Opinión
Corresponsal en Holanda
Ma. Esther Estrada
Nueva Amsterdam, el origen de Nueva York

Organización Editorial Mexicana
24 de febrero de 2008

Amsterdam, Holanda.- El siglo XVII llena muchas páginas de la historia de los Países Bajos. Fueron años en los que la flota mercante holandesa surcó todos los mares y colonizó muchos territorios.

Están por cumplirse 400 años de la fundación de Nueva York, pero para sorpresa de algunos esa ciudad fue originalmente parte de la Nueva Holanda, junto con Connecticut, Delaware y Nueva Jersey.

Para hablar de ella no queda más que remontarse en el tiempo e imaginarse a estos hombres de mar, comerciantes y aventureros, que buscaban un camino por el oeste para llegar a las Indias Orientales, a lo que hoy conocemos como el sureste asiático. Ubiquémonos en 1609. El "Media Luna", barco de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, al mando del capitán inglés Henry Hudson, llegó a la costa americana, donde descubrieron un río ancho y profundo que podría haber sido el paso tan buscado hacia el Océano Pacífico. Remontaron el Río del Norte, como le llamaron (hoy Río Hudson), pero kilómetros adelante se percataron de que se estrechaba. De cualquier manera, Hudson regresó con buenas noticias a Holanda: el lugar era maravilloso y a lo largo del río habían encontrado muchos castores, cuya piel era muy apreciada para producir sombreros impermeables.

Ni tardos ni perezosos los holandeses enviaron a navegantes y exploradores para hacer un reconocimiento de los nuevos territorios. Entre los más importantes estuvo Adriaen Block, quien durante cuatro años realizó sendos viajes para recorrer las costas y ríos de lo que hoy es Nueva Jersey y Massachussets. Tras su último periplo en 1614, presentó un mapa con todo detalle de la zona y, por primera vez, el nombre de Nueva Holanda identificó a la región.

Durante 15 años, los primeros asentamientos fueron poco utilizados, ya que los colonos preferían adentrarse en los bosques donde practicaban el trueque con los indios, quienes les suministraban las codiciadas pieles.

En 1621 se fundó la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales (WIC por sus siglas en neerlandés) para establecer la colonia de Nueva Holanda. Así las cosas, en tres años después llegaron las primeras 30 familias que se encargarían de administrarla. Se le dio el nombre de Nueva Amsterdam al poblado que se instaló en la isla de Manhattan.

En 1625, ante la necesidad de defenderse de ataques de otras potencias se construyen dos fuertes, Fort Nassau para proteger la desembocadura del río y a Nueva Amsterdam, y Fort Orange, 240 kilómetros río arriba, en lo que hoy es Albany.

El primer director de la WIC en Nueva Holanda, Willem Verhulst, no fue muy popular entre los colonos por su mala administración. En 1626 fue reemplazado por Pierre Minuit, quien ese mismo año negoció la compra de la isla de Manhattan a los indios Lenapes por el equivalente a 60 florines en mercancías. Si lo convertimos a nuestra moneda nacional, hablamos de menos de 450 pesos. ¡Una verdadera ganga! Claro que no faltan los que quieren minimizar la importancia de esta transacción comercial, diciendo que, como los lenapes eran nómadas, no conocían el valor de la propiedad.

El documento que certifica esta compra se encuentra en el Archivo Nacional de los Países Bajos, y se rumora que se le regalará a la ciudad de Nueva York con motivo del 400 aniversario de su fundación.

Tras este paréntesis de actualidad, los invito a regresar a principios del siglo XVII, para imaginar lo que implicó que en Nueva Holanda se estableciera la libertad de culto para todos sus habitantes. En 1624 los colonos plantearon el concepto de tolerancia como un derecho de los pobladores de América del Norte. De acuerdo a sus palabras, ellos debían atraer, "a través de su actitud y de su ejemplo" a los nativos y a los no creyentes en la palabra de Dios, "sin perseguir a nadie por motivo de su religión" y además debían "permitir a cada quién la libertad de conciencia". Esta declaración (que surge del documento con que se fundó la República de los Países Bajos en 1579) era único en el mundo de ese tiempo... y debo reconocer que aún en el de hoy, donde la religión enfrenta a muchos pueblos. Volviendo a la historia, en aquel momento esa tolerancia religiosa permitió que llegaran muchos cuáqueros y judíos a Nueva Amsterdam y en 1655 se construyó la primera sinagoga en esa ciudad.

Sin que los colonos lo supieran, estaba llegando el final de la etapa de gobierno de los Países Bajos en América del Norte, porque en 1663 el Duque de York dio órdenes a su flota de apoderarse del territorio de Nueva Holanda.

Sin posibilidades de hacer frente a la superioridad inglesa, Stuyvesant se vio obligado a aceptar la rendición que le ofrecieron y firmó la cesión de los derechos holandeses sobre Manhattan el 27 de agosto de 1664. Eso sí, los defensores abandonaron solemnemente el fuerte portando sus armas y sus banderas.

La colonia fue rebautizada como Nueva York, en honor del duque que ordenó la conquista.

Después de esto, las dos naciones entraron en una guerra marítima que duró dos años y que terminó con la firma del Tratado de Breda en 1667. En pocas palabras, por este acuerdo Inglaterra se quedaba con Nueva York y los Países Bajos recibían la soberanía de Surinam.

Sin embargo, en el momento en que otra guerra opuso a ingleses y holandeses, estos últimos recuperaron brevemente la colonia en 1673 (cambiándole el nombre a Nueva Orange), hasta que los ingleses la recuperaron el 19 de febrero de 1674, a través del Tratado de Westminster.

Como dijo Henry Hudson, "la tierra más maravillosa que se puede pisar" fue, durante 41 años, colonia holandesa. Y como plantea más recientemente el escritor Russell Shorto en su libro: "Nueva Amsterdam, isla en el centro del mundo, Nueva Amsterdam está en el ADN de Nueva York".

En 2009, para celebrar el aniversario de esa ciudad se organizarán varias actividades, dos de ellas en el ámbito marítimo: cuarenta jóvenes norteamericanos y holandeses realizarán un recorrido en buques de vela desde Amsterdam hasta Nueva York, siguiendo la ruta del "Media Luna", y también se llevará a cabo una carrera de barcos modernos entre dichas ciudades.

Pasado y presente unidos por el mar, la historia y el comercio.

Cualquier comentario relacionado con este artículo, favor de dirigirlo a mestrada@elsoldemexico.com.mx
Columnas anteriores
Columnas

Cartones