y local de cada uno de ellos y la esperanza que generen y transmitan a las nuevas generaciones.
Contra todo lo que pueda parecer, las preocupaciones de cada uno de los todavía precandidatos y precandidata serán muy similares en varios de los temas sustanciales en su conjunto y en definitiva sólo los sectores mejor enterados apreciarán las diferencias sustanciales de sus propuestas.
Josefina hará una interesante campaña, pero las interrogantes sobre su preparación y el legado de los dos gobiernos panistas no le alcanzará para convencer a la mayoría ciudadana. No cabe duda de que le impregnará un nuevo significado a la política. Le quedará la satisfacción de haberse acercado realmente a la Presidencia y haberle dado a su partido la oportunidad de ser el pionero de una causa tan anhelada. Por supuesto que México ya se inscribirá entre los países que por fin lo lograron.
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