Opinión / Columna
 
Francisco Morales Aceves 
Obregón: hombre de claroscuros
El Occidental
6 de octubre de 2008

  DE LA "A" A LA "Z": POLÍTICA ES LA RECETA

UNA ANÉCDOTA

Al referirnos al general Álvaro Obregón Salido (Hacienda de Siquisiva, Navojoa, Sonora. 19 de febrero, 1880-1928, julio 17. Villa de San Ángel, México, DF), es importante recordar que para los jaliscienses, el sonorense fue un hombre de claroscuros, ya que por un lado nos infamó ante la historia al señalar que "Jalisco es el gallinero de la República". Pero por otro, a Él le debemos la simpatía y apoyo que recibió Margarito Ramírez Miranda (Atotonilco el Alto, Jalisco. 22 de febrero, 1891-1979, 1 de febrero. Guadalajara), uno de los más destacados políticos jaliscienses. Este afecto nació cuando en las vísperas de la sucesión del presidente Venustiano Carranza se inició un proceso por traición, contra el general Roberto F. Cejudo, involucrando al general Obregón, buscando su encarcelamiento para inhabilitarlo como candidato a la Presidencia de la República. Para salvarse de esta injusticia se ideó su escape de la Ciudad de México, el 15 de abril de 1920. Al madurarse el plan, lo trasladaron al domicilio del ferrocarrilero Margarito Ramírez Miranda, quien se acompañó del conductor Adalberto Gutiérrez y del teniente coronel Benito Ramírez, para fugarse a bordo del tren que él conduciría. El general Obregón les expuso los riesgos que corrían al auxiliarlo para burlar la vigilancia del gobierno, a lo que Margarito Ramírez reaccionó enérgicamente diciendo: "Estoy dispuesto hasta arriesgar mi vida para salvar la suya". Esa noche en la estación de San Lázaro, el general Obregón disfrazado de ferrocarrilero y con una capa que cubría su manquedad y ocultaba su rostro, evadió la trampa gubernamental y la vigilancia del retén que cubría la guardia, logrando partir a la ciudad de Iguala, Guerrero. Los actores de este suceso partieron a Chilpancingo, donde el general Obregón publicó un manifiesto el 20 de abril de 1920, en el que desconocía a Carranza y a su gobierno. Más tarde, el día 23 de abril, los jefes militares con mando dan a conocer el "Plan de Agua Prieta" con el mismo propósito, reviviéndose la guerra civil, misma que terminó el 20 de mayo de 1920 con el asesinato del presidente Carranza en Tlaxcalantongo, Puebla.

UNA HISTORIA

Por confesión de Obregón, supimos que fue un revolucionario tardío, que se incorporó a la causa de la Revolución Mexicana dos meses después de su triunfo. Fue Presidente Municipal de Huatabampo. En marzo de 1912 inició su incontenible y exitosa carrera militar y política combatiendo la defección de Pascual Orozco.

A Obregón lo indignaron y lo marcaron para siempre, los asesinatos del presidente Francisco I. Madero y del vicepresidente José María Pino Suárez ocurridos el 22 de febrero de 1913. El 26 de marzo se firmó en la Hacienda de Guadalupe, del estado de Coahuila, el "Plan de Guadalupe" que desconocía al traidor, desleal e ilegítimo presidente Victoriano Huerta, a su gobierno, a los Poderes Legislativo y Judicial de la Federación y a los gobiernos de los estados que lo apoyaron. Y que nombró al gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, como primer jefe del Ejército Constitucionalista. El 1 de julio de 1914 fue ascendido a General de División. Ligó inteligentemente a los obreros de la Casa del Obrero Mundial con el Ejército Constitucionalista, formando seis batallones, llamados "Batallones Rojos". El primero formado por obreros que trabajaban en la Maestranza Nacional de Artillería, el segundo, integrado por miembros de la Federación de Obreros y empleados de la Compañía de Tranvías, así como de otros gremios; el tercero y cuarto fueron compuestos por trabajadores textiles, ebanistas, canteros, pintores, sastres y conductores de carruajes de alquiler. Y el quinto y sexto lo configuraron albañiles, tipógrafos, mecánicos y metalúrgicos. El 6 de abril de 1915, se iniciaron las históricas batallas de Celaya, entre Constitucionalistas y Villistas, resultando heroico triunfador Álvaro Obregón.

Fue Presidente de la República del 1 de diciembre de 1920 al 30 de noviembre de 1924. Cometió el imperdonable error de haber anhelado y estimulado su absurda reelección.

Fue un hombre controvertido y controversial. Genial estratega militar, guerrero victorioso e invicto, el gran triunfador de la Revolución Mexicana. Hombre muy valiente y bravo, inteligente y agudo, de memoria excepcional, conversador ameno y de buen humor, educado y aficionado a la poesía. En los Tratados de Bucareli, se ganó fama de entreguista; fue, según sus críticos, sanguinario y ambicioso. Demoledor, como cuando al castigar la cobardía de la Ciudad de México, frente a la felonía de la "Decena Trágica", al entregar su pistola a María Arias, la mujer que protestó en público por la infamia, dijo con palabras fulminantes:

"Entrego mi pistola a María Arias, el único hombre que hubo en la Ciudad de México cuando el cuartelazo de Huerta".

Visionario al crear la Secretaría de Educación Pública y federalizar la educación. Certero y brillante al nombrar secretario de Educación al maestro José Vasconcelos, esencia y síntesis de "El Ateneo de la Juventud", creador del lema de la Universidad Nacional Autónoma de México "Por mi raza hablara el espíritu", formador de escuelas de todo tipo, impulsor de bibliotecas, difusor de la cultura nacional y universal, defensor de nuestra nacionalidad, editor y promotor de los libros clásicos y de buenas lecturas al alcance de todos, de las artes y la cultura popular, en fin, fue el sol que iluminó al obregonismo, aunque tiempo después, ante la reelección de Obregón dijera "sobrevino la hecatombe".

Vale la pena releer las obras de Martín Luis Guzmán, sin perder de vista que es la opinión de un "villista consumado". Quién afirmó: "Obregón no vivía sobre la tierra de las sinceridades cotidianas, sino sobre un tablado; no era un hombre en funciones, sino un actor. Sus ideas, sus creencias, sus sentimientos, eran como los del mundo del teatro, para brillar frente a un público: carecía de toda raíz personal, de toda realidad interior con atributos propios. Era, en el sentido directo de la palabra, un farsante".

UNA LECCIÓN

No importa en la vida si la tarea es grande o pequeña, la grandeza es de los hombres que las realizan y que con sus actos agigantan o empequeñecen las acciones emprendidas. Lo que sí importa es la congruencia entre lo que se piensa, se dice y se hace.
 
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