Opinión
De aquí y de allá
Eddie Varon Levy
Bolivia, descomposición del tejido social, o muestra de lo que no debemos permitir en México

El Sol de México
19 de abril de 2009

Me escribió nuestro amigo Emiliano Melchor García, quien radicó algunos años en Bolivia y quien me pidió algo esperanzando que analizara un poco más de fondo la situación prevalecente en aquel país, al igual que varios hermanos Bolivianos radicados en Estados Unidos, específicamente en Washington, D.C., California y Miami, Florida, y claman que no sólo "la opinión pública y el Gobierno mexicano "sepan, entiendan y ayuden" según las propias palabras de ellos, así como que otras naciones eviten por todos los medios legales y políticos que en Bolivia su actual mandatario instale un régimen autoritario contrario a los principios de gobernabilidad democrática.

Son precisamente de esos Bolivianos que radican en el exterior, los que, de acuerdo con sus dichos, "han escapado del galopante régimen totalitario que se cierne sobre esa Nación latinoamericana," cuyo presidente, el indígena de la etnia aymará Evo Morales, aparentemente está haciendo una "limpia" eliminando a todos sus opositores. Carambas, ¿Qué viva la "democracia" o no?

Y yo me pregunto ¿Acaso puede ganar elecciones un candidato para luego afianzarse en el poder utilizando medidas auto designadas "Democráticas" para luego empecinarse en mantener dicho poder a toda costa y sin miramiento alguno?

¿Qué la Organización de Estados Americanos (OEA) es únicamente un títere de juguete el cual sopla con los vientos, o empuñando decisiones que nadie escucha o hace el menor caso?

Ahora resulta que una frágil mayoría en lo que fue una denunciada "fabricada" y "manipulada" Asamblea Constituyente quiera quedarse veinte años en el poder, siguiendo los pasos de su mentor, Hugo Chávez (a quien por cierto ya se le están acabando las ganancias del petróleo, y tendrá que enfrentar con la rancia verdad y no con sueños a su pueblo), modificando, para ese descomunal y antidemocrático propósito, a la constitución boliviana vigente que no autorizaba la reelección como quiere Evo Morales.

Una cosa es la autodeterminación de los pueblos y el respeto a la soberanía de ellos y otra es permitir que bajo cualquier esquema o diseño, un gobierno, cualquiera que sea su origen o bandera, utilice instrumentos democráticos sin permitir, al perseguir o peor, al eliminar a sus opositores o a quien no este de acuerdo con sus principios.

El temor de los ciudadanos bolivianos -que me han confesado se sienten perseguidos en su propiedad privada y en sus derechos democráticos, además, de en su pacífica forma de vivir, es que se reduzca la propiedad privada a "propiedad social y comunitaria" y a que los derechos ciudadanos de la minoría no indígena de ese país tipifiquen como delito el no ser indígena en Bolivia.

Ante ello cunde el pavor de quienes ven un futuro de persecución política devastadora que podría ser el inicio -como ya varios expresidentes bolivianos lo han denunciado por el mundo- de una guerra civil interna que fracture la paz social y se convierta en un virus contaminante para el resto del Continente.

Tanto Estados Unidos tiene ante sí el reto de no fallar en esta oportunidad de combatir con audacia, inteligencia y tesón el centro del foquismo guerrillero comunista contra el "imperio" norteamericano, como México de liderar el fortalecimiento de sus relaciones con Latinoamérica, incluyendo a esos países que han determinado libremente otras opciones del mapa político, sin que se transige o intercambie el apoyo irrestricto a la libertad económica y democrática en esos países como Bolivia. Es decir, nuestro país no puede ni mucho menos debe de permutar unos ideales por otros, o corre el riesgo de iniciar un sembradío de ideas y conceptos que empiece a afectar la vida social también en el nuestro. Cuidado, ya que el 2012 está a la vuelta, y en México sobran personajes de izquierda y de derecha muy a la hechura de Chávez y Morales.

Comentarios: Deaquiydealla@aol.com
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