Opinión / Columna
 
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Camilo Kawage 
A despecho de la militancia
El Sol de México
5 de febrero de 2012

  1.- Insistir que la democracia son ellos, que todas las marrullerías que cometen, incluso las que se asestan entre ellos, y los abusos en que en su favor hacen incurrir a las instituciones los conduce, sin importar el resultado de su elección interna, a un desgaste prematuro de nada buenos auspicios. Sólo escucharlos por separado -cuando se juntan se comparten puras buenas mascaradas- acusarse de patanes, de ignorantes e incompetentes, sonaría a una arremetida genuina, y apenas válida, entre adversarios de distinto partido donde la regla es zumbarle al enemigo con todos los instrumentos a la mano, lícitos o no; pero cuando la contienda es por una no muy clara primaria intrapartidista, lo que se respira es más bien una profunda falta de oficio.

2.- Uno hace público un testimonio en el que la otra le dice que es un patán y otras cosas; ésta lo acusa ante la PGR por plagio de estrategia -o algo así-; el tercero recula para dejarlos pelearse y los tres hacen un papel que por lo menos deja en entredicho la buena fama pública histórica de ese partido que ni ellos, ni sus gerentes ni los últimos dos presidentes de la República han terminado de aniquilar. Dice muy bien de sus fundadores, y bien poco de sus actuales personeros, que Acción Nacional viva a la defensiva de sus propios entenados, pues sus militantes parecen asumir la tarea nada más de "poner la otra mejilla".

3.- Hasta la última revisión del orden jurídico, la cuestión de la entrada y salida de personas a y del territorio nacional competía a la Secretaría de Gobernación a través de lo que alguna vez fue el Instituto Nacional de Migración -antes de volverse parapeto y yunque de la más áspera amarra del fanatismo-, y no a Comunicaciones y Transportes, a la que un plumazo de la más torpe mala fe habilitó para emitir alerta migratoria contra tres rancios gobernadores de Tamaulipas y cercanos a ellos. Las averiguaciones previas al servicio de la cañería y la subpolítica.

4.- Contra los cándidos augurios de aprovechar la magnífica oportunidad que para desazolvar la Cosa Pública ofrece la temporada electoral, el partido de la decencia y los buenos modales da señales de haber asimilado todos los trucos de la trampa y la patraña, y puéstolos en práctica para afianzar su derrota. Nada menos que en la golpeada Veracruz -donde su gobernador por cierto no sabe ya cómo dispararse al pie-, un delegado federal en funciones de la Secretaría de Desarrollo Social sufre un atentado contra su caravana de camionetas mientras hacía cínica y abyecta campaña a favor del señor Cordero -sin importar la estirpe de perjuros a la que pertenece-. A los queridos jarochos les falta sólo exhumar la pierna del renco de Zempoala.

5.- La ciudadanía reclama una fe de aciertos, y no la recurrente fe de erratas que se le perpetra en cada acto perverso de campaña, en cada discurso torcido de falsedades, en cada referencia e insulto que ofende, no únicamente al que lo vierte ni al contrincante sino, ahí lo más grave, a quien pretende que lo vote al cargo, y que cree que piensa como los siniestros asesores politólogos que diseñan el ataque. Pensar que la idiosincrasia mexicana radica en la puñalada trapeada traduce una rampante ignorancia de nuestra naturaleza; pretender que el nuestro es un temple de agachados tragafuego, es desestimar a sabiendas la alta noción de honor y dignidad que sella nuestra raza.

6.- Quien quiera que haya concebido la estrategia de los postulantes a la candidatura de Acción Nacional debió haber por lo menos previsto el grado de deterioro que quien la gane arrastrará hacia la elección constitucional. Si el cálculo fue que el candidato presidencial inicie campaña bajo cero, entonces quedará claro que el ejercicio lo conspiró alguien extraño a ese partido, y que quería su fracaso. O quizás fue el genio que ayudó a Ernesto Zedillo a abdicar al poder y lo aconsejó con tal éxito que en dos sexenios no se alcanza a entender la magia, y en una de esas el mismo artífice que planteó postular a su candidata al Distrito Federal. ¡Veredes, mío Cid!

camilo@kawage.com
 
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