Opinión
Vanguardia Política
Aurora Berdejo

Organización Editorial Mexicana
4 de mayo de 2008

* EU reitera su poderío militar en el Golfo Pérsico: Gates; otra vez se utiliza a México

* Iniciativa Mérida, está en ampliación presupuestal de guerras vs Irak y Afganistán

* Relegada la operación política, destinada a fracasar la reforma energética: Oliva

Durante su visita a la Ciudad de México, medio envuelta en el misterio, en la que se reunió con el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, el secretario de la Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, señaló que el arribo, el 29 de abril, del portaviones USS Abraham Lincoln en el Golfo Pérsico debería ser visto como una reiteración del poder militar norteamericano en la región, denegando sutilmente que esté preparando el campo para efectuar ataques militares contra Irán". La noticia fue difundida por Debkafile, informativo de actualidad militar de origen israelí que, a pesar de lo dicho por el general Gates, señaló que los preparativos de las últimas semanas no dejaban duda alguna sobre las verdaderas intenciones de las fuerzas militares norteamericanas contra Irán.

En primer lugar, tales declaraciones a la prensa extranjera contrastan con que a la mexicana de plano se les negó todo tipo de información. En segundo lugar, como antes ya lo hizo el presidente George W. Bush en el rancho de Vicente y Marta Fox, cuando el primero anunció un bombardeo a Irak, la visita a nuestro país se utiliza de nueva cuenta para anunciar una invasión militar y, tercero, de concretarse el ataque que se está orquestando contra Irán -otro productor importante de petróleo en el mundo- las consecuencias para los países consumidores de energía serán devastadoras y para los productores como México, el dólar, que es todavía la moneda de cambio del oro negro, no servirá más para atesorar nuestras reservas internacionales que hace tiempo ya se debieron cambiar a euros.

En este agresivo escenario debe insertarse el reciente apuro norteamericano por la aprobación del Presupuesto para la Iniciativa Mérida, del que se hizo partícipe el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, en Washington, a propósito de la reunión de procuradores latinoamericanos en la OEA durante la semana que concluyó, ya que dicha iniciativa, que implica una disposición de 500 millones de dólares para México durante el año 2008, forma parte de una ampliación presupuestal por casi 50 mil millones de dólares para financiar las guerras contra Irak y Afganistán.

Casi se podría dar por descontado que cuando en nuestro país los burócratas de escaso espectro geopolítico anuncien triunfalmente la aprobación del presupuesto para la Iniciativa Mérida, en el mundo podría estarse anunciando el inicio de una nueva agresión militar, sin declaración de guerra de por medio, contra una nación rica en petróleo como lo es Irán. Las excusas dadas previamente por el mismo Gates el 25 de abril pasado constituyen un anticipo que no tiene desperdicio, es decir, que a cinco años de invadido Irak, cuando todavía no tienen sometido del todo a esa nación, ahora culpan de los ataques, de la resistencia contra el invasor, a Irán.

Mientras tanto en México, calmadas algunas posturas radicales a cambio de convenientes cabezas y oportunas investigaciones, el debate sobre la reforma ¿energética? empezará a tomar "conveniente" curso mientras el ambiente electoral se calienta con adelantadas miras para definir a los candidatos de los diferentes partidos para las elecciones intermedias del 2009 y a los cambios de sillas que convengan para facilitar el camino de los iluminados a la gran confrontación del 2012.

En ese siempre distraído escenario, la oportunidad para implantar en el país a las empresas ganadoras de conflicto con Irak, es decir, las del entorno de Bush, luce promisorio, especialmente si la continua elevación del precio de los combustibles sigue haciendo creer a los más ingenuos que como productores, México es el gran "beneficiario", olvidando que también el país adquiere las gasolinas que no se producen, con todo el sobreprecio del mundo y se compran precisamente de Estados Unidos. O sea, negocio redondo para el vecino del norte, ¿o no?

Nada más falta averiguar los modales con que Washington quisiera asegurarse la provisión de petróleo mexicano si mediante las empresas de los señores de la guerra o a través de los métodos militares sugeridos por el ideólogo de Gates, el exconsejero de Seguridad Nacional norteamericano, Zbignew Brzezinski, bajo cuyas órdenes trabajó Gates durante la administración del expresidente Gerald Ford.

En todo caso, el Gobierno mexicano debería tomar nota de las referencias de las empresas participantes. Así se enterarían, por ejemplo, que a Kellogg Brown & Root, una subsidiaria de Haliburton, de propiedad del vicepresidente Dick Cheney, se le sigue actualmente un proceso por parte de la Securities and Exchange Comisión, por el delito de corrupción a funcionarios nigerianos, a quienes se les habría entregado 180 millones de dólares con la finalidad de conseguir un contrato de 5 mil millones de dólares para la construcción de una planta de licuefacción de gas natural en Bonny Island.

La sencilla pregunta que podríamos hacernos es ¿cuánto estaría dispuesta a dar Haliburton o Kellogg Brown & Root por el contrato para construir una refinería, en México, por ejemplo, cuyo valor, según ya adelantó el propio Presidente de la República, Felipe Calderón, bordea los siete mil millones de dólares. Como en el caso de Nigeria, bien se sabe que este tipo de empresas tiene preferencia por los gobiernos débiles o de facto, y para ello cuentan con todo el apoyo del gobierno de su país, como lo demuestran los contratos a esas empresas para el abastecimiento logístico de las tropas en Irak.

En otro tema, diversos analistas coinciden en señalar que la administración de Felipe Calderón se encuentra en un momento en el que da más atención a la política social que a la seguridad, como lo fue al inicio de su gestión, y en lo que la duda se despeja, hay que tomar el análisis que hace Javier Oliva Posada en el que destaca que la posibilidad que ofrecen los proyectos de gobierno, en primer lugar es la que conduce a establecer cuáles, por qué y para qué son las prioridades. Pueden o no ser del gusto de grupos de presión, analistas y sectores de la población, pero finalmente se trata de llevar a la práctica tanto el grupo gobernante como su partido para ofrecerla como opción al país. Conocer esas prioridades de gobierno también implica para sus adversarios las condiciones de actuar en coordinación o en franca oposición; esa es la dinámica de las democracias pluralistas y de sistemas de partidos contemporáneos.

En México, desde hace varios sexenios, las políticas públicas y su diseño consideran a las estrategias de comunicación como el factor y herramienta -al mismo tiempo- que habrá de crearles las condiciones adecuadas para llevar a cabo las reformas y programas. No obstante, la continua pérdida de centralidad del Poder Ejecutivo -y la actual administración no es la excepción- aún cuenta con un formidable andamiaje legal e institucional para impulsar los acuerdos requeridos. Pero eso, la que se denomina como "operación política" ha sido relegada como una opción de la práctica política, el debate previo y aun el acercamiento a otras fuerzas partidarias, el indispensable intercambio de puntos de vista, así como la ponderación de las diversas voces involucradas en determinados temas, conduce a escenarios como los que en recientes años nos hemos acostumbrado a observar.

Sea la iniciativa del Presupuesto de Ingresos de la Federación, la pretendida reforma fiscal o la petrolera, el fracaso de su realización en muy buena parte obedece a ese abandono del trabajo de política profesional. La misma que practican regímenes parlamentarios, como el español o el inglés (con todo y su monarquía), o bien presidencialismos, como el brasileño o el estadunidense, demandan intentar al menos ese tipo de contactos.

Para Oliva Posada, a la vista del escenario que tenemos en las relaciones entre el Congreso y el Poder Ejecutivo, más aún del denominado Frente Amplio Progresista con la Presidencia de la República, no hay duda respecto a la improvisación y desconocimiento de las reglas elementales de gobierno y cortesías políticas, con todo y la negociación que permitió la entrega de la tribuna. Cuestión de recordar que un día antes de regresar de su gira por Estados Unidos, el propio Calderón calificó de "ridículos" a los legisladores del FAP, lo que trabó dichas negociaciones, y antes haber dicho en una entrevista televisiva que esperaba que su reforma se aprobara en el periodo de sesiones que concluyó la semana pasada, con lo que de plano encendió la mecha del enfrentamiento.

La política en la práctica del poder es un proceso de construcción de acuerdos que permiten la estabilidad a mediano plazo. De tal suerte, que como es el caso de Nicolás Sarkozy en Francia, y que pese a contar con la mayoría absoluta en ambas Cámaras, mantiene los contactos con el Partido Socialista, así como con medios de comunicación. Pero ha sido en efecto el tropel de su accionar en la conducción de las iniciativas enviadas a la Asamblea Nacional (Cámara de Diputados) lo que ha impedido la aprobación de alguna de las así consideradas reformas mayores: sea el sistema de pensiones o las tarifas de los taxis, no hay avances sustanciales.

Oliva Posada señala que la voluntad de gobernante, cuando desconoce el proceso político, le lleva a la confrontación. Y si bien en México se da un muy claro ejemplo de ello, no hay que olvidar otros como el de la historia de Berlusconi; el actual presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien refrendó su "galardón" de ser el mandatario más impopular de ese país; el mismo Sarkozy -cuyo ingrediente principal ha sido su vida sentimental y su matrimonio con Karla Bruni- y, como ya se anotó, el propio Calderón.

Todos estos personajes se entrecruzan en ese voluntarismo pragmático conservador, que al carecer de paciencia y disposición, no hacen sino renovar la trayectoria histórica de la cerrazón al debate y a la confrontación de proyectos propios de la derecha. Pero, aun así, no hay homogeneidad en ese terreno. Angela Merckel también es conservadora, sin embargo, cuenta con un talante muy diferente al de sus "parientes" ideológicos. Ahí está la anécdota que hasta el propio Sarkozy reconoció que admiraba tanto a la Merckel que podía decir que la amaba.

Por otra parte, Oliva llama a atender lo que le sucedió a Mariano Rajoy con su permanente línea de confrontación con José Luis Rodríguez Zapatero. Desgaste, y pese a las anómalas condiciones de la victoria del PSOE, lo cierto es que la línea de la diatriba del PP perdió. Aquí, en México no puede argumentarse otra cosa que falta de pericia y definiciones concretas sobre el proyecto de gobierno.

Por eso -advierte Oliva Posada-, seguir en el debate y en las descalificaciones a los adversarios del Presidente de México y su partido, el PAN, significa perder de vista la responsabilidad de origen de cada una de las personalidades que concurren en la arena de la política. La prudencia, la sensatez, la visión de largo alcance, está en el depositario de la soberanía del Estado: el Presidente de la República. Por eso, recurrir al lenguaje montaraz, a las ironías y descalificaciones, sin duda, van en detrimento de quien las profiere desde la cúspide del poder político. Tal como le sucedió no hace mucho al presidente Sarkozy cuando un invitado a una exposición ganadera se negó a saludarlo diciendo que le daría mala suerte hacerlo, Sarkozy dejó ver su lado más visceral y respondió con el insulto.

Una vez concluida la toma de las tribunas del Congreso de la Unión viene el gran debate nacional sobre la reforma petrolera. Ante ello, Oliva señala que podríamos entrar a un largo y desgastante proceso de confrontación, en donde, si respetamos nuestra tradición política, habrá un sinnúmero de voces, multitud de pronunciamientos y pocos resultados para que no haya más confrontaciones.

Desde ahora puede adelantarse que no habrá un ganador, habrá un amplio espectro de perdedores, entre ellos el país. Sin claridad en los objetivos, sin el trabajo previo de acercamiento, hoy queda poco por hacer. Quizá preparar en serio una reforma de fondo en materia educativa o del trabajo o de alguno de los varios temas fundamentales. La pregunta es: ¿hay proyecto? Y si lo hay ¿cómo y para qué se va a desarrollar? Los cambios en el mundo y, en particular en nuestra Latinoamérica, nos dejan aislados. Sólo Colombia es afín a las tesis de derecha de nuestro gobierno. Pero ese no es el problema de fondo, la cuestión radica en el uso de los recursos que la nación le confiere a la Presidencia de la República para la conducción del país.

LA SECCION DE ADRIANA

*** Mañana el PRD llega a su aniversario número 19 envuelto en la peor de sus crisis. De no haber cambio -léase confrontación de última hora-, hoy tendrá lugar una sesión más del Consejo Nacional del PRD muy importante, porque el conflicto interno sigue a todo lo que da en ese partido. Si bien hace justo ocho días Alejandro Encinas estuvo junto a Andrés Manuel López Obrador en el Zócalo capitalino, donde fue arengado como el nuevo dirigente del sol azteca, el viernes pasado, Juan Camilo Valenzuela, presidente del Consejo perredista, anunció que solicitaría la anulación del proceso del 16 de marzo pasado, al tiempo que legisladores de ese partido, como Luis Sánchez Jiménez, demandaron a Encinas que no tome posesión, por lo tramposa que resultó la elección. Habrá que ver si el exjefe del Gobierno capitalino hace caso en momentos en que Jesús Ortega, por su parte, dice que el "quid" del asunto está en que si se cuentan absolutamente todos los votos, su adversario pierde y, además, casi, casi juró que no se volverá a reunir nunca más con Encinas. Aquí habría que recordar que el mismísimo Arturo Núñez renunció a ser árbitro de esa elección porque salió verdaderamente harto del sinnúmero de encuentros que sostuvieron los dos principales aspirantes a la dirigencia del PRD, de las promesas de comportarse a la altura de las circunstancias y, al final, todo seguía igual. Por eso, también Leonel Cota Montaño dijo que él de plano "se lavaba sus manitas" y se iba, primero a un merecido periodo de descanso en su tierra, Baja California Sur, y después seguiría trabajando para el partido, pero desde otra posición. Lo cierto es que a grado tal estuvieron las confrontaciones en el sol azteca que se creó una figura estatutaria medio rara en el que la dirigencia quedó bicéfala entre el senador Graco Ramírez -afín a Ortega- y Raymundo Cárdenas -gente de Alejandro Encinas. La pregunta que no pocos se hacen es: ¿qué pasará hoy?

*** Gregorio Guerrero es el nombre del nuevo contralor del IFE que el viernes rindió protesta y dijo que cuidaría cada peso, y pidió la confianza tanto de los legisladores como de los propios consejeros del instituto que encabeza Leonardo Valdez Zurita.

auroraberdejo@gmail.com

aurora_berdejo@yahoo.com.mx
Columnas anteriores
Columnas

Cartones