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Opinión
![]() Puntos de vista
Norberto de Aquino
Organización Editorial Mexicana
30 de marzo de 2008
-La crisis oficial
-El PRI a escena -Metas en duda A quince meses de haberse iniciado el actual gobierno, los saldos son preocupantes: la reforma fiscal se evaporó gracias a la recesión estadunidense, la reforma energética carece de viabilidad real, y se entregó al perredismo de Andrés López la conducción de la agenda nacional y se revitalizó un movimiento que después de la toma de Paseo de la Reforma, parecía no sólo agotado, sino terminado. El Gobierno federal enfrenta, sin entenderlo, una crisis política de gran envergadura, en la que poco a poco, pero con firmeza, naufragan ya no sólo las promesas de campaña, sino los integrantes del equipo en el poder. El asunto Mouriño se mantiene vigente. Y resulta obvio el costo político que ello significa para Felipe Calderón. Y la hipoteca política que la defensa del aún titular de Gobernación significó para el panismo gracias a la torpeza política de Germán Martínez, un fracaso del que tardarán un buen rato en poder asimilar. Así, en estos momentos, el punto no es ya si el Gobierno puede llevar adelante las reformas necesarias para el país, sino si será capaz de resolver el enredo en que se ha entrampado gracias a sus propios errores. Hace apenas unos días, en un acto que no se sabe si fue producto de la ingenuidad o de la perversidad política, el senador Santiago Creel habló para referirse a la reforma energética, del "sistema PAN". Esta definición ayuda a definir a los gobiernos emanados del panismo. Y el resultado es abiertamente desalentador. En el caso de Vicente Fox el Gobierno adoleció de orden, para decir lo menos. Y las batallas internas arrojaron saldos políticos pobres y preocupantes. Ahora, la disciplina fue el primer requisito impuesto por Felipe Calderón. Disciplina que llegó a ser ausencia política, ya que sin el consentimiento de Los Pinos, los funcionarios no podían aparecer en público. Ese "atrincheramiento" de los hombres en el Gobierno abrió la puerta a los vacíos políticos. Y las primeras víctimas llegaron al año del inicio de la administración. Se optó por colocar a Juan Camilo Mouriño en Gobernación. La idea de consolidar la disciplina quedó a la vista, tanto como el malestar en muchas partes por el ajuste. La crisis estalló a los pocos días. Mouriño quedó totalmente dañado con el escándalo. Y las pruebas en su contra se acumulan una tras otra al paso del tiempo. Ahora, el Gobierno aparece sin orden y resquebrajado. El "sistema PAN", cualquier cosa que ello signifique, nació muerto. Con el PRD de Andrés López reposicionado, sin operadores políticos y carente de capital político suficiente para enfrentar la crisis, el Gobierno federal busca una salida. Pero la busca sin entender cuáles son en realidad sus problemas. Pendiente más de lo que hace y dice el tabasqueño y ausente en realidad de los grandes debates nacionales, el Gobierno pierde las oportunidades. Y fracasa en todos los frentes. Así, ni quien se acuerde del programa primer empleo, o de los fracasos en materia de seguridad. La preocupación se mudó de pronto, para ubicarse en la trinchera de enfrente. Y del compromiso de "rebasar por la izquierda" a los contrarios, el Gobierno pasó al pasmo político. Y lo hizo con una gran velocidad. + + + Ante esta situación, el mensaje de Manlio Fabio Beltrones el pasado jueves no debe ser dejado de lado. El senador priísta mostró, no la descomposición del Gobierno, sino la falla en la ubicación de las prioridades. El mensaje del legislador priísta es mucho más que un juego de palabras o un afán de notoriedad. Es una línea política que debe entenderse frente a la crisis política actual. Primero, habrá que recordar que un día antes, el propio senador priísta había marcado las condiciones fundamentales para una reforma energética. Y esas condiciones, no contratos de riesgo, no privatización y no reformas constitucionales, dejaron ver las condiciones políticas marcadas por los priístas para cualquier proyecto en el terreno energético. Marcadas las posiciones en el tema importante del momento, Beltrones pasó a enfrentar el escenario político. Y fue más que claro. Primero, en su mensaje hay una respuesta para quienes desde dentro del propio PRI han buscado sacar ventaja de las dificultades políticas del momento. Y sin mencionarlo por su nombre, ubicó a Eduardo Bours, gobernador de Sonora, como el político con nivel de porro universitario que es. La lucha del PRI es mucho más seria que la de aparecer como bisagra de nada. Después, se mostró como el líder político de una bancada en la que, con el tema del petróleo, había creado plataformas para ciertos grupos específicos. Y de paso, colocó a Francisco Rojas, sin mencionarlo, como uno de los hombres con mayor claridad en todo este problema. Pero el mensaje real de Beltrones, cuando habló de la ausencia de rumbo, de titubeos y de indefiniciones, lo que hizo fue recordarle al Gobierno en dónde se encuentra el problema. No se requiere de mucho para entender que si el rumbo y las negociaciones las encabeza la Secretaría de Gobernación, es ahí a donde la crítica va dirigida. En otras palabras, Manlio Fabio Beltrones envió un mensaje a Los Pinos muy claro: no hay capacidad para negociar y resolver el problema. Y si a Juan Camilo Mouriño el PRD lo tiene como blanco central y el PRI lo considera falto de capacidad, la situación es insostenible. Felipe Calderón parece haber entendido que retirar a Mouriño del cargo significaría una victoria política para Andrés López. Pero ahora, el PRI lo hace ver que sostenerlo es un paso hacia el fracaso en los acuerdos políticos. Ahora, si hay cambio en Gobernación, la solución tendrá un valor para el PRI. Y si no lo hay, el fracaso será para el Gobierno. Y para que las cosas sean más claras y el destino del mensaje sea más evidente, valdría la pena preguntarse las razones por las cuales Manlio Fabio Beltrones habló del tema de la seguridad nacional y el fracaso en los operativos, cuando la discusión estaba centrada en la reforma energética. Y al mismo tiempo, habría que recordar que mientras Beltrones daba lectura a su documento, Mouriño encabezaba un acto sobre seguridad ante los descalabros sufridos en el norte del país. Beltrones presentó críticas, estableció las prioridades, recordó los acuerdos, marcó las distancias y señaló las soluciones. Es más, puso en claro que para el Gobierno las respuestas no se encuentran en enfrentarse al PRD, sino en avanzar en los acuerdos. Poco habrá que esperar para saber si todo esto fue entendido en los sectores del poder. + + + Pero los problemas para el Gobierno no terminan con el mensaje del senador Beltrones. Hay otros mensajes que de contenido diferente, tienen que resultar igualmente claros y contundentes. La reforma fiscal que llevaría al país a un crecimiento de 4 por ciento más a lo largo del año, quedó reducida a la nada cuando, hace unas semanas, el Gobierno anunció que las expectativas de crecimiento para 2008 pasaban de un optimista 3.7 por ciento a un desalentador 2.7 por ciento. Se había perdido, de un solo golpe, más del doble de lo que se quería crecer con la reforma. La recesión estadunidense había golpeado en la línea de flotación a todo el proyecto económico. El optimismo presidencial que llevó al titular del Ejecutivo a plantear un panorama blindado y a prueba de crisis, y que llegó al extremo de hacer pública la "emoción" que en Los Pinos se sentía ante el reto económico, se convirtió de manera expedita en ajustes para hacer frente al problema. Así, se planteó un programa contracíclico. Y más adelante, un movimiento para ajustar el famoso IETU. Pero aún así, las corredurías internacionales han dejado ver su pesimismo sobre el futuro inmediato en el país. El crecimiento será apenas, dicen, de algo más del 2 por ciento. Y ello si no hay problemas mayores. Este mensaje, más allá de los términos financieros, lo que plantea es un hecho claro: los expertos internacionales no comparten las medidas tomadas por el Gobierno ante la crisis. O dicho de otra manera, las consideran, en el mejor de los casos, insuficientes. Los expertos foráneos analizan los movimientos del Gobierno y no los discursos. Asumen el impacto real y lo traducen en hechos prácticos. Y sus cuentas, que no buscan nada que no sea la realidad, no cuadran con los objetivos planteados. En pocas palabras, las corredurías internacionales hacen saber al Gobierno mexicano que sus medidas para enfrentar la difícil situación derivada de la recesión en los Estados Unidos no son las más adecuadas. Y por lo tanto, es claro que podrían registrarse condiciones mucho más serias en los meses por venir. Así, en cuestión de horas, el Gobierno recibió un par de señales, en lo político y en lo económico, que deben haber causado preocupación en Los Pinos. Y a querer o no, ambos mensajes tienen ligas muy importantes. Esto es, no se podrá resolver uno y dejar suelto el otro. La crisis está en todo su apogeo. Y podría tener una duración muy larga. n_de_aquino@hotmail.com Columnas anteriores
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