México
Continúa venta de mujeres en pueblos indígenas del país
La venta de mujeres en la región de La Montaña o algunas comunidades de la Costa Chica, en Guerrero sigue, donde una niña vale desde un cartón de cerveza, hasta 15 mil pesos. Foto: El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
16 de agosto de 2008

El Sol de Acapulco

Acapulco, Guerrero.- Es niña, virgen, inocente, sana, 11 años de edad, todavía sin formas y vale desde un cartón de cerveza hasta 15 mil pesos, o bien, se le puede cambiar por un becerro.

Se trata de la venta de mujeres en la región de La Montaña o algunas comunidades de la Costa Chica, en Guerrero.

Pueden usarlas como criadas, servidoras sexuales, compañeras o para venderlas al mejor postor en este estado o en la frontera norte.

Argumentan que es una "tradición" basada en los usos y costumbres de estos pueblos, indígenas sobre todo, y que no consideran que sea un delito, aunque para todo el mundo el ilícito se llama "trata de blancas".

Apenas el año pasado se hizo en el Congreso guerrerense una reforma legislativa para tipificar dicho delito; a la fecha no hay un solo consignado o castigado.

Para Rosa María Gómez Saavedra, secretaria de La Mujer en Guerrero, "existe una complicada problemática que data de hace siglos, en donde no se valora a las mujeres y se les condena a ser objetos. Tiene que difundirse, dice, que se trata de un delito, y las autoridades como los ciudadanos deben estar informados de esto".

Ella misma reconoce que no hay estadísticas, registros, ni datos precisos acerca del número de niñas que se venden en esas regiones. Tampoco de las que, engañadas, son enviadas a otras entidades como servidoras domésticas o sexuales.

Pero no sólo se da el fenómeno de venta, sino que, además, en muchas de esas comunidades la violencia contra ellas es constante.

Elsa Zamora, estudiosa en la materia, señala que "no se considera a las mujeres como seres humanos; hay sitios donde no las dejan ni hablar y menos ejercer su derecho a votar".

Prevalecen acciones impunes como los incestos o violaciones, en comunidades humildes en donde la ley no existe.

Relata la historia de una mujer adulta que, con sus 35 años y dos hijas, no sabía leer ni escribir, y carecía de cualquier documentación y, por lo tanto, sus descendientes no tenían ningún papel oficial. Ella había sido vendida a la edad de 11 años; primero fue a casa de un hombre casado, luego fue revendida y salió de esa zona, hasta que escapó y llegó a Acapulco donde logró cambiar su vida; con la ayuda necesaria ahora ya tiene sus documentos esenciales.



ESCLAVITUD TOLERADA



Al proclamar la Independencia de México en 1810, el cura Hidalgo abolió la esclavitud y sin embargo persisten formas de mantener esclavizadas, en este caso, a seres humanos como las mujeres, sobre todo indígenas.

En 1946 se instituyó a nivel internacional la Comisión de la Condición Jurídica de la Mujer, que ha promovido diversos foros, conferencias y proclamas a favor de las féminas; de ahí salió, precisamente, la Convención para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, que fue aprobada en 1979 por la ONU y entró en vigor en 1981, con la firma de diversos países, entre ellos México.

Conforme a Naciones Unidas, "el espíritu de la CEDAW tiene como objetivos fundamentales reafirmar la fe en los derechos humanos fundamentales, en la dignidad y el valor de la persona y en la igualdad de los derechos de hombres y mujeres".

Destaca, asimismo, que "los ejes centrales son los derechos civiles y la condición jurídica y social de la mujer; los derechos relacionados con la reproducción humana y con las consecuencias de los factores culturales, en la dignidad y el valor de la persona y en la igualdad de los derechos de hombres y mujeres".

Y hay más: la Conferencia Mundial para los Derechos Humanos de Viena de 1993; la Declaración de Naciones Unidas sobre la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres en el mismo año, la Convención Interamericana para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer, además de la Convención de Belem do Pará, la de Mujeres de Beijing y muchas más.

Pues todo eso no le importa a los hombres que mandan en los pueblos de La Montaña y algunos de la Costa Chica; muchos no hablan español ni quieren entenderlo y otros, incluyendo autoridades, se basan en usos y costumbres de las comunidades, y consideran sin ningún problema la venta de las pequeñas.



TRATA DE BLANCAS IMPUNE



No puede estar ausente de esta discusión la Comisión Nacional de Derechos Humanos, que señala que miles de personas son víctimas de una nueva forma de esclavitud que es la trata de personas.

"Este flagelo que, además de presentar un desafío a los gobiernos significa una grave amenaza a la convivencia armónica de los gobiernos, significa una grave amenaza a la convivencia armónica de los pueblos, y constituye un brutal ataque a la libertad y a la dignidad de los seres humanos"...

Es, subraya la CNDH, un problema de orden público mundial, y de seguridad nacional, porque involucra flujos migratorios, situación de pobreza y la peligrosa actuación de la delincuencia organizada trasnacional, aparte de que se agrava la tensión política y social.

Se han realizado diversos estudios sobre lo que sucede en la zona de La Montaña en Guerrero y uno de ellos se refiere a la migración.

Tanto la profesora de la UAM, Beatriz Canabal Cristiani, como la investigadora de la UAG, Gabriela Barroso, señalan en una investigación que ..."el analfabetismo y la falta de manejo del idioma español las vuelve dependientes de otros, pero estudios más recientes señalan cambios importantes en su actitud y comportamiento a un medio hostil y discriminatorio".

Entre sus opciones para buscar mejores alternativas de vida están la Ciudad de México y Acapulco, y en ambas encuentran casi siempre un trato injusto y discriminatorio. Especialmente se dedican a las artesanías o a ofrecer masajes, aplicación de tatuajes o laboran como sirvientas.

Hace poco se conformó el Frente Regional Femenino, con la participación de representantes de nueve comunidades de la región de La Montaña, pero nada se sabe de sus resultados.

Rutilio Vitervo Aguilar, presidente municipal de Metlatónoc, dijo recientemente que esa práctica de la venta de niñas y jovencitas prevalece y que los medios de comunicación son fundamentales para erradicar ese fenómeno. Señala la voz de las comunidades que se debe, simplemente, a los usos y costumbres.

SENSIBILIZAR A TODOS DEL PROBLEMA

Rosa María Gómez Saavedra, secretaria de La Mujer en Guerrero, dijo que está en su fase de experimentación un programa especial para luchar contra la violencia que sufren las mujeres y, dentro de ello, resalta la urgencia de que todos se sensibilicen de que la trata de blancas es un delito que se paga con cárcel, y que antes que nada deben tenerlo presente los funcionarios públicos.

Reconoce que no se ha logrado informar con suficiencia y efectividad a todos los pueblos involucrados en esta seria problemática, y que es fundamental que se eleve la difusión de este ilícito que condena a muchas mujeres a una vida de sufrimiento inaudito.

Se conocen las historias repetidas de muchachas que se quedaron ahí a convivir con un hombre y su esposa, como sirvienta y acompañante sexual; del viudo que compró a una joven para que fuera su pareja, no obstante la diferencia de edades, y de quienes llegaron hasta Tijuana para trabajar en los table dances o, más cerquita, en Acapulco, donde lo mismo hacen "trencitas" que son explotadas sexualmente.

Durante una reunión de mujeres, celebrada recientemente en Puebla, se denunció abiertamente que la venta de niñas y jovencitas se da en poblaciones como Xalpatlahuac, Cochoapa, Metlatónoc, o en las cercanías de Tlapa o Huamuxtitlán.

Para quienes están involucrados en todo esto, especialmente los padres, hermanos, abuelos o tíos, no hay venta de mujeres, sino simplemente se da una "dote" por la pequeña y es para que se junte o se case con algún hombre. Pero de su futuro, no les interesa nada.

En esta región, donde están las comunidades más pobres de América Latina -Cochoapa y Metlatónoc-, las mujeres viven sojuzgadas y de frente a una gran muralla construida por el atraso, la ignorancia y la impotencia.

A quienes las ofrecen y venden, no les importa que sean seres humanos, que tengan sueños o ilusiones, o que no sepan leer ni escribir; sólo quieren algo de valor a cambio de que se vayan de esos pueblos.

Y a ellas, con un porvenir incierto aunque lleno de peligros, nadie les pregunta si saben amar o si les gustaría casarse con el hombre que ellas quieran.