Opinión
Ecos Lejanos
Gabriela Mora Guillén

El Sol de México
10 de junio de 2008

Seamos sinceros. A decir verdad, los temas de ciudad cuestan mucho: considerando las dificultades, conflictos y peripecias que quienes aquí vivimos cotidianamente hemos de lidiar, resulta difícil seleccionar las opciones a tratar semana a semana; además, sabemos que las quejas, críticas y denuncias expuestas correrán el riesgo de ser francamente ignoradas por las autoridades, lo cual resulta frustrante y desmotivador. Sin embargo, el mínimo aporte que desde nuestras trincheras podamos realizar en beneficio de la comunidad de la que formamos parte, nos otorga el privilegio de trascendencia. Así pues, comencemos.

El pasado 31 de mayo conocí uno más de los casos que a diario se presentan en esta capital: la maestra de física en el nivel secundaria del Colegio La Florida fue encontrada muerta en la cajuela de su automóvil, mismo que se hallaba dentro de su domicilio. María Magdalena Rodríguez vivía en la calle de Petén, en la riesgosísima colonia Narvarte, y en un aparente intento de robo del que no se tiene mayor conocimiento ni identidad de los responsables, sufrió uno más de los cotidianos atracos citadinos.

Como exalumna de la comunidad teresiana, comparto la pena con los familiares de la profesora; me solidarizo con autoridades, maestros y alumnos del colegio, alzando la voz en pos de que se investigue y se actúe con justicia para esclarecer la muerte de Magda. Como citadina, me niego a aceptar la cotidianidad de hechos como éste que nos han llevado a acostumbrarnos a conocer tragedias personales, a ver derrumbarse familias enteras ante la impunidad, complicidad e incompetencia de las autoridades correspondientes, a vivir bajo la amenaza de no regresar a nuestros hogares, de que nuestros hijos padezcan el acecho de los criminales, de sentir el agravio y la impotencia al enterarnos de nuevos hechos.

Pasando a otro asunto, aunque también concerniente a la delegación Benito Juárez, en colonia Del Valle, de manera conjunta con la furia de la naturaleza, supimos de una intensa fuga de agua provocada por las perforaciones realizadas por una empresa de televisión por cable en las calles de Concepción Beistegui y Gabriel Mancera, en donde durante dos días se tiraron miles -quizá millones- de litros de agua, provocando -paradójicamente- el desabasto del líquido a los vecinos del lugar.

Pese a los hechos, la empresa cuenta con permiso vigente para continuar sus instalaciones y los agraviados vecinos denuncian falta de apoyo por parte de las autoridades de la demarcación, desconociendo los avances y alcances de la reparación, así como el tiempo requerido para la regularización del servicio que aún se percibe escaso y deficiente. Mientras tanto, a pagar pipas.

Vámonos a la colonia Insurgentes Mixcoac, en donde las excavaciones de una empresa constructora provocaron el derrumbe de una obra que a su vez arrasó con los inmuebles aledaños al lugar.

Ante la justificación del reblandecimiento del suelo provocado por las torrenciales lluvias que han azotado a la capital, evidentemente las perforaciones realizadas para la construcción de un edificio de oficinas han sido muy profundas y al parecer no se realizó un buen proyecto de obra que contemplara el reforzamiento del suelo para la construcción. Hoy los agraviados, que de la noche a la mañana perdieron casi todo, piden el pago de sus viviendas bajo un esquema de respeto, justicia y seguridad.

Así las cosas, a los chilangos el fin de semana nos dio con todo. Pese a que los tiempos nos advertían el arribo de la temporada de lluvias, nos ha llovido sobre mojado, provocando el consabido caos vial, inundaciones, derrumbes y desastrosos eventos que dificultan aún más nuestro transitar por la vida en esta azarosa ciudad. Ni hablar, sigamos.

gamogui@hotmail.com
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