Opinión
Puente de Plata
Humberto Matali Hernández
Nezahualcóyotl, poeta y estadista

El Sol de México
22 de septiembre de 2008

"¡Amigos míos, poneos de pie! / Desamparados están los príncipes / yo soy Nezahualcóyotl / soy el cantor, / soy papagayo de gran cabeza". Nezahualcóyotl. "Poneos de pie".

En la vacuidad de la política nacional se extraña y necesita la figura de un estadista. La mejor muestra es el tiempo actual, en donde los gobernantes y líderes no sólo son escasos, sino prácticamente inexistentes, al extremo de ofender la historia nacional. Ante la violencia desatada, la solución es convocar a la unión de los mexicanos para combatir a la delincuencia. Al mandatario nacional y sus corifeos, burda resonancia, no se dan cuenta que es suicida esa convocatoria. Si se une el pueblo es para combatir las alzas de combustibles, el saqueo bancario y la venta de Pemex, entre otros muchos abusos oficiales.

Por eso entre los estadistas mexicanos, aun cuando no existía el concepto del país llamado México, sobresale Nezahualcóyotl (1402-1472), rey del señorío de Tezcoco, que fue capaz, de acuerdo con su tiempo, región y circunstancia, de superar a la mayoría de los reyes renacentistas europeos. No se diga a los recientes mandatarios de los últimos 80 años a los gobernantes de México.

El señor de Tezcoco contó con la capacidad de reunir características contradictorias, como ser un valiente guerrero y excepcional estratega, gobernante, constructor de obras de beneficio de su nación, instaurador de leyes y justicia, sabio sobre el tema de la divinidad y para lo que interesa en este espacio, un poeta, que en "Los Cantos" expresó belleza, amor, muerte y vida, todo eso dentro de su marco de vida, el mundo indígena precolombino.

En las traducciones de "Los Cantos" hechas a partir de los textos nahuas, por Angel María Garibay y Miguel León Portilla, se capta un ritmo poético y una sucesión de figuras extraordinarias. Es el trabajo de dos genios y rescatadores de la mexicanidad y de las culturas prehispánicas que enriquece la cultura nacional.

La vida del príncipe Acolmiztli Nezahualcóyotl fue azarosa y creativa, digna de ser plasmada en una novela heroica o de aventuras, pero es más la creación de una novela histórica porque es real y lleva uno de los personajes más importantes de lo después sería el país mexicano. Es la existencia de un gobernante que pudo surgir de la escritura de los clásicos griegos o de la mitología helénica.

En la turbulencia política actual y en el mes dedicado a las celebraciones independentistas, es necesario recordar a los impulsores del país desde sus orígenes, como en este caso, es el señor de Tezcoco, del que se perdió, después de siete siglos, la mayoría de su quehacer de gobernante, quedan aún obras como el bosque de Chapultepec, pero destaca la obra poética rescatada por Angel María Garibay y Miguel León Portilla, de la lengua náhuatl. Son poemas o cantos en donde se muestra lo mejor del creador: "Los cantos son nuestro atavío". "Como si fueran flores / los cantos son nuestro atavío / oh amigos: / con ellos venimos a vivir en la tierra. // Verdadero es nuestro canto, / verdaderas nuestras flores, / el hermoso canto. / Aunque sea jade, / aunque sea oro, / ancho plumaje de quetzal... / ¡Que lo haga yo durara aquí junto al tambor! / ¿Ha de desaparecer acaso / nuestra muerte en la tierra? / Yo soy el cantor: / que sea así".

Escribió en esos cantos algunos que parecen creación de los poetas del modernismo, de una creatividad asombrosa: "Ay de mí...". "¡Ay de mí: / sea así / No tengo dicha en la tierra / aquí. // ¡Ah, de igual modo nací, / de igual modo fui hecho hombre! / ¡Ah, sólo el desamparo / he venido a conocer / aquí en el mundo habitado! // ¡Que haya aún trato mutuo / aquí, oh amigos: / solamente aquí en la tierra! // Mañana o pasado, / como lo quiera el corazón / de aquel por quien todo vive, / nos hemos de ir a su casa / ¡oh amigos, démonos gusto!".

Consciente de lo efímero de la vida, creó el poema "Ay, solo me debo ir", en donde el gobernante muestra la desesperación de sus limitaciones: "Ay, solo me debo ir, / solamente así me iré / allá a su casa... / ¿Alguien verá otra vez la desdicha?, / ¿alguien ha de ver cesar / la amargura, la angustia del mundo? // Solamente se viene a vivir / la angustia y el dolor / de los que en el mundo viven... / ¿Alguien ha de ver cesar / la amargura, la angustia del mundo?".

Las flores, la angustia de la vida y la muerte son una constante en la poesía de Nezahualcóyotl, como sucedió cuatro siglos después con los poetas decimonónicos y del modernismo. En el juego poética logrado por el señor de Tezcoco, las flores son el símbolo de la belleza y la armonía cotidiana. La necesidad humana de lo bello en el entorno, aunque sea efímero. "Como una pintura / nos iremos borrando, / como una flor / hemos de secarnos / sobre la tierra, / cual ropaje de plumas / del quetzal, del zacuán, / del azulejo, iremos pereciendo. / Iremos a su casa". Para terminar el poema "Como la pintura nos iremos borrando", con el bello verso "Príncipes, pensadlo, / oh Aguilas y Tigres: / pudiera ser jade, / pudiera ser oro, / también allá irán / donde están descorporizados / ¡Iremos desapareciendo: / nadie ha de quedar!".

Buen consejo para los modernos amos del poder y dinero, con una enorme capacidad de ambición, que por acumular riquezas y fuerza política pasan por encima de vidas, trabajo, principios morales y sociales hasta la traición, a la que llaman con cinismo: pragmatismo y modernidad.

Por desgracia la lectura de la poesía de Nezahualcóyotl, en el aberrante sistema educativo moderno y que en un exceso de estupidez es deformado al retirar de las materias de historia y literatura la vida y obra de Nezahualcóyotl, para transformarlo en una simple monografía. Y así es como lo ven los ilustrados políticos y funcionarios mexicanos, incultos en gran mayoría, tecnócratas admiradores de las culturas del barbarismo, el consumo y la superficialidad, a los que los libros son un objeto extraño o motivo para crear elefantes blancos disfrazados de bibliotecas dinosáuricas o de repartir culpas y errores del gobierno en el poder.

El mejor libro sobre el rey de Tezcoco es "Nezahualcóyotl, vida y obra", escrito por José Luis Martínez, edición del Fondo de Cultura Económica, en donde reproduce parte de las traducciones del náhuatl hechas por Garibay y León Portilla, además de la vida y los otros aspectos de la existencia y labor como gobernante de Nezahualcóyotl. También hace un estudio sobre ello.

matalih@hotmail.com
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