Opinión
Puntos de vista
Norberto de Aquino

Organización Editorial Mexicana
23 de marzo de 2008

* El cambio de escenario

* Calderón en la trampa

* Elba y sus preparativos

Es obvio que el cambio del escenario político nacional no fue el calculado desde el gobierno. Y es obvio que una vez que en el seno del PRD se disipe el humo del escándalo, la batalla política no será entre el partido del sol azteca y el gobierno, sino, se acepte o no, entre Felipe Calderón y Andrés López.

Las esperanzas del gobierno se cumplieron muy a medias. Fundamentalmente porque Andrés López logró consolidarse "fuera" de su partido, con lo que llevó el conflicto electoral interno a un plano secundario.

El tabasqueño entendió mucho antes de lo que el gobierno panista había previsto, el fondo de la batalla política. Y salió del terreno de lucha, para crear uno a su conveniencia. Y el Gobierno federal aceptó la apuesta, con la idea de que una victoria de Jesús Ortega en el seno del perredismo sería suficiente para alcanzar una victoria total.

Ahora, las cosas parecen haberse colocado en el peor de los mundos posibles para el Gobierno federal. Ni Ortega fue capaz de vencer a nadie, ni Andrés López está totalmente destrozado. Y para colmo, quedó a la vista de todo mundo, el afán oficial por intervenir en la contienda entre las tribus perredistas.

El escenario ahora es simple, pero dramáticamente pobre para el gobierno de Felipe Calderón.

Tiene en las manos una reforma fiscal que se evaporó a menos de dos meses de haberse aprobado gracias a la recesión de Estados Unidos, una reforma energética que bajo ninguna circunstancia podría incluir reformas constitucionales, lo que implica el incumplimiento de promesas y compromisos, y pendientes políticos que, se quiera o no, se convertirán en pesados lastres una vez que el tiempo se consuma.

Entre esos lastres, por supuesto, destaca el tema de los sindicatos y, claro está, el tema se "amarra" con los tiempos electorales nacionales.

El gobierno equivocó los tiempos y las formas. Lanzó al aire el tema de la reforma energética sin entender que su debilidad política obligaba primero, a sólidos acuerdos y estrategias adecuadas.

Con esta señal, le abrió la puerta de no sólo la reaparición, sino de la consolidación política, a Andrés López. El gobierno lo invitó a la lucha, con la idea de librar una gran batalla, en el terreno del tabasqueño, para de una buena vez, acabar con el odiado rival.

Y el fracaso es evidente.

Las alianzas oficiales con las fuerzas de Jesús Ortega quedaron a la vista. Tanto como la idea de Andrés López de librar la lucha, pero bajo sus condiciones. Y esas condiciones no fueron las del poder en el PRD, sino las del poder en el país.

Así, el caso Juan Camilo Mouriño se convirtió en un punto de partida, que no en un asunto de corrupción por más que lo sea. López entendió que podía minar al gobierno, ejercer presión en el PRD y salir victorioso cualquiera que fuera el resultado final de las contiendas, y todo sin tener que pagar factura alguna.

Ahora, en realidad poco importa qué suceda en el PRD. Todo mundo sabe que es Andrés López el que tiene la llave del éxito del partido. Poco importa quién sea el dirigente nacional. Para todo mundo es obvio que el tabasqueño es quien tomará las decisiones. Y que poco importa lo que haga o diga el gobierno, la batalla se ha perdido y se ha entregado la plaza al señor López.

El escenario ha cambiado, pero no como se esperaba en Los Pinos. La situación ahora es peor que antes: no hay reforma fiscal, la reforma energética si se logra será más que menor y servirá de bandera política a Andrés López. El escenario cambió. Pero no como se esperaba desde el gobierno.

+ + + + +

+ + + + +

+ + + + +

Ahora, a querer o no, es el propio presidente Felipe Calderón quien se encuentra sometido a la presión. La trampa se cerró, pero sobre Los Pinos.

Es obvio que el caso Mouriño deberá cobrar fuerza en poco tiempo. Y es obvio que las instancias creadas en la Cámara de Diputados y las investigaciones de la PGR no conducirán a nada.

Pero, ¿con ello recupera su presencia y fuerza política el aún secretario de Gobernación? La respuesta es obvia.

Así, la pregunta después de los sucesos de la Semana Santa no es si Mouriño tiene posibilidades de mantenerse en el cargo, sino ¿cuál es el momento preciso para los movimientos que le urgen a Felipe Calderón y cuáles serán los costos en cualquiera de las decisiones?

Dicho de otra manera, si Calderón retira del cargo a Mouriño ¿cuál es el costo frente al poder político que ha logrado concentrar en ciertos sectores Andrés López? Y si lo mantiene en el cargo, ¿cuáles serán los costos frente a la sociedad, con miras a las elecciones federales del año próximo?

El problema crece cuando se entiende que Felipe Calderón tiene ante sí una agenda política muy fuerte en las que las reformas laboral y educativa vienen a convertirse en temas candentes que inevitablemente, tendrían que sumarse a los costos provocados por la batalla en torno a la reforma energética.

Así, la trampa en la que Los Pinos deseaban ver a sus rivales, se ha convertido en un problema, pero para el gobierno. La lucha por el consenso en torno a la reforma de Pemex no se ganó. La idea del derrocamiento de Andrés López no se cumplió. La expectativa del crecimiento político del grupo presidencial se evaporó en unos cuantos días. Y lo que es más serio, la debilidad política del gobierno se acrecentó.

Se quiera reconocer o no, el Gobierno federal entró en una etapa en la que las decisiones se tendrán que tomar por la vía del costo menor y no por la del mayor beneficio. El gobierno deberá asumir el costo de sus errores, que han llevado a los rivales a capitalizar no sólo esas equivocaciones, sino a la recuperación de imagen y fuerza.

El gobierno abandonó las banderas de campaña demasiado rápido. Se olvidó, por fracasado, del programa primer empleo y se dejó en el abandono la idea de llevar al régimen a rebasar por la izquierda a los contrarios. Se dio prioridad a la batalla contra la delincuencia y no hay resultados claros, se inició la confrontación por la reforma en Pemex y el costo más que elevado. La ausencia de resultados es obvia. Y aún hay que pagar los costos de muchos fracasos.

La trampa que se esperaba sirviera para encerrar a los contrarios, se convirtió en un muro de contención para el gobierno. Y es apenas el inicio de la gran batalla política que se avecina.

Suponer que todo permanecerá en las condiciones actuales sería una ingenuidad. El gobierno deberá recomponer sus alianzas. Y ello implica la posibilidad de romper algunas de las que hasta ahora ha sostenido. Y es aquí en donde las cosas adquieren una tonalidad especial ya que, por supuesto, no son muchos los posibles aliados para un gobierno que, en algo más de un año, no ha logrado consolidarse y sí en cambio, ha creado enormes flancos débiles y demasiados frentes de batalla.

+ + + + +

+ + + + +

+ + + + +

Y en tanto, conocedora de los retos, de sus enemigos y de los tiempos, Elba Esther Gordillo ha decidido atrincherarse en el SNTE en espera de lo que puede ser la batalla decisiva para su grupo.

La profesora sabe que desde el gobierno se han iniciado los preparativos para acabar con su reinado. Sabe que la reforma laboral tiene que pasar, para ser confiable, por el SNTE. Sabe que la reforma educativa de llevarse al cabo, es el fin de su control. Y sabe que tiene demasiados enemigos dentro del gobierno y del PAN.

Así, se prepara para consolidar sus posiciones en el SNTE. Ha visto cómo sus "propuestas" han sido derrotadas en diferentes secciones. Y sabe que ello nada tiene que ver con la democracia o cosas por el estilo.

Comprende a la perfección, que la CNTE no tiene la fuerza suficiente como para poder hacerle frente en una batalla sindical.

Así, ubicados los rivales dentro y fuera del gobierno y convencida de que los tiempos requieren de decisiones, la señora Gordillo ha tomado las suyas.

Y los indicios marcan que el primer paso es el fortalecer las posiciones aún en su poder.

Por ello, en el seno del SNTE se preparan los cambios. Los rumores van y vienen en torno a la nueva dirigencia. Pero lo importante no son los nombres, sino la idea de fuerza.

Cuando se menciona por ejemplo, al yerno de la señora, actual subsecretario en la SEP, lo que se deja ver es la ruptura política con la dependencia y la posibilidad de que esa fractura lleve a una confrontación entre el magisterio y el gobierno.

No se trata de personas, sino de posiciones.

Pero la señora Gordillo ha seleccionado también el momento para sus ajustes. Justo cuando el gobierno de Felipe Calderón se encuentra en un atolladero político de gran envergadura y precisamente cuando Germán Martínez demostró, con una facilidad impresionante, su pequeñez política.

Así, la señora deja ver su fuerza y su disposición a la batalla, pero con la idea de recordar que, en estos momentos, lo que el gobierno federal requiere no es una batalla más, sino un aliado que pueda resolver problemas.

Los maestros después de todo, podrían ser un brazo importante para el gobierno en batallas políticas en estos meses y otra vez, un aliado poderoso para las elecciones del año próximo.

Elba Esther Gordillo está lista para una batalla por la sobrevivencia. Sabe que no tiene las posibilidades de su lado. Pero entiende que el gobierno ha pagado costos excesivos en demasiados frentes como para iniciar confrontaciones serias en otros puntos.

Así, con la debilidad política del gobierno en la mano, en el entendido de que una reforma laboral puede provocar violencia en ciertos sectores y con la claridad total sobre lo que no quiere en el terreno educativo, deja ver su capacidad política para la movilización, muestra su poder y marca su territorio a través de "sus" gobernadores.

El chantaje político en todo su esplendor, ejercido en el momento adecuado y con la oferta a la vista.

Y no pasará mucho tiempo para que el resultado se conozca. Después de todo, las decisiones oficiales para acabar con el liderazgo político en el SNTE y para llevar adelante la reforma educativa se tomaron antes del fracaso Mouriño que se tradujo en la crisis política total del gobierno actual.

n_de_aquino@hotmail.com
Columnas anteriores
Columnas

Cartones