Opinión
Vanguardia Política
Aurora Berdejo

Organización Editorial Mexicana
6 de mayo de 2008

* El narco amenaza y reta a Calderón; les responde que acabará con ellos

* Ejército se subleva vs. mando civil; ¿un militar por un gobernador débil?

* Urge mando único para reforzar lucha contra narco y crimen organizado

La criminalidad y la pobreza, esos son los dos "enemigos de México" que Felipe Calderón identificó ayer en Puebla, y reiteró que, en cuanto al primero, será "intransigente con la delincuencia" y que no dará un paso atrás en la lucha "por la legalidad y la seguridad". O sea, que tendría el objetivo de acabar con los cárteles que ahora abiertamente lo amenazan. Sin embargo, se observa un discurso que pretendió ser duro en momentos en que el país vive un clima de violencia verdaderamente preocupante y que constituye una señal inequívoca de que la actual administración se vio ya rebasada, con ejecutados en Guerrero y Sinaloa, el descubrimiento de narcofosas en Michoacán, así como enfrentamientos entre el Ejército y sicarios en estas conflictivas zonas del país, además del despliegue de más operativos, como es el caso de Chiapas, donde la Armada busca de embarcaciones sospechosas procedentes de Centroamérica que pudieran tener presuntos vínculos con el narcotráfico.



En Sinaloa amanecieron mantas firmadas por Arturo Beltrán Leyva en las que reta abiertamente tanto al Ejército como al gobierno calderonista. Cuestión de revisar las leyendas de tres de ellas: "Soy el jefe de la plaza, éste es el comienzo. Esto y más por el Mochomo", "Soldados de plomo, federales de paja, aquí es territorio de los Beltrán Leyva" y "Ya saben donde estoy, aquí los espero, gobierno y quien se me atraviese. Atentamente: Arturo Beltrán Leyva". Hay que recordar que Alfredo Beltrán Leyva, alias "El Mochomo", fue capturado el pasado 26 de marzo en Culiacán por fuerzas especiales del Ejército mexicano. Pero, sin duda, la pregunta es ¿hasta dónde está dispuesto a llegar el gobierno de Calderón, más allá del discurso en contra de cárteles como el de Sinaloa, al que se le ha vinculado con funcionarios de la administración foxista e incluso gobernadores?

Aquí habría que recordar que cuando el presidente la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, Manlio Fabio Beltrones, refirió en reiteradas ocasiones que el Ejército debería salir del combate al crimen organizado para regresar a los cuarteles, lo hizo poniendo especial énfasis en que cualquier resultado que no fuera el éxito total en esa confrontación sólo podía poner en riesgo el prestigio de la más sólida institución tutelar de nuestro país. Dicho aquello en más de una ocasión, debió motivar a reflexión al propio Felipe Calderón, ya que en lo que realmente quería incidir el también coordinador de la fracción del PRI en la Cámara Alta y que hoy es materia periodística de todos los días, es en el desborde delincuencial en los cuatro puntos cardinales del país y el proceso de cesión del mando político al militar de facto que, hoy por hoy, queda evidenciado.

Pero este fenómeno no comenzó con Calderón, pues hasta antes de la administración del expresidente Vicente Fox, el responsable de la seguridad pública en los estados y municipios era el segundo funcionario de mayor confianza de los gobernadores y presidentes municipales. Pero hoy, la regla en buena parte de las entidades federativas es que la responsabilidad de quienes tienen el mando de la Policía estatal y municipal son militares en situación de retiro recomendados, cuando no impuestos por las autoridades militares de las respectivas regiones militares a lo largo de nuestro territorio que, de acuerdo con cada situación en particular, tienen siempre al hombre "idóneo" para cada circunscripción.

Lo que sí corresponde a la actual administración es la intervención directa del Ejército en labores policiales, como ha venido ocurriendo algunas veces a solicitud de los estados, como en el caso de Michoacán, y en otros por necesidad nacional, como en Tamaulipas, Chihuahua y Baja California. En todos los casos, sin embargo, ha faltado por parte del presidente de la República el ofrecimiento del plan completo de ingreso de las Fuerzas Armadas, el objetivo definido a alcanzar con su presencia, y lo más importante, la fecha y las circunstancias concretas de salida de dichas fuerzas en las zonas intervenidas.

La falta de una perspectiva cierta para la participación militar sólo ha restado fuerza a la presencia de las Fuerzas Armadas y las ha colocado en una situación de sublevación contra del mando civil, porque en muchas ocasiones se les considera subsidiarias del trabajo policial a sabiendas del vínculo de algunas corporaciones policiales con el crimen organizado.

Esta sujeción explica en parte la actuación en nuestro país del general Rober Gates, secretario de la Defensa de Estados Unidos, quien en vez de haber venido a México a visitar a su par, el secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galván Galván, lo hizo en coordinación con Juan Camilo Mouriño a título de secretario ejecutivo del Consejo de Seguridad Nacional, entidad de la que forman parte también Galván Galván y el secretario de Marina, Mariano Francisco Saynez Mendoza.

El primero de los riesgos, en consecuencia, ya se materializó en los hechos políticos, y, de acuerdo con el record histórico de deserciones del Ejército, este segundo riesgo está implicando en los hechos el enfrentamiento de soldados con sus excolegas que ahora se encuentran sirviendo al crimen organizado -en grupos como Los Zetas- por la más simple de las razones: el dinero. Urge a estas alturas evitar un mayor deterioro y el deslinde de fuerzas tutelares del experimento del que se habla en los corrillos políticos, consistente en la sustitución de un militar por un gobernador débil y sin control de la situación real de su estado en el que el desborde delincuencial y político es la nota de cada día. ¿Baja California o Oaxaca?

Es prioritario también que el Senado de la República legisle sobre las normas que permitirían en breve la integración de las policías del país en un solo mando federal, pero también el estudio sobre la conveniencia de integrar a las Fuerzas Armadas -Ejército, Marina y Aviación- en un solo mando que tenga una mayor preeminencia en los asuntos de seguridad nacional, en los que hoy tiene más jerarquía el secretario de Gobernación -en la persona de Juan Camilo Mouriño-, que, por la naturaleza de sus funciones políticas, bien pudiera intercambiar posiciones con las Fuerzas Armadas en el Consejo de Seguridad Nacional.

LA SECCION DE ADRIANA

***A pesar de que, como lo dijo el gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, el PRD tendría motivos para festejar, como el crecimiento electoral que ha tenido en los últimos años, ser la segunda fuerza en el Congreso de la Unión y gobernar seis estados de la República, la celebración de su 19 aniversario se dio de manera dividida entre los grupos de Jesús Ortega y Alejandro Encinas y el exdirigente nacional de ese partido, Leonel Cota, aprovechó la ocasión para lanzarse a la yugular del presidente interino, Guadalupe Acosta Naranjo, a quien lo menos que le dijo fue "cínico" y falto de dignidad, y más allá, para señalar que todos aquellos que hayan criticado a Andrés Manuel López Obrador y su movimiento son "traidores a la patria", lo que le valió una serie de señalamientos por parte de quienes consideran que la máxima del tabasqueño es "si no estás conmigo estás contra mí". Eso sí, hubo una coincidencia en los discursos de Encinas y Ortega: la imperiosa necesidad de refundar al PRD para evitar ya no digamos su escisión, sino su extinción.

***Rubén Camarillo, secretario de la Comisión de Hacienda del Senado, dijo que la iniciativa de reforma a Pemex enviada por el presidente Calderón no afectará en nada al sindicato de trabajadores de Pemex y que no se cerrará ninguna fuente de trabajo "para abrir otra a la iniciativa privada". ¿Será? Ello, porque otro de los puntos que ha desatado el debate tiene que ver con los privilegios del sindicato que dirige Carlos Romero Deschamps.

¡***Hoy se presentará el libro "Prospectiva, gobernabilidad y riesgo político" de Tomás Miklos, Edgar Jiménez Cabrera y Margarita Arroyo, a las siete de la noche en el plantel de la Universidad de la Comunicación ubicado Zacatecas 120, colonia Roma. Los presentadores serán Leonardo Curzio, Julio A. Millán y Antonio Alonso. Estará también el rector de dicha universidad, Salvador Corrales Ayala.

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