México
Con títulos de desempleados egresados universitarios
Cerca de 900 mil jóvenes profesionistas inscritos en bolsas de trabajo. Foto: Archivo / El Sol de México
Organización Editorial Mexicana
6 de julio de 2008

Arturo Gómez Salgado, Especial / OEM

Ciudad de México.- Desempleo, subcontratación y bajos salarios es el sombrío futuro a enfrentar por los jóvenes que recién concluyeron su licenciatura, sobre todo si eligieron administración, derecho, contaduría, medicina, arquitectura, ciencias políticas, comunicación, docencia o alguna rama de la computación, que están clasificadas como carreras críticas o sobresaturadas con cientos de miles de "sobrantes".

Lo más lamentable de este escenario es que a diferencia de hace años, cuando concluir una carrera profesional era garantía de empleo y estatus, ahora nada se tiene seguro debido a la profunda contracción del mercado laboral y a que, salvo en algunas licenciaturas no tradicionales como genética, ciencias del mar, biomedicina o ingeniería aeronáutica, se tiene una elevada sobreoferta de profesionistas que esperan una oportunidad para poner en práctica años de esfuerzo y preparación académica.

Frustrante es saber que del millón 980 mil egresados de universidades públicas y privadas en los últimos diez años, poco más de 800 mil -el 40 por ciento- se encuentran desempleados, en el subempleo o trabajan en una actividad que no se relaciona con su licenciatura, lo que explica que la tasa abierta de desempleo entre los jóvenes de 24 años a 29 de edad casi triplique la media nacional, es decir, se sitúa en un 9 por ciento.

El insuficiente crecimiento económico de los últimos diez años, los recortes de personal en empresas y dependencias del Gobierno para abatir costos laborales, así como la reticencia a contratar personal profesional sin experiencia, está pegando duro a los jóvenes que, desesperados, buscan una opción de trabajo, subraya la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) en su estudio "Mercado laboral de profesionistas de México".

La organización, que agrupa a rectores de 160 universidades públicas y privadas del país, advierte que es tal la sobreoferta de profesionistas en las 41 licenciaturas tradicionales, que se tiene un registro de más de 900 mil jóvenes de contaduría, medicina, arquitectura y derecho que a través de bolsas de trabajo a internet intentan insertarse en el mercado laboral.

Exponen que mientras el país no alcance tasas de crecimiento económico superiores al 5 por ciento anual, difícilmente se podrán abrir plazas de empleo suficientes para la demanda creciente de jóvenes profesionistas y miles de personas más que en plena etapa productiva no pueden colocarse en un puesto laboral formal que les proporcione bienestar o estabilidad económica.

Dato preocupante es que la proporción de jóvenes egresados de las universidades crece a un ritmo anual de 5.5 por ciento, lo que significa que 250 mil profesionistas se suman cada año a la misión casi imposible de encontrar un puesto laboral y que, de lograrlo, éste no cumple con sus expectativas, al verse obligados a desarrollar actividades distintas a las que estudiaron y aceptar salarios sumamente bajos que no se equiparan siquiera con la colegiatura que pagaron en una institución académica particular.

El problema de la sobresaturación de carreras es tal, que la subsecretaría de Educación Superior de la SEP ha planteado la posibilidad de disminuir la matrícula en derecho, contaduría y administración e iniciar, a la vez, un programa de vinculación con las universidades privadas para promover cambios en los programas de estudio y "atacar" otras áreas donde hay oferta suficiente de empleo.

La ANUIES señala que en los próximos años, la primacía en contratación se dará fundamentalmente en carreras ligadas a la producción pecuaria y forestal, la biotecnología y los avances en genética. También clasifica a las ciencias sociales, naturales y exactas como una buena opción, porque para el 2010 no alcanzarán a representar ni un octavo de la oferta total de profesionistas.

El difícil panorama que enfrenan las nuevas generaciones de jóvenes egresados lo pone de manifiesto el Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior (Ceneval) en su "Encuesta pública de salarios de profesionistas recién egresados", en la que destaca que 32 por ciento de los recién egresados percibe ingresos mensuales de entre 4 y 6 mil pesos, 29 por ciento gana menos de 4 mil pesos, 10 por ciento gana más de 8 mil pesos, mientras que el restante 29 por ciento obtiene sus ingresos de una actividad ajena a su formación académica.

Por carreras, son los médicos y los ingenieros químicos recientemente graduados los que encabezan la lista de los profesionistas mal pagados, con salarios de entre 3 y 4 mil pesos mensuales, pero peor les va a los farmacéuticos, que en proporción del 70 por ciento no encuentran empleo o tienen que refugiarse en una farmacia como asistentes o encargados de ventas al público.

La oferta extraordinaria de egresados en carreras tradicionales ha devaluado la labor de los profesionistas, al grado que un empleado administrativo o quien desempeña un oficio -mecánico, electricista o plomero- obtiene percepciones más elevadas, según un análisis comparativo del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM.

Marisela Cortés, estudiante del séptimo semestre de derecho en la UNAM, comenta que el pesimismo entre los jóvenes por encontrar un empleo al concluir su carrera es enorme y por ello, muchos están optando por abandonar sus estudios y dedicarse al comercio.

"Otros como yo", agrega, "hemos decidido utilizar nuestro servicio social en dependencias del Gobierno, con el propósito de que se nos contrate como pasantes, pero son muy contados los casos en que nos podemos quedar y, de lograrlo, los salarios no rebasan los 3 mil pesos al mes".

Francisco Méndez, un joven de 22 años que está por concluir su carrera de relaciones internacionales en el Tecnológico de Monterrey, dice desanimado: "Si personas con experiencia no encuentran empleo, qué nos puede esperar a nosotros que estamos por concluir nuestros estudios. Yo tengo mucho temor porque mis padres han hecho un gran sacrificio para pagar mi carrera y no sé si voy a encontrar un empleo que cumpla mis expectativas como profesionista".

Similar sensación de frustración vive Angélica Mendoza, que hace más de un año concluyó su carrera de periodismo en la Universidad Insurgentes y no puede conseguir un empleo. "En ninguna empresa me conceden siquiera una entrevista, sólo acceden a recibir mi currículum vitae en la recepción, con la promesa de que me llamarán por teléfono".

Angélica expone que ninguno de sus compañeros de generación ha logrado conseguir un empleo en la carrera que estudiaron. "Ya muchos se desesperaron y están trabajando en tiendas comerciales, en las áreas administrativas de empresas o en negocios propios de sus padres, cuando nuestra ilusión era ser independientes y ayudar económicamente a nuestras familias".