Opinión
Vanguardia Política
Aurora Berdejo

Organización Editorial Mexicana
1 de mayo de 2008

* Mouriño con Gates, general a favor de las intervenciones militares de EU

* Hermetismo sobre Plan México, EMM aboga por la Iniciativa en la OEA

* MFB rinde cuentas o se las exige a Espinosa, Mouriño, Galván y Saynez

La "cortina de humo" que se encargó desplegar en la Cámara Alta al senador Rubén Camarillo, con sexista alboroto que tuvo la finalidad de sacar de ese foro el tema de la Iniciativa Mérida, se originó por la encubierta llegada a México del secretario de la Defensa de los Estados Unidos, general Robert Michael Gates, quien habría solicitado no enturbiar con una discusión política la posible aprobación en el Capitolio la ampliación del presupuesto para las guerras de Irak y Afganistán, empaquetado en el cual se encuentran los 500 millones de dólares destinados a financiar el primer año de acciones del también llamado Plan México.

Gates en México, lo mismo que el procurador General de la República, Eduardo Medina Mora, en Washington, buscaron tribuna para referirse al mismo tema e impactar en los representantes demócratas con la finalidad de lograr la ampliación presupuestal solicitada por el presidente George W. Bush, misma que por falta de sustentación hasta la fecha ha sido desdeñada por la presidenta de la House, la demócrata Nancy Pelosi, quien anunció en enero que el tema se volvería a tratar cuando acabara la competencia demócrata para elegir a su candidato para las elecciones del 4 de noviembre próximo.

La diferencia estuvo en la forma en que fueron tratados ambos funcionarios. Gates fue recibido primero por el secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, a solas en el Palacio de Covián, donde posteriormente citó a los secretarios de la Defensa Nacional, Guillermo Galván Galván y de Marina, Francisco Mariano Saynes, entre otros para, supuestamente celebrar una reunión del Consejo de Seguridad Nacional. Este proceder no tiene parangón con la forma en que Medina Mora trató a la prensa norteamericana.

La pregunta es ¿a qué vino el secretario de la Defensa norteamericano a México si la Iniciativa Mérida tiene como objeto el fortalecimiento contra el crimen organizado y no un conflicto armado que competa a las fuerzas militares de nuestro vecino? A la inversa ¿Qué tiene que hacer el llamado abogado de la nación, léase el procurador, con el financiamiento para equipo tecnológico y armamento que se piensa obtener con dicha Iniciativa?

¿Acaso la visita del "señor de la guerra" norteamericano debería permitirnos ver con más claridad un conflicto armado en ciernes que hoy no apreciamos? ¿Acaso los sucesos armados que a diario se suceden en nuestra frontera norte son más graves que lo que a diario se nos informa y es inminente la presencia militar bajo el mando del general Robert Gates? Y finalmente ¿Tiene algo que ver esta inesperada visita con la reforma energética que al parecer ya tiene fecha de cocimiento, luego de que Alejandro Encinas fue declarado presidente del CEN del PRD?

Demasiadas interrogantes al lado de daños colaterales como Jesús Ortega que no tendrá más opción que liderar su propio movimiento o como el gobernador de Oaxaca, Ulises Ruiz, luego de meses de eludir el juicio político por su estilo para lidiar con la APO en su estado, a consecuencias de lo cual -se dice- desaparecieron Gabriel Cruz Sánchez y Edmundo Reyes Amaya, integrantes del Partido Democrático Popular Revolucionario-Ejército Popular Revolucionario, desde el 25 de mayo de 2007.

Por otra parte, el ofrecimiento de aceptar el diálogo con el EPR por parte del Gobierno del presidente Felipe Calderón, coincide con la inusitada actividad por parte de la Procuraduría General de la República para investigar a los funcionarios oaxaqueños que hubieran tenido que ver con la desaparición de los dos eperristas, así como la reactivación de las investigaciones donde tres agentes especiales de inteligencia fueron linchados en la delegación Tláhuac cuando el actual jefe de Gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, se desempeñaba como jefe de la Policía del Distrito Federal.

Así, mientras el presidente Calderón inició su etapa de inauguración de obras, donde sólo le faltó agradecer a Zhen Li Ye Gon en Zacatecas por el financiamiento, en la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados se encuentra muy avanzada la reforma del artículo 69 Constitucional que tiene como objeto facilitar al titular del Ejecutivo la entrega de su informe sobre el estado de la Nación al Congreso de la República sin el requisito de su presencia en al Palacio Legislativo de San Lázaro.

Todo este escenario hace más estentóreo el silencio de Gates sobre las verdaderas razones de su visita a México, lo que al haber sido coordinado por la canciller Patricia Espinosa, la hace pasible de ser citada a explicar al Senado de la República a instancias de un acuerdo de la Junta de Coordinación Política que preside el senador, Manlio Fabio Beltrones, y no hacerle el juego al presidente de la Comisión Permanente, Santiago Creel, con sainetes como el que ocurrió el martes pasado cuando los panistas colocaron cuestiones de género por encima de intereses de Estado.

El inaceptable hermetismo informativo al que somete el Gobierno de Calderón a la prensa mexicana tampoco tiene comparación con la devoción del jefe del Ejecutivo a la prensa norteamericana, que fue puntualmente invitada por Medina Mora para ¿instar? a que el Congreso norteamericano apruebe la Iniciativa Mérida, quien asistió a Washington a una reunión con ministros de Justicia de la Organización de Estados Americanos (OEA) y cuyas declaraciones fueron apuntaladas por su homólogo de EU, Michael Mukasey.

Como diría Juan Ramón de la Fuente, así las cosas, mientras la política mexicana se ha convertido en un circo -más bien en un burlesque- a los "ciudadanos de a pie" se les mantiene entretenidos con escándalo tras escándalo en tanto que el Gobierno de Calderón pareciera estar entregando a Washington los últimos bastiones de nuestra soberanía nacional.

A falta de información oficial, los antecedentes de Gates podrían darnos una pista sobre su visita a México. Baste saber que el actual secretario de la Defensa norteamericana fue propuesto para jefe de la CIA por el expresidente Ronald Reagan, pero fue "bateado" por el Senado de su país por haber estado estrechamente relacionado con importantes figuras implicadas en el escándalo Irán-Contras y por sus polémicos informes que redactó aconsejando que EU debería intervenir militarmente en Nicaragua para neutralizar al Gobierno sandinista, en ese entonces, enemigo de Washington. Teoría que, por cierto, tiene para México el exconsejero de Seguridad Nacional, Zbignew Brzezinski (1977-1979) bajo cuyas órdenes trabajó Gates durante la administración del expresidente Gerald Ford.

Por cierto Zbignew Brzezinski en su libro "The Grand Chessboard" ("El Gran Tablero de Ajedrez") anticipó que el surgimiento de las economías asiáticas haría presión sobre algunas fuentes importantes de petróleo como las de Kuwait, que después fue asegurado como proveedor de Estados Unidos, el Mar del Norte y... el Golfo de México, sobre los que recomendó tomar acciones de tipo preventivo a supremacía imperial del norte y evitar Gobiernos populistas.

LA SECCIÓN DE ADRIANA

*** Seguramente en los Gobiernos encabezados por Mario Marín, Puebla y Félix González Canto, Quintana Roo, temblarán después de las declaraciones de ayer del subprocurador de la PGR, Juan de Dios Castro Lozano, en el sentido de que las investigaciones "de abuso" contra la periodista Lydia Cacho ya habían concluido. Hubo tremendo terremoto político sobre todo porque el funcionario reveló que se había solicitado a un juez girar órdenes de aprehensión que corresponderá dictaminar al Poder Judicial; dicho anuncio lo hizo en un foro sobre niños en la capital poblana.

*** Tal vez después de las revelaciones de Castro Lozano ahora sí prospere la solicitud de juicio político que han demandado todos los sectores en contra del gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, con todo y que nunca un Punto de Acuerdo proveniente de la Cámara de Diputados haya llegado a buen puerto, pero en esta ocasión el mandatario jalisciense no sólo violó la Constitución del país al regalar recursos del erario estatal a la Iglesia Católica para la construcción del Santuario de los Mártires Mexicanos -90 millones de pesos-, sino que ha hecho gala de sus excesos etílicos y de una prepotencia que ni siquiera la tiene el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, quien dijo que todos los que aparecían en la revista "Forbes", catalogados como los grandes millonarios habían hecho sus fortunas de manera "non santa", por decirlo de alguna manera. Ello cuando la ONU ha insistido sobre el riesgo real de hambruna por la crisis de alimentos, y México ya la padece.

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