Opinión / Columna
 
Puente de Plata 
Humberto Matali Hernández 
La Primavera de Stravinsky y Carpentier
El Sol de México
21 de marzo de 2011

  ...regresaba a un mundo intolerablemente

desprovisto de sentido.

Alejo Carpentier. "La consagración de la primavera"

A través de Igor Stravinsky se llega a la novela de Alejo Carpentier (1904-1980) para revivir la Guerra Civil Española, la invasión nazi sobre Europa, para arribar a la Revolución Cubana y combatir contra los invasores de la CIA en Cuba, durante el ataque a Bahía de Cochinos. La presencia de los versos de "La Internacional" y "La Marsellesa", los himnos revolucionarios por excelencia, y deslizar pasos de ballet para recorrer lo mejor de la condición humana, capturada entre las páginas de "La consagración de la primavera".

Alejo Carpentier es, según muchos autores de su tiempo, el iniciador de lo real maravilloso, aunque mejor parece una corriente literaria surgida en América Latina, que buscó una corriente renovadora, para dar nacimiento a ese esa corriente literaria u a toda la secuela de autores de la realidad maravillosa.

Con Alejo Carpentier aparece el nuevo estilo del creador de literatura barroca, tan churrigueresca, con figuras angelicales pendientes de marcos de ventanas literarias, descritas en enormes párrafos y lujosas en la capacidad del idioma español, salpicado con palabras en francés como un lujo de la amplia cultura del escritor. Fue también musicólogo delicado y capaz, que en la novela "Concierto Barroco" logra al lado de "La consagración de la Primavera" la compenetración de textos con las raíces de la Música, así, con mayúscula, como expresiones de la creación humana emitidas por la imaginación, la experiencia, los sentimientos y las emociones en la gran dignificación y rescate de la especie más bélica y destructiva de la vida del planeta.

"El suelo. A ras del suelo. Hasta ahora sólo he vivido a ras del suelo, mirando el suelo -1 yyý 2 yyý 3...-, midiendo el suelo que va de mi impulso, de la volición de mi ser, de la rotación, del girar sobre mí misma...", son los renglones iniciales de la novela de Alejo Carpentier dedicada a un personaje femenino ruso, donde el estilo literario barroco, el idioma, es un ir y venir infinito en la descripción de situaciones, emociones y en especial llevar la descripción emotiva de la música y el ballet a la lectura; es un extraordinario logro del autor, que hace verdaderos juegos churriguerescos, tan elaborados y decorados como los muros de templos o palacetes del barroco novohispano.

Los personajes, y en especial Vera, el central de "La consagración de la primavera", se enfrentan a Falange franquista, a la Gestapo nazi o a la las tropas de Batista y a la CIA yanqui, para mantener en alto la lucha de izquierda y socialista. Para convertirse así en una fiel narración de los momentos de la lucha libertaria, ahora se sabe utópica, del siglo XX. La intensidad de la novela demuestra que no hay diferencia entre los sanguinarios franquistas, los nazis, la Policía Secreta de Batista o los agentes estadunidenses de la CIA. Son, en el peor de los casos, los responsables de momentos de oscurantismo, represión y violencia en contra de los habitantes de las naciones.

Como escribió el propio Carpentier en la contraportada en la edición de Siglo Veintiuno Editores: "Hombres y mujeres de destinos modificados, transformados, revertidos o superados, con su anuencia o sin ella, por la Historia de nuestro siglo: tales son los personajes de la presente novela, cuyo parecido con modelos reales era totalmente inevitable".

Son los seres humanos que pelearon en las fuerzas republicanas de España, en las resistencias europeas que minaron las fuerzas invasoras de Hitler. Los hombres, mujeres, niños y ancianos que ayudaron a la liberación de París, que formaron parte de las víctimas del ghetto de Varsovia, de las defensas secretas de Holanda. Estafeta tomada por los cubanos y brigadistas internacionales que combatieron en la Cuba de Batista. Otros de sus herederos, ya fueron del contexto de la novela de Carpentier, lucharon en Chile, Argentina y Brasil contra las dictaduras militares. Y después formaron el Frente Farabundo Martí en El Salvador o derrotaron a los Somozas en Nicaragua. Y ahora lo hacen con piedras en Palestina, con bombas suicidas en Irak y en cuantos lugares del mundo impere la estulticia.

Quizá de ahí viene la intencional coincidencia del título de la novela del genial cubano educado en París, "La consagración de la primavera" con el mismo nombre de la obra musical para ballet de Stravinsky. Las similitudes van más allá del simple título. Llegan al espíritu de renovación en busca de las esperanzas primaverales para alcanzar mejores formas de vida.

Por fortuna en la literatura, en la música y en las otras artes de la dignificación humana permanece la rebeldía, los sueños libertarios y la búsqueda de una mejor vida, ante la destructora y deshumanizada globalización, la estupidez imperial de Bush y sus testaferros, junto a los grandes monstruos devoradores de recursos y hombres en nombre de un libre mercado, negado a la mayoría de los habitantes del planeta, sumidos en la pobreza ante los millones de dólares de unos cuantos.

De ahí la importancia de, en este marzo de otro siglo, en otro tiempo político y en un caos comercial, refugiarse en los sueños libertarios y de justicia social de los seres humanos. Es otra primavera. Es visitar una añeja consagración. Útil para recordar el espíritu rebelde de los hombres, embrutecidos en el consumismo.

matalih@hotmail.com
 
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