Opinión
Derecho Familiar
Julián Güitrón Fuentevilla
¿Causal única de divorcio para México, Distrito Federal?

Organización Editorial Mexicana
17 de febrero de 2008

(Primera de dos partes)

ANTECEDENTES

Si bien en la antigüedad la disolución del vínculo matrimonial era, en la mayoría de los casos, impuesta por el hombre, verbigracia el rechazo unilateral, esta situación ha evolucionado y, para ubicarnos en una época más reciente, nos referiremos a continuación a las etapas del Derecho Positivo vigente en México, a partir del primer Código Civil del país, copiado íntegramente del de Napoleón, de 1804.

REVOLUCION FRANCESA

Una de las consecuencias del movimiento armado en Francia, en 1789, fue permitir la ruptura del vínculo matrimonial por medio del mutuo consentimiento, que se tramitaba ante un empleado administrativo y era suficiente con que los cónyuges lo pidieran para que el mismo procediera. Fue en la etapa del Directorio de la Revolución, concretamente en 1794, cuando se impuso, sobre todo para liberar a la mujer del yugo marital, la posible disolución por mutuo consentimiento sin más trámites.

CODIGO NAPOLEON DE 1804

Como es del conocimiento de nuestros distinguidos y cultos lectores, se debió a la iniciativa de Napoleón Bonaparte que los juristas más connotados de su época -Portalis, Domat y Bigot de Promeneau, entre otros- fuera posible, después de arduas discusiones, que se promulgara el 4 de marzo del año citado el ordenamiento civil. Por ser el primero del mundo, sigue teniendo vigencia como punto de apoyo y de referencia para todos los países que han seguido esa legislación, de los cuales basta, para asombrar a los que nos hacen el honor de leer estas líneas, decirles que el Código citado rige hoy, en el año 2008, las relaciones jurídicas familiares en China y en Japón. Huelga decir que en México, hasta la fecha, excepto en las nuevas disposiciones del Derecho Familiar -artículos 1 al 746 Bis del Código Civil para el Distrito Federal del año 2000- seguimos en lo referente a la teoría del acto jurídico, nulidades, modalidades, bienes, derechos reales, propiedad, posesión, usucapión, obligaciones, contratos y, por supuesto, sucesiones, aplicando las normas del Código Civil de los franceses, afirmación que se puede constatar fácilmente con la aplicación del método comparativo a los preceptos de aquél y de los códigos civiles mexicanos.

CODIGO CIVIL DE OAXACA DE 1827

En esta entidad, en el año citado se puso en vigor la legislación de la materia, copiada íntegramente del Código Napoleón y con algunos agregados poco sistemáticos, que finalmente, sólo como una referencia histórica, deben consignarse, porque fue en la historia del Derecho Positivo mexicano, el primer Código Civil en el país. Hubo otros intentos, proyectos que no llegaron a realizarse y por lo mismo, del código oaxaqueño, tenemos que referirnos al proyecto de Justo Sierra de 1861.

PROYECTO DE CODIGO CIVIL MEXICANO DE JUSTO SIERRA DE 1861

Siendo gobernador de Oaxaca, Benito Juárez le encargó al doctor Justo Sierra la elaboración de un proyecto de Código Civil para el país. En aquella época se realizaron varios intentos que no fructificaron, sobre todo por la accidentada travesía política de Juárez, incluidas las veces que salió de México, por lo que el trabajo citado se quedó en una mera investigación. Empero, cuando Benito Juárez retoma el poder y el territorio y regresa al país, nuevamente al jurista Justo Sierra le reitera la necesidad de hacer un Código Civil para México.

CODIGO CIVIL DEL IMPERIO MEXICANO DE 1866

Justo Sierra retoma los trabajos citados y fructifica en lo que se conoce como Proyecto de Código Civil Mexicano, que en su momento (1866) se convierte en Código Civil del Imperio Mexicano, poniéndose en vigor tres de sus cuatro libros por parte de Maximiliano de Habsburgo. Poca fue su duración, pero seguía siendo el proyecto original de Justo Sierra, que en palabras de él decía: "Si algún mérito tenía esa obra, era haber traducido el Código Napoleón y haberle agregado algunas notas de su propia experiencia".

CODIGO CIVIL DE VERACRUZ-LLAVE DE 1868

Fernando de Jesús Corona, quien fuera presidente del Supremo Tribunal de aquel estado, se atribuyó la autoría del Código Civil, que se puso en vigor en Veracruz, lo cual fue una verdadera fusilada porque lo único que cambió fue la Exposición de Motivos respecto al proyecto de Justo Sierra. Sin embargo, el Código Napoleón siguió campeando y hasta hoy está en acción con sus normas originales.

CODIGO CIVIL DEL ESTADO DE MEXICO DE 1869

También copiaron el Código Napoleón, le cambiaron la Exposición de Motivos y pusieron en vigor las mismas normas; afirmaciones nuestras que fácilmente se pueden comprobar con la sola comparación de los preceptos de uno y otro códigos.

CODIGO CIVIL PARA EL DISTRITO Y TERRITORIOS FEDERALES DE 1870

Al retomar Juárez el poder, le reitera a Justo Sierra la necesidad de promulgar un Código Civil para el país. Este retoma lo que había iniciado en 1861 y, así, aquel proyecto, traducido del Código Napoleón, se convierte en el Código antes citado.

CODIGO CIVIL PARA EL DISTRITO Y TERRITORIOS FEDERALES DE 1884

La ambición política de Manuel González, quien fuera presidente de México en la época señalada, lo llevó al absurdo, y hubo quien lo secundó, de poner en vigor un nuevo Código Civil para México, resultando nuevamente la mala copia del de 1870, con una nueva Exposición de Motivos. Así las cosas, el país entró en una convulsión, como resultado de los treinta y tantos años del régimen porfirista, y así, tocó a Venustiano Carranza, en lo que se refiere a leyes de Derecho Familiar, ser el primero que separara formalmente el Civil del Familiar.

LEY DEL DIVORCIO VINCULAR DE 1914

Es en Veracruz, durante la estancia de Venustiano Carranza en ese lugar, como encargado, no titular, del Poder Ejecutivo, que se promulga la primera ley que disuelve el vínculo matrimonial por mutuo consentimiento y otras causas.

LEY SOBRE RELACIONES FAMILIARES DE 1917

Tanto la Ley del Divorcio como ésta son producto del Plan de Guadalupe de 1913, y por supuesto, de la facción constitucional que en su momento va a originar la actual Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. La Ley Sobre Relaciones Familiares históricamente es un hecho notable, porque en el artículo quinto transitorio de la misma se establece específicamente que toda la materia del Código Civil que en ese tiempo establece en vigor, que era el de 1884, quedaba abrogada del Código citado, que la ley tendría vigencia local y que todos y cada uno de los estados de la República deberían promulgar aquélla, para que todos los conflictos de Derecho Familiar se resolvieran con la nueva ley y no con el obsoleto y caduco Código Civil de 1884. Es conveniente llamar la atención de nuestros lectores en cuanto a la promulgación de esta ley, porque la misma, por ejemplo, tuvo vigor en el Distrito Federal hasta el primero de octubre de 1932, y en otros, como Guanajuato, hasta 1967, situación que en su momento comentaremos ampliamente, porque es en el año de 1983 cuando en el estado de Hidalgo, al margen del Código Civil y del de Procedimientos, se ponen en vigor un Código Familiar y otro de Procedimientos Familiares para la entidad, ratificando la separación legislativa de la misma.

CODIGO CIVIL DE 1932

Conocido como el Código de 1928 porque en su momento, por conflictos entre Plutarco Elías Calles, los legisladores, la sociedad y otros factores, éste fue publicado durante cuatro años en el Diario Oficial, incluso con el grave error de que en 1931 entró en vigor el nuevo Código de Procedimientos Civiles para el Distrito Federal y el Civil, que estaba en vigor era el de 1884, porque, como ya dijimos, hubo conflictos internos que llevaron el inicio de la vigencia del famoso Código de 28, hasta el primero de octubre de 1932. En este Código, como ustedes lo supondrán, distinguidos lectores, no hay nada nuevo, se copia el Código Napoleón y en lo que nos importa, lo que es el Derecho Familiar, específicamente el tema de este artículo, lleva el divorcio con un sin número de causales, incluido por supuesto el que procede por mutuo consentimiento.

CODIGO CIVIL DEL 2000

Sigue la historia. Este Código estuvo en vigor en el Distrito Federal hasta el primero de junio del 2000, época en la que afortunadamente, para bien de la familia, se promulgó uno distinto, cuando menos en sus artículos primero al 746 Bis, consignando el fundamento, que ya la Suprema Corte de Justicia de la Nación de antiguo venía sosteniendo, que era determinar que todas las normas de Derecho Familiar -dijo la Corte- eran de orden público, lo que significó un giro de 180 grados en lo que a la relación y a la familia se refiere. Se suprimió la autonomía de la voluntad en los actos jurídicos del Derecho Familiar, desaparecieron los criterios canonistas y privatísticos del Código Napoleón, para crear, por primera vez, verdaderas normas jurídicas protectoras del núcleo social fundamental de México y la humanidad, que es la familia. Para ilustrar nuestro aserto, es suficiente mencionar que el artículo 138 Ter del ordenamiento Civil en cuestión, dispone que todas las normas de Derecho Familiar son de orden público e interés social.

¿CUANTAS CAUSALES HAN ESTADO EN VIGOR EN MEXICO PARA DIVORCIARSE?

Para no aburrir a nuestros lectores con tanta información técnica, baste decirles que durante años, cuando menos hasta 1980, época en que publicamos el primer tomo de nuestra obra "¿Qué es el Derecho Familiar?", en la cual consignamos que si bien el artículo 267 tenía varios numerales romanos, eso no significaba que cada uno regulara una sola causal de divorcio, sino que se daban los supuestos, por ejemplo, en la fracción que señala como causal de divorcio el uso inmoderado de las drogas enervantes, el alcoholismo y la impotencia incurable para la cópula, y paladinamente se decía que ésta era una causal. El problema se complicaba y hoy en día está peor, porque en ocasiones quien demanda, invoca tres o cuatro fracciones romanas del citado artículo 267, creyendo que son tres o cuatro causales; el otro, el demandado, quien contesta, reconviene y dice: esas tres o cuatro no son. Las verdaderas causas para divorciarme son... y cita otras fracciones romanas que involucran no una, sino ocho o diez causales para divorciarse. En esas circunstancias, el juez familiar, en el mejor de los casos -vamos a darles el beneficio de la duda-, resuelven diciendo: ni el actor probó su acción o lo hizo a medias, ni el demandado tampoco sus excepciones, por lo que no hay divorcio y asunto concluido. Es evidente que en esos juicios se han ventilado diez o veinte causales, y hasta ese momento ninguno de los actores lograron descifrar, verbigracia, que el actual artículo 267 del Código Civil para el Distrito Federal tiene más de cincuenta causales para divorciarse. Es paradójico que, en la realidad forense, el sinnúmero de causales se reduzca a dos o tres, que se reiteran permanentemente, y el mutuo consentimiento, que finalmente sirve para cometer un fraude a la ley, tapar la verdadera causa de la disolución matrimonial y que las víctimas del fraude procesal sean los hijos o los cónyuges en su caso.

CAUSAL UNICA DE DIVORCIO PARA EL DISTRITO FEDERAL

Para la próxima entrega trataremos con la amplitud necesaria nuestra propuesta, cuyo objetivo es analizar la problemática del divorcio como medio jurídico para disolver el matrimonio, partiendo de los supuestos fundamentales: uno, que cuando la pareja contrajo matrimonio, el único requisito, como regla general que se cumplió, fue el amor, es decir, estar enamorado, querer hacer una vida en común con otra persona, pretender envejecer con la misma, sin la exigencia de más requisitos; y otro, es imposible que la culpa siga siendo el común denominador del divorcio en México, sobre todo porque ante la multiplicidad de causales, sean de Derecho Penal o de cualquier otra naturaleza, encierran en silencio, no se le da salida, a la hipótesis real de que la disolución del vínculo matrimonial se da por falta de amor, y no puede la ley determinar que se es culpable por dejar de querer al otro. Por ello invitamos a nuestros distinguidos lectores a que en la segunda entrega del próximo domingo conozcan nuestra propuesta de la causal única para divorciarse, que tiene como fundamento probar ante el juez que en la pareja se ha dado una ruptura física, espiritual, moral y/o económica.

(Continuará)
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