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Opinión
![]() Ecos Lejanos
Gabriela Mora Guillén
El Sol de México
1 de julio de 2008
Durante la semana hubo necesidad de acudir a renovar los Pasaportes de la familia; he de confesar que, como cientos de capitalinos, desconocía los nuevos requerimientos para realizar el trámite; de no haber sido por la atinada previsión de un amigo, a decir verdad nos hubiéramos quedado sin el viaje más planeado, más deseado y más esperado por la familia, especialmente por la joven quinceañera.
Decíamos entonces que en la actualidad es necesario sacar cita para realizar el trámite -hoy en día la cita demora varias semanas puesto que la demanda es bastante alta con motivo de las vacaciones escolares-; lo anterior, supuestamente con la idea de agilizar las cosas y eliminar actitudes burocráticas; no obstante, todo parece indicar que la idiosincrasia y las costumbres mexicanas difícilmente son capaces de asimilar una intención de esta naturaleza. La cita era a temprana hora en una de las Delegaciones céntricas más alejadas de nuestro domicilio, puesto que la oficina correspondiente a nuestro lugar de residencia se encontraba totalmente saturada. Para nuestra fortuna el tráfico matutino y la anticipada salida permitieron el arribo al lugar minutos antes de la hora señalada, pudiendo comenzar el trámite con un poco de anticipación. A decir verdad, la prepotencia con que reciben, operan y actúan los servidores públicos es evidente y más aun, raya en la grosería: desde "el poli" hasta quienes reciben la información y toman la foto maltratan a los usuarios con actitudes grotescas: no es posible llenar los formatos dentro de la oficina, en donde está prohibido igualmente responder el celular; los asientos para el público además de lucir asquerosos, están rotos y vencidos. Como experiencia personal, pretendía tomar asiento percatándome de un evidente charco en la silla: al auspicio de su madre que se negó a subir dos pisos para acompañar a su niña al baño, la menor no tuvo más opción que aprovechar el asiento para descargar cuantiosos litros de líquido anegados en su pequeña vejiga. Supuestamente en el momento en que se tramita la cita se detallan los documentos originales, fotocopias y fotografías que se requieren para la obtención del pasaporte, dependiendo de la edad y/o condición de los interesados; el caso es que, como a nosotros, fueron decenas de personas las que hubieron de repetir uno o varios pasos bajo consabidas excusas: "las fotocopias están muy oscuras", "las fotografías tiene fondo medio gris", "el niño está como de perfil"... Al presentarse al lugar y luego de ratificar que efectivamente se cuenta con cita -en caso contrario el interesado es despedido sin mayor explicación que la de "saque su cita y viene"-, se proporciona un formato a llenar en el lugar; a la menor equivocación, no queda más opción que llenarlo de nuevo, tantas veces como sea necesario... En el caso particular, fueron tres: sinceramente no sé si fueron muchas o pocas, pero al fin quedó. Ya nomás "como cereza en el pastel", baste señalar que al repetir el trámite de fotocopias y fotografías, constatamos como los locatarios asentados en el parque de enfrente a la sede se roban la energía eléctrica del jardín público ubicado en la acera lateral a la Delegación Política. Lo juro, decenas de "diablitos" se observan con sólo levantar la vista y los cables de energía que conectan los locales derivan en las lámparas del parque... Si alguien lo duda o no lo cree, lo acompaño y a ver si a mí me pueden explicar. gamogui@hotmail.com Columnas anteriores
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