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Opinión
![]() Vanguardia Política
Aurora Berdejo
Organización Editorial Mexicana
5 de mayo de 2008
* La elección interna del PRD, un simulacro; Acosta Naranjo, interino
* ¡Se le cae a Monreal, o será el próximo?; fuera Encinas y Ortega * Salinas contra Zedillo, AMLO, Fox, Labastida y Castañeda; se exculpa A la pregunta de cómo le irá a la izquierda en las elecciones intermedias del 2009, la respuesta es tajante: muy mal, y a ello abona que la elección interna del PRD fue sin duda un simulacro, más aún si le sumamos lo que ocurrió en la reunión del Consejo Nacional que tuvo lugar ayer y en la que un par de minutos antes de las cuatro de la tarde, 114 de 160 consejeros reunidos en una sesión, por cierto impugnada por Alejandro Encinas y su grupo, Izquierda Unida, eligieron como presidente interino de ese convulsionado instituto político a Guadalupe Acosta Naranjo y a Martha Dalia Gastélum como secretaria general también interina, con lo que sin duda se anota un punto a favor Jesús Ortega y Nueva Izquierda pero sólo hasta finales de junio, cuando tenga lugar la Asamblea Nacional de ese partido por lo que habría que preguntarse si ya se le cayó a Ricardo Monreal, o ¿será el próximo dirigente nacional del Sol Azteca? Por lo pronto todo indica que tanto Ortega como Alejandro Encinas quedaron fuera de este proceso. El ambiente del cónclave perredista fue de crisis y por enésima ocasión las corrientes que se disputan la dirigencia del PRD -Izquierda Unida y Nueva Izquierda-, se confrontaron a grado tal que cerraron cualquier posibilidad de acuerdo, por lo que Acosta Naranjo tiene en sus manos una "papa caliente" que le será imposible manejar, pues de entrada los "encinistas" impugnaron su nombramiento y habrá que estar atentos a si la mancuerna Acosta-Gastélum pueden permanecer en sus cargos hasta finales de junio, fecha en que se realizará el Congreso Nacional perredista, o si hay escisión antes, aunque por ejemplo Ortega, ha reiterado una y otra vez que seguirá siendo militante del Sol Azteca. El conflicto del día empezó cuando los seguidores de Alejandro Encinas no registraron a sus consejeros en lo que se consideró un abierto intento por "reventar" la sesión en el último día en el que Graco Ramírez y Raymundo Cárdenas estarían a cargo del despacho y una vez que los integrantes de Izquierda Unida -como ya se anotó-, habían impugnado los resolutivos de dicho Consejo, mientras que el resto de los perredistas -incluida Nueva Izquierda-, empezaban a discutir si prolongaban a la dirigencia "bicéfala" , o si se nombraba a un presidente interino. Por eso y con un buen grado de razón, Jesús Ortega y la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Ruth Zavaleta, coincidieron en señalar que el futuro del PRD y en general de la izquierda mexicana, estaba a punto de definirse, sobre todo, de cara a los comicios intermedios del 2009, y se puede adelantar que el saldo no es nada favorecedor. Pero tan viciado está el proceso interno del Sol Azteca y sus secuelas, que a la voz de Juan Camilo Valenzuela, quien el viernes pasado propusiera que se anularan dichos comicios internos, se sumó la del coordinador de la bancada del PRD en la Cámara Baja, Javier González Garza, al advertir que "per se" esas elecciones "han quedado anuladas, nomás que no se han querido dar cuenta", y hasta se dio el lujo de rechazar por adelantado convertirse en el sucesor de Leonel Cota. Desde luego la reacción de Andrés Manuel López Obrador no se hará esperar, como tampoco la estrategia a seguir ya que el presidente interino pertenece al grupo de "Los Chuchos" y es de suponerse que desde su posición, Acosta Naranjo podría intentar favorecer a Ortega Martínez, quien ha venido demandando que se cuente ahora sí que "voto por voto y casilla por casilla", y qué mejor oportunidad que hoy, cuando el PRD cumple 19 años de existencia y se sabe que las celebraciones se darán también de forma separada, con todo y que los perredistas no quisieron llegar a esta emblemática fecha sin tener un liderazgo, aunque sea interino. Por otra parte, la semana inicia y con ella, empezará a circular el segundo libro de Carlos Salinas de Gortari: "La Década Perdida, 1995-2006. Nacionalismo y Populismo en México", cuyos extractos se publicaron en algunos medios el fin de semana. Evidentemente el expresidente no quiere estar fuera de la escena política justo cuando el próximo miércoles se puede decir que el próximo jueves empezará el debate en torno a la reforma energética con la visita al Senado de la República de la secretaria de Energía, Georgina Kessel, y el director de Petróleos Mexicanos, Jesús Reyes Heroles. Al igual que en su primer libro, "México, un paso Difícil a la Modernidad", publicado en el 2000, Salinas de Gortari intenta exculparse de lo que, entre otras cuestiones, se conoció como el "error de diciembre", pero no puede evitar reflejar el gran odio que siente contra su sucesor, Ernesto Zedillo Ponce de León. Sólo que ahora evita llamarlo por su nombre, tanto a él como a Vicente Fox, Andrés Manuel López Obrador, Manuel Camacho, Francisco Labastida Ochoa y Jorge Castañeda, de quienes escribe, tuvieron garrafales errores que llevaron a México a la crisis. No puede menos que sorprender que cuando aborda temas como el neoliberalismo, Carlos Salinas plasme en su texto una severa crítica en la que subraya que: "para los neoliberales, el crecimiento económico fue una meta privada. En lo Social, promovieron el asistencialismo; el apoyo individualizado, focalizador, impuesto desde la autoridad para debilitar la organización popular... en general alentaron el voluntarismo y la creación de asociaciones sin objetivos expresamente sociales. El resultado final fue el egoísmo y la soledad." Lo que sin duda pasa por alto el expresidente es que él fue uno de los principales promotores de esta política y en tal sentido, vale la pena retomar lo que escribe Juan Campos Vega en su análisis: "La crisis del Neoliberalismo en México, balance económico y social": "en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari el proyecto neoliberal se fue profundizando y se plantearon ya con más claridad los principales postulados de la política económica gubernamental y se fue definiendo con mayor descaro el rumbo antinacionalista y antipopular. Carlos Salinas -continúa Campos-, vendió empresas del Estado con el argumento de que había que vender bienes para remediar males; que con los ingresos provenientes de esa venta se resolverían problemas fundamentales para el pueblo." Campos Vega recuerda que Salinas llamó a su proyecto liberalismo social, cuyo objetivo era "hacernos creer que recogía lo mejor de nuestra historia: el liberalismo de la época de Juárez y el contenido social de la Revolución Mexicana de 1910. Sin embargo, el análisis de los postulados de ese proyecto remitía necesariamente a las tesis en boga en materia económica, las tesis implantadas por los Gobiernos conservadores de Margaret Thatcher, en Inglaterra y Ronald Reagan en Estados Unidos: el neoliberalismo". Y quien lo diría, a catorce años de haber finalizado su gestión, Salinas de Gortari escribe lo que intenta ser su exculpación, en momentos en que como se anotó en anterior entrega, el secretario de la Defensa de los Estados Unidos, Robert Gates, estuvo en México y cuyos antecedentes hablan por sí solos: "baste recordar que el actual secretario de la Defensa norteamericano fue propuesto para jefe de la CIA por el expresidente Reagan, pero fue 'bateado' por el Senado de su país por haber estado estrechamente relacionado con importantes figuras implicadas en el escándalo Irán-contras y por los polémicos informes que redactó aconsejando que EU debería intervenir militarmente en Nicaragua..." LA SECCION DE ADRIANA *** Ayer, Margarita Zavala, participó en la ceremonia del 25 aniversario de Hispanics in Philanthropy (HIP), en Gaylord National Resort and Convention Center, Maryland, Estados Unidos, en la que al referirse al tema de la migración infantil, dijo que habló no como la esposa del presidente de México, sino como la madre de tres hijos. auroraberdejo@gmail.com aurora_berdejo@yahoo.com.mx Columnas anteriores
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