Opinión / Columna
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Puente de Plata
Humberto Matali Hernández
Desfile sangriento de Álvaro Obregón
El Sol de México
23 de noviembre de 2009
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"No es este un libro oportunista que pretende ensañarse en los caídos. Siempre he sentido
repugnancia por el alanceamiento de moros muertos".
Vito Alessio Robles, "Desfile sangriento".
"En México siempre ha existido una gran irresponsabilidad para los funcionarios públicos y para los ladrones oficiales. Mientras están en el poder son intocables. Después, al cabo de un año de su separación de los respectivos cargos, cesa toda responsabilidad por los delitos cometidos durante el desempeño de sus funciones administrativas. Pero hay una responsabilidad que no prescribe nunca: la responsabilidad histórica".
Esa cita del ingeniero Vito Alessio Robles parece una definición escrita o una declaración hace tres años, unos meses o la semana pasada. Sin embargo, es una dura sentencia del político, ingeniero, periodista y escritor Vito Alessio Robles (1879-1957), disidente y luchador durante su vida, que en 1936 en el libro "Desfile sangriento" exhibe al sanguinario caudillo de la Revolución Mexicana, Álvaro Obregón, asesino de los grandes jefes revolucionarios, incluidos Venustiano Carranza, Pancho Villa y a los enemigos políticos.
Como caudillo máximo ordenó al presidente Plutarco Elías Calles la ejecución de los candidatos presidenciales antirreeleccionistas los generales Francisco R. Serrano y Arnulfo R. Gómez, y con ellos a incontables víctimas de la violencia y ambición de Obregón. Pero la historia escrita por los vencedores no le reclama culpas. Hay monumentos suficientes, tantos como la impunidad necesaria.
Con Obregón es una cauda de violencia y sangre que concluye el 17 de julio de 1928 con el caudillo muerto, con el rostro en medio de un plato de mole, en la comilona de La Bombilla. Lo asesina un dibujante caricaturista, José León Toral, de un balazo de pistola en la cabeza. Confirmación de la sabiduría popular de que "el que a hierro mata, a hierro muere". León Toral cambió la historia y los resultados de la Revolución iniciada en 1910. La reelección de Obregón significaba la imposición de los hombres que triunfaron a base de violencia, traiciones, asesinatos y abusos. También las instauración de las huestes armadas en forma permanente con un dictador que se había probado como caudillo dictatorial en los cuatros años en que gobernó a México.
El largo proceso revolucionario, violento y renovador, que volteó durante siete décadas al sistema gubernamental mexicano, que ahora los legisladores y funcionarios panistas y priístas intentan borrar de la Historia Nacional. En los primeros es comprensible por sus antecedentes conservadores, pero en los otros es aberrante porque de ahí emana la fuerza y hasta el nombre del partido en donde militan.
Vito Alessio fue secretario de la Convención de Aguascalientes en 1914, después fue diputado, senador de la República, embajador en Suecia, director de los periódicos El Heraldo y El Demócrata. Su hermano Miguel Alessio Robles (1884-1951) también fue político, incluso secretario de Industria y Comercio durante el Gobierno de Álvaro Obregón, además de embajador, político y escritor. Razón que situó a los dos hermanos en campos diferentes; sin embargo, Vito Alessio se mantuvo en su oposición al régimen obregonista.
Lo muestra en el prólogo de este libro, de edición de autor, donde confiesa su actitud disidente ante el obregonista: "Ataqué al general Obregón cuando era Presidente de la República y cuando hizo su campaña de claudicación reeleccionista. Ataqué al general Plutarco Elías Calles cuando mandó asesinar a los generales Francisco R. Serrano y Arnulfo R. Gómez, candidatos presidenciales de los antirreeleccionistas, y cuando impuso al Presidente más ridículo que ha tenido la República, a don Pascual Ortiz Rubio", y continúa con la lista de los hombres del poder a los que fue opositor y juzgador social y político. "Estos ataques, siempre comprobados, me valieron presiones, destierros, amenazas, asechanzas y una lluvia de injurias por parte de los paniaguados de dichos personajes". Falta un hombre y más en el pasado Gobierno de Vicente Fox.
Encontrar ejemplares de la edición de autor hecha en 1936 es muy difícil. Llegan algunos ejemplares a las librerías de segunda mano, por fortuna existe la edición realizada en 1979 hecha por Porrúa. Hay reediciones y también cuenta con otros títulos escritos por el ingeniero Vito Alessio Robles: "Francisco de Urdiñola y el norte de la Nueva España", "Los Tratados de Bucareli", "Mis andanzas con nuestro Ulises". Mientras tanto, como otros, Vito Alessio Robles fue juzgado y condenado por el priísmo oficializado, al grado de casi borrarlo de la historia oficial e impedir la publicación de sus obras. Aunque en Coahuila, donde nacieron los Alessio Robles, se les rinden homenajes anuales y hay una casa de cultura en honor de Vito Alessio.
La estulticia contrarrevolucionaria llega al extremo de que la semana pasada, en una ilógica planeación y sin ningún concepto histórico, se otorgó el día de asueto el día 16 de noviembre, el día 20 fue normal y, sin embargo, el sábado 21 se realizó el desfile conmemorativo. A ese estilo y ritmo el año próximo el Centenario de la Revolución se puede celebrar en el 2020 y el desfile unos años después. Y no es un asunto político, es más simple, quieren hacer su neohistoria al estilo de "1984", de Orwell.
matalih@hotmail.com
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