Opinión
Derecho Familiar
Julián Güitrón Fuentevilla
¡Nuevo Código Familiar en Michoacán! (Segunda de tres partes)

Organización Editorial Mexicana
4 de enero de 2009

DIJIMOS EL AÑO PASADO...

En el último artículo del año 2008 hicimos referencia a que Michoacán ha puesto en vigor un nuevo Código Familiar, sintetizamos la información que se refiere a la evolución histórica moderna que el Derecho Familiar ha tenido, de 1964 a la fecha. Subrayamos que de 1983 al año 2008 se han puesto en vigor en el país cuatro códigos familiares con autonomía respecto a los cuerpos civiles de los estados de Hidalgo, Zacatecas, Morelos y Michoacán.

CRÍTICA

Pusimos énfasis en la crítica que hemos dirigido al Poder Legislativo del Distrito Federal por no haber hecho lo suficiente para que la ciudad más grande del mundo, la que cuenta con cuarenta y dos juzgados familiares y cuatro salas de la materia, ha hecho hasta ahora ningún esfuerzo o proyecto que pueda otorgar una legislación familiar adjetiva y sustantiva para la ciudad capital.

JUSTO RECONOCIMIENTO

A lo anterior debe agregarse que en el año 2000, siendo presidente de la Asamblea Legislativa, Martí Batres Guadarrama, se promulgó para el Distrito Federal un nuevo Código, en el cual se crearon disposiciones trascendentes para la familia, comprendidas del artículo 1° al 746 Bis, si bien las demás siguieron las líneas generales en materia de derechos reales, bienes, obligaciones y contratos del viejo Código Civil, conocido como el de 1928, cuya vigencia se inició el 1° de octubre de 1932, terminando formalmente el día 1° de junio del año citado. Recordamos que en ese tiempo, la Asamblea Legislativa pidió al suscrito, y así se elaboró, además de la participación en el ordenamiento civil ya mencionado, un nuevo proyecto de Código Familiar y otro de Procedimientos Familiares que por circunstancias, sobre todo de tiempo, no se pudieron aprobar, ya que los mismos, según consta en el Diario de Debates de la Asamblea multicitada, se llevaron hasta el Pleno y ahí se decidió que en ese momento las circunstancias eran más favorables al nuevo Código Civil que al Familiar; lo que no es óbice para que ese trabajo se retome y se considere seriamente la posibilidad, quizá esto puede ocurrir con la próxima Asamblea Legislativa que iniciará en el 2009, para que finalmente se hagan realidad un Código Familiar y un Código de Procedimientos Familiares para el Distrito Federal.

VOTO DECISIVO

El Derecho Familiar no está al margen de la política. Los cuatro estados de la república que han aprobado dichos ordenamientos son: uno en el año 1983 en Hidalgo, con los colores del PRI; el segundo, con los mismos colores, se puso en vigor en Zacatecas en 1986; el tercero, en Morelos en el año 2006, con los colores del Partido Acción Nacional; y el cuarto y último con los del PRD, en el año 2008, en Michoacán. Por eso, será importante para quienes tenemos el derecho de votar y lo haremos en el Distrito Federal, ejercer esa opción, y votar por diputados que tengan la conciencia de que primero es la familia, como grupo fundamental de la sociedad y el Estado, y después los minoritarios, como los que hoy en día pretenden legalizar el matrimonio entre homosexuales.

CÓDIGO FAMILIAR DE MICHOACÁN

Como lo destacamos la semana anterior, el nuevo Código Familiar de la entidad citada ha seguido en general los lineamientos de los proyectos de Código Familiar Tipo y de Procedimientos Familiares, con algunas salvedades, seguramente arraigadas entre sus habitantes, por lo que aparecen algunas instituciones, que no son las mejores, como la legitimación, que quedó derogada en el Código Civil del Distrito Federal del 2000; pero que en el balance costo-beneficio de tener un nuevo Código Familiar, es positivo. El Código Familiar en cuestión se divide en dos libros, el primero se refiere específicamente al Derecho Familiar y el segundo al Procedimiento Familiar. De éste nos ocuparemos en la tercera entrega.

REGISTRO CIVIL

Ratificando el Congreso de Michoacán que el Código es de orden público e interés social, regula el Registro Civil, que se refiere al otorgamiento de actas de nacimiento, de reconocimiento de hijos, de adopción, de matrimonio, de divorcio, de defunción y de inscripción de ejecutorias sobre la ausencia, la presunción de muerte, el divorcio judicial y la tutela. Desgraciadamente, se conservan calificativos discriminatorios, como el contenido en el artículo 49 que habla de los hijos de padres desconocidos, a los cuales el oficial del Registro Civil debe ponerles nombre propios y apellidos. Se discrimina a los hijos habidos fuera de matrimonio y se trata en forma desigual a la madre, porque se le obliga a reconocer a su hijo, lo que no ocurre con el padre. Se habla del hijo incestuoso e ingenuamente se dice que no debe expresarse en el acta, que tiene ese calificativo. Igualmente, se regula a los hijos expósitos, abandonados y huérfanos, y lo criticable es que se conserve ese tipo de normas que, debemos hacer hincapié en ello, tanto en el Distrito Federal desde el año 2000 cuanto en los códigos tipos citados, aquéllos ya no existen.

MATRIMONIO

Se ratifica el matrimonio de un hombre y una mujer, y en ningún supuesto se ve la posibilidad de que se pueda autorizar el de homosexuales. Se reconoce a esta institución como el medio idóneo para fundar la familia. Se establece como requisito esencial para casarse, la mayoría de edad y la dispensa se da cuando se han cumplido 16 años en el hombre y 14 en la mujer.

IMPEDIMENTOS

Siguiendo los lineamientos de nuestro Código Tipo, las razones para no casarse; es decir los impedimentos, son de dos clases: los dispensables y los no dispensables. Originando con esto uno de los capítulos más importantes de este Código, que es la creación de la teoría de las nulidades en el matrimonio, estableciendo la absoluta y la relativa, con lo cual se termina con la tradición de la tripartita francesa, de inexistencia, nulidad absoluta y relativa, que en Derecho Familiar es de imposible aplicación. Incluso debe resaltarse la gran falla de esta teoría, que para explicar la inexistencia tiene que acudir al paradigma, "el acto jurídico inexistente, surge cuando falta un elemento esencial"; falla grande, porque si carece de algún elemento esencial, no es acto jurídico; seguramente estaríamos en presencia de un hecho jurídico que produce consecuencias de Derecho, pero que no se puede nulificar y mucho menos declarar inexistente.

Los impedimentos que no se pueden dispensar son el parentesco por consanguinidad sin limitación de grado, en línea recta ascendente o descendente; el colateral, igual que incluye hermanos y medios hermanos; el de afinidad en línea recta sin limitación de grado; el adulterio habido entre quienes pretenden casarse, si esa figura ha sido judicialmente comprobada; el atentado contra la vida de alguno de los casados para contraer matrimonio con quien quede libre; la violencia física o moral para la celebración del matrimonio; padecer alguna incapacidad de las previstas en el Código Civil en el estado de Michoacán; el matrimonio subsistente con persona distinta de aquella con quien se pretende contraer, y el parentesco entre adoptante y adoptado o sus descendientes; ya que en el pasado resultaba absurdo que se permitiera el matrimonio entre adoptante y adoptada o los hijos o hijas de ésta; cuando en los viejos tiempos se creía y se seguía considerando que el Derecho Familiar es Derecho Civil, situación que desgraciadamente campea en el Poder Judicial del Distrito Federal, que sigue sin aceptar que el Derecho Familiar es autónomo del Civil y tiene su propia naturaleza jurídica, considerando sus normas; verbigracia, ¿si el matrimonio fuera un acto jurídico de Derecho Civil, por qué no se permite, a pesar de que no hay ley que lo prohíba, que el mismo se celebre a un tiempo determinado; se sujete a una prórroga o se pacte una indemnización? Ejemplos podríamos citar hasta la saciedad, empero para demostrar el criterio de algunos "todólogos",es suficiente la anterior información.



w Impedimentos dispensables

A diferencia de los anteriores, la falta de edad requerida por la ley, el parentesco por consanguinidad en línea colateral, en tercer grado, desigual entre tíos y sobrinos; la impotencia incurable para la cópula cuando es conocida y aceptada por el otro contrayente, y finalmente, cuando se padece una enfermedad crónica, incurable, contagiosa o hereditaria, siempre que ambos contrayentes acrediten fehacientemente haber obtenido de institución o médico especialista el conocimiento de los alcances, efectos y la prevención de la enfermedad motivo del impedimento, y manifiesten su consentimiento para contraer matrimonio. Estas limitaciones no impiden la celebración del matrimonio como los antes reseñados, y en su caso, originan la nulidad relativa del acto jurídico matrimonio.

DERECHOS, DEBERES Y OBLIGACIONES CONYUGALES

De manera destacada, el Código Familiar de Michoacán ratifica una de las normas de Hidalgo de 1983, al ordenar que "el desempeño del trabajo en el hogar o el cuidado de los hijos se estimará como contribución económica al sostenimiento del hogar"; en otras palabras, se ha logrado la igualdad económica de la mujer, porque por primera vez en el mundo fue la legislación familiar hidalguense la que le reconoció que su trabajo valía lo que en dinero aportaba su cónyuge, acabando con la metáfora de que ella tuviera que ponerse de rodillas, para recibir una cantidad determinada de dinero. También es destacable que la mayor parte de las tradicionalmente llamadas obligaciones se convierten en deberes, que se diferencian de aquéllas, en que éstos son impuestos por el Estado o la ley unilateralmente y los mismos deben cumplirse sin protestar.

REGÍMENES PATRIMONIALES DEL MATRIMONIO

La sola enunciación de este rubro es suficiente para entender y justificar la compensación que se estableció originalmente en el Código Civil del Distrito Federal del 2000, de otorgarle al cónyuge que se divorcia por necesidad, hasta el 50 por ciento de los bienes del otro, a pesar de que desde el punto de vista del Derecho Civil la propiedad es un derecho real, que da a quien la tiene el poder absoluto sobre la misma, por estar en este caso, en Derecho Familiar, en sociedad conyugal o separación de bienes, por cuestiones de orden público, se otorga al o a la cónyuge, que como dijimos se ha dedicado en forma preferente al hogar o al cuidado de los hijos, y no ha incursionado en actividades lucrativas. Una nueva forma de regular los viejos conflictos, que en el pasado surgían por una deficiente legislación de la sociedad conyugal, hoy está superada en los Códigos Familiares reseñados, que prevén la solución de viejos problemas, para que no incidan en la relación conyugal.

SEPARACIÓN DE BIENES

Este régimen otorga a cada cónyuge la propiedad de lo suyo y puede incluir los bienes presentes o los que adquieran posteriormente. La separación puede ser absoluta o parcial y se establece un régimen supletorio que es el de separación de bienes, cuando no hayan expresado su voluntad en algún sentido.

DONACIONES

Las donaciones antenupciales y entre consortes han sido reguladas de mejor manera, permitiendo a los futuros cónyuges recibir bienes para beneficio del matrimonio.

DISOLUCIÓN DEL MATRIMONIO

La muerte de uno de los cónyuges disuelve el matrimonio, así como el divorcio y la nulidad. A esta última ya nos hemos referido; respecto al divorcio, hay que destacar que se conservan las causas tradicionales y se ha agregado que la violación cometida por un cónyuge contra el otro también es causal de divorcio. Se mantiene, de la tradición, la sanción al cónyuge culpable de no poder volver a casarse, sino después de un año desde que se dicte la sentencia correspondiente. Regula el divorcio voluntario y necesario; el administrativo cuanto el judicial.

CONCUBINATO

Exige dos años de vida en común constante y permanente, o tener un hijo de ambos. Se le aplican a esta figura todos los derechos y obligaciones inherentes a la familia. Se tiene derecho a una pensión alimenticia por el tiempo que haya durado el concubinato.

VIOLENCIA FAMILIAR

Sigue siendo una figura que surge cuando se usa intencionalmente la fuerza física, moral, económica, patrimonial o sexual contra un miembro de la familia y también tiene su regulación que obliga a reparar los daños y perjuicios ocasionados.

PARENTESCO

Se reconocen los de consanguinidad, afinidad y civil. No se incluye el parentesco por afinidad derivado del concubinato, sino sólo del matrimonio y la adopción se equipara al parentesco por consanguinidad.

OTROS TEMAS TRASCENDENTES

La paternidad y la filiación, así como la situación de los hijos de matrimonio y sus pruebas de filiación, son legislados en forma importante y a favor de los hijos, en la mayoría de los casos. Así, la presunción de paternidad o maternidad y la prohibición sobre la filiación para que no haya transacción ni compromiso en árbitros. Se admite cualquier medio de prueba que la ley autorice para demostrar la filiación. No se menciona el ADN ni las pruebas científicas más importantes, mencionadas en los otros códigos. Desgraciadamente mantiene la legitimación, a la que ya nos referimos, y nuevamente discrimina a la madre en lo referente al conocimiento de los hijos nacidos fuera de matrimonio, porque a ella se le imputa por el sólo hecho del nacimiento y al padre se le mantiene en la impunidad de que habrá reconocimiento, si lo hace en forma voluntaria o así lo determine una resolución judicial que derive de un conflicto. En cuanto a la adopción, sin mencionarlo, se refiere sólo a la plena; la simple se elimina y se establece que esta figura se equipara al nacimiento biológico de un hijo. La misma es irrevocable y se regulan los impedimentos para casarse, reiterándose que el adoptado tiene en la familia del o de los adoptantes, los mismos derechos, deberes y obligaciones del hijo consanguíneo. Igualmente, se regula como plena la adopción internacional.

PATRIA POTESTAD

Define esta institución como lo hace el Código Familiar tipo y señala a quienes corresponde ejercerla, se conserva un antiguo artículo que va contra los hijos, es el hecho de que quien tenga menores bajo su custodia tiene la facultad de corregirlos, sin que esto implique realizar actos de fuerza contra el menor en su integridad física o psíquica, aunque es criticable que se conserve esta norma. Mantienen la figura de la pérdida de la patria potestad, que perjudica al menor más que beneficiarlo, así como los casos en que ésta se acaba o se suspende. Define con toda claridad lo que siempre resulta controvertible, que es la guarda y custodia de los hijos; porque debe entenderse que esto es en el sentido material, que se ejerce de manera directa por una de las personas, a quienes la ley delega el ejercicio de la patria potestad; por ello, en el Código Civil del Distrito Federal resulta una aberración la reforma hecha al mismo, en la que pomposamente se dice que puede haber una guarda y custodia ilimitada, porque se olvida su esencia fundamental.

La convivencia es el derecho de quienes teniendo la patria potestad, no poseen la custodia y la ley ordena que deben darse las relaciones personales entre el menor y sus parientes, y que ese régimen debe considerar la edad del menor, su actividad escolar y sus condiciones particulares.

Resulta interesante el capítulo referido a la restitución de menores, la cual consiste en la sustracción, traslado o retención ilícita, si se afecta la custodia o convivencia del menor y se priva de esos derechos a quien tiene la facultad de ejercerlos.

ALIMENTOS

Éstos comprenden comida, vestido, habitación, atención médica, hospitalaria, gastos de embarazo y parto y tratándose de menores, educación, oficio, arte o profesión, y si se trata de discapaces o interdictos, los alimentos incluyen su habilitación o rehabilitación, atención geriátrica y lo necesario para ser alimentados. Acertadamente, la obligación de darse alimentos es recíproca y no hay límites por la edad.

Después, el Código aborda la institución de la tutela, la testamentaria, la legítima de los menores, la de los incapaces legalmente y la dativa. Regula las excusas para ser tutor; la garantía que éstos deben prestar y cómo debe ser el desempeño de la tutela; para terminar con el Capítulo de la rendición de cuentas, su extinción y la entrega de los bienes.

CURATELA

El curador es una figura que surge siempre que haya tutela legítima, testamentaria o dativa.

Termina el Libro Primero refiriéndose a la interdicción, a los ausentes e ignorados y todo lo que a este Capítulo se refiere, terminando con el inciso relativo al patrimonio de familia que tiene una regulación distinta al Código Familiar tipo, que no transmite a la familia el bien objeto del patrimonio, lo que en el Código del Distrito Federal o en los de Hidalgo, Zacatecas y Morelos sí es efectivo.

COMENTARIO PERSONAL

Es más trascendente que Michoacán haya logrado poner en vigor su propia legislación familiar, que tiene algunas normas que no son las más adecuadas para la familia, sobre todo en materia de hijos. Sin embargo, es loable que el legislador y sobre todo el gobernador, hayan tenido la sensibilidad política y la voluntad para que aquella entidad tenga hoy Código Familiar, el cual regula también los procedimientos familiares.

Lo óptimo sería que pudiera darse una reforma a la Constitución, para que el Congreso de la Unión pudiera legislar el Derecho Familiar, con proyección federal. Esto será seguramente una tarea a futuro, porque la familia mexicana de cualquier entidad merece tener los instrumentos jurídicos, legislativos, las políticas públicas y las instituciones más adecuadas, para que se dé una verdadera protección a la familia, sea cual fuere su origen y a todos sus miembros. Enhorabuena por Michoacán, que hoy posee el Código Familiar más reciente de la república mexicana. (CONTINUARÁ)
Columnas anteriores
Columnas

Cartones