Opinión / Columna
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René Arce Islas
Lo deseable y lo posible
El Sol de México
24 de noviembre de 2009
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En vísperas de la realización del XII Congreso Nacional del Partido de la Revolución Democrática caben muchas reflexiones sobre lo que es el partido y su papel en el acontecer de nuestro país. Mucho se ha dicho sobre la posibilidad de que en este Congreso se plantee la refundación del PRD; pero todos los que estamos involucrados en este proceso, interna y externamente, tenemos que situarnos en la realidad y ver qué de ese planteamiento de refundación es lo deseable y qué es lo posible. Solamente así se entenderá, se actuará en consecuencia y, sobre todo, no se generarán expectativas que a la larga pueden minar más la credibilidad en este instituto político.
Lo deseable para este XII Congreso es lograr al interior del PRD un profundo proceso de refundación, que entre otras cosas actualice los Principios del partido y oriente su acción a responder a la profunda crisis que sufren la sociedad y el Estado Mexicano debido al desgobierno de varias décadas que ha sumido al pueblo en la extrema pobreza y en una situación angustiante para su seguridad y para satisfacer sus necesidades más apremiantes. En el PRD existe la convicción de trabajar para terminar con las desigualdades sociales, la injusticia, la discriminación y el deterioro de los valores sociales que han contribuido a generar violencia, delincuencia, corrupción, abuso del poder y la barbarie que impera en hechos cada vez más frecuentes de la vida cotidiana.
De acuerdo con algunos documentos que se han trabajado al interior del partido y los cuales se pretenden presentar como documentos de discusión en el próximo Congreso, se plantea que el PRD es sensible a estas circunstancias por lo que ha decidido esforzarse por superar su propia crisis, transformándose radicalmente para servir de manera decidida a la sociedad que ha llegado a los límites de su resistencia. Asimismo, se señala que es esencial rescatar nuestra cultura, nuestra historia, los principios democráticos para alentar la vida interna, fomentar la solidaridad, fraternidad, honestidad, honorabilidad y respeto que nos debemos como miembros de un mismo instituto político y como participantes en la forja de la grandeza de nuestro país.
Cabe destacar que al interior del PRD existen voces que están convencidas que uno de los principales propósitos del partido debe ser el ejercicio del poder público bajo los postulados de su Declaración de Principios -es decir, en estricto apego a la institucionalidad- y a partir de la decisión del pueblo para construir un mejor futuro para nuestra Nación. Asimismo, se plantean reconstruir democráticamente las instituciones públicas para que sean verdaderos instrumentos del poder popular; se aspira a generar un cambio social hacia un orden de plena democracia y mejores condiciones de vida material y cultural para sus habitantes.
Desafortunadamente, lo deseable nunca podrá ser posible si no conocemos y nos reconocemos en nuestra historia, si no la entendemos para poderla transformar.
Recordemos que el PRD es producto del inacabado proceso de unificación de las izquierdas, registrado en el último cuarto del siglo pasado. Surge de la integración de tres grandes vertientes del movimiento político social mexicano, como son, la vertiente de la izquierda partidaria con un proceso de unificación desde finales de la década de los años setentas y que a partir del Partido Comunista Mexicano se constituyeron nuevas agrupaciones como el Partido Socialista Unificado de México y el Partido Mexicano Socialista, con la incorporación del Partido Mexicano de los Trabajadores y otras organizaciones políticas revolucionarias; de la vertiente de la izquierda social integrada por organizaciones y movimientos que luchaban contra el autoritarismo, la antidemocracia y la represión, y por la conquista de los derechos democráticos y sociales de los ciudadanos en la vida política del país; y de la vertiente del nacionalismo revolucionario conformada por la Corriente Democrática, que fue resultado de la fractura del Partido Revolucionario Institucional.
De manera muy superflua podemos ver la gran diversidad que integró a la izquierda mexicana y la hizo concurrir en un partido político que, por sus orígenes, nunca puso como prioridad la institucionalidad, lo que a lo largo de 20 años ha sido el problema irresuelto del PRD y lo que le ha provocado sus crisis recurrentes.
Hoy, conforme se van acercando los días para la realización del XII Congreso Nacional, se van opacando las voces que pedían la refundación del partido, y están siendo superadas por los que llaman a la unidad, a esa unidad simulada, a cambiar para que todo siga igual. Desafortunadamente, este puede ser otro Congreso en donde los deseos de cambio en el PRD se sustituyan para hacer posible que en el partido todo siga igual.
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