México
México ocupa el sexto lugar mundial en deforestación
La tala clandestina pone en peligro los recusros forestales del país. Foto: Archivo / El Sol de México

(Segunda y última parte)
Organización Editorial Mexicana
27 de diciembre de 2007

Nidia Marín / El Sol de México

Ciudad de México.- México ocupa el segundo lugar en deforestación en América Latina y el sexto en el mundo. Sólo en el Distrito Federal se pierden cada año 200 hectáreas. Morelos, por ejemplo, durante las últimas décadas perdió más del 60 por ciento de su cubierta forestal y el 30 por ciento restante está seriamente deteriorado. Únicamente 10 por ciento se considera con poca perturbación humana. En el país, sólo por cambio de uso de suelo que causan los habitantes del agro para sembrar maíz y frijol, México pierde anualmente alrededor de 300 mil hectáreas de bosques y selvas.

Por los demás motivos (tala clandestina y permitida, incendios, huracanes y desastres naturales en general, urbanización, etc.), la cifra anual es de entre 600 mil y 800 mil hectáreas. Como consecuencia, nuestro país ocupa también uno de los primeros lugares entre las naciones que pierden su biodiversidad a un ritmo acelerado.

World Wildlife México (WWF ) señala que nuestro país cuenta actualmente con una masa forestal total un millón 932 mil 508 kilómetros cuadrados. Sin embargo, los ecosistemas que se merman anualmente en el país son 560 mil 791 kilómetros cuadrados de matorrales, de los que se pierde 29.02 por ciento; 331 mil 236 kilómetros cuadrados de bosques, se pierden 17.14 por ciento; de 325 mil 057 de cultivos, 16.82 por ciento; de 314 mil 340 kilómetros cuadrados de selvas, 16.27 por ciento; de 225 mil 135 kilómetros cuadrados de pastizales inducidos y cultivados, 11.65 por ciento; de 86 mil 240 kilómetros cuadrados de pastizales naturales, 4.46 por ciento; de 60 mil 355 kilómetros cuadrados de otro tipo de vegetación, 3.12 por ciento; de los 19 mil 887 kilómetros cuadrados de vegetación hidrófila, 1.03 por ciento; de los nueve mil 467 kilómetros cuadrados de otras coberturas, 0.49 por ciento

LAS SUPERFICIES QUEDAN CALVAS

Basándose en investigaciones muy serias, WWF) señala que el rango de estimaciones de deforestación en México es muy amplio y va desde 75 mil a casi dos millones de hectáreas por año. En el caso de las cifras de la FAO, añade, desde la década de los 80 han sido consistentes con un rango entre 350 y 650 mil hectáreas por año. Pero, "recientes análisis estiman que en México se perdieron 29 mil 765 km2 de bosque (superficie equivalente al estado de Guanajuato) de 1976 a 1993, mientras que de 1993 a 2000 se perdieron 54 mil 306 km2 (superficie equivalente al estado de Campeche). La tasa de deforestación aumentó del primero al segundo periodo, de 175 mil hectáreas a 319 mil hectáreas anuales".

La FAO, precisa, "documentó una deforestación de 314 mil hectáreas anuales de 2000 a 2005. Si bien esto se ha tomado como una buena noticia, existen varios problemas con esta estimación. ¿De dónde proviene la información? Los reportes de la FAO han sido criticados periódicamente por varias razones: La utilización del término "cambio forestal neto", que cancela la pérdida de bosques naturales por la expansión de plantaciones, oculta la verdadera superficie de pérdida de bosques.

"La definición de deforestación -añade- no incluye la degradación ni la fragmentación, lo que subestima el impacto humano en los bosques. La definición de "bosque" es muy amplia (cobertura de dosel de más de 10 por ciento) y no permite identificar la diversidad de bosques. Las plantaciones se incluyen con los bosques, obscureciendo el estado de los bosques naturales. Las áreas deforestadas temporalmente se excluyen subestimando la deforestación.

"En suma, los críticos enfatizan el hecho de que debido a estas razones, los cálculos de la FAO a menudo subestiman el problema de la deforestación", concluye.

EL PROGRESO AFECTA

La WWF pregunta: ¿A qué se deben la pérdida y deterioro de los ecosistemas naturales? Y responde: "La pérdida y deterioro de ecosistemas naturales se debe a muchas causas. Algunas son evidentes, como la tala ilegal de bosques y selvas; el sobrepastoreo de cabras en zonas áridas, los incendios provocados y el avance de la agricultura y la ganadería. Detrás de estos factores, sin embargo, hay raíces más profundas relacionadas con aspectos históricos, culturales, sociales, económicos y políticos.

En el caso de la pérdida de bosques y selvas dice:

"Varios factores contribuyen a la deforestación y su importancia relativa depende de la región. A continuación se presentan en orden de importancia.

1. Conversión a agricultura y ganadería.

En ese renglón, explica que "El avance de las tierras agrícolas y ganaderas reemplaza a los bosques. En algunos sitios el avance se debe a razones de subsistencia, mientras que en otros se debe a razones comerciales (agricultura o ganadería de exportación). Muchas de las tierras convertidas no son aptas ni para la agricultura ni para la ganadería, ya que sus suelos son escasos y pobres en nutrientes. El resultado es baja productividad a muy alto costo, por la pérdida de ecosistemas, flora y fauna y sus bienes y servicios. Después de un tiempo las tierras "desmontadas" son abandonadas debido a su reducida productividad. El caso más obvio en México es la conversión de selvas tropicales en Veracruz y Tabasco en zonas agrícolas y ganaderas.

2. Conversión debido a desarrollo de infraestructura.

Al respecto, señala: "La construcción de carreteras, infraestructura eléctrica, presas, minas y los desarrollos turísticos también contribuyen a la deforestación, tanto por sus efectos directos como por los indirectos. Las carreteras eliminan amplias franjas de bosques y selvas en donde además de causar la pérdida del hábitat, ocasionan su fragmentación, es decir, el aislamiento de los ecosistemas forestales remanentes.

Además, las carreteras proporcionan acceso a la colonización y la subsecuente conversión de bosques y selvas. Por ejemplo, el desarrollo de la carretera de Escárcega a Chetumal en la base de la península de Yucatán en la década de 1970, propició la colonización y acabó con las selvas del sur de Quintana Roo. El proceso continúa actualmente en Campeche. Los desarrollos turísticos también han acabado con el ambiente circundante en Acapulco y Cancún.

"Las presas Temascal (construida durante el gobierno del presidente Miguel Alemán) y Cerro de Oro (Miguel de la Madrid) sobre el río Papaloapan en Oaxaca, y la Nezahualcóyotl (Raudales de Malpaso), Angostura (Belisario Domínguez), y Chicoasén (Manuel Moreno Torres), sobre la cuenca del río Grijalva en Chiapas, construidas de la década de 1950 a la de 1980, resultaron en la eliminación de amplias superficies de ecosistemas y en el desplazamiento de miles de pobladores indígenas. La colonización de otras regiones aledañas también resultó en pérdida y deterioro forestal.

3. Manejo forestal para obtener madera.

Precisa al respecto que "el aprovechamiento forestal ha sido muy selectivo sobre las mejores especies de árboles y los mejores individuos (árboles grandes y rectos), de manera que generalmente los bosques han sido "descremados", afectando su composición, su estructura y su función. Durante los últimos 25 años, el manejo ha ido mejorando y algunos propietarios de bosques (principalmente comunidades y ejidos) se han preocupado por perfeccionar su manejo forestal. Sin embargo, la proporción de bosques manejados con criterios ambientales es muy baja, mientras la extracción ilegal que deja a los bosques altamente deteriorados es muy alta.

(En este renglón, en lo que va de su gobierno, el presidente Calderón se está librando una batalla contra los talamontes. Hasta ahora han sido detenidas más de 100 personas y los operativos de la Procuraduría General de la República continúan para atacar la elevada incidencia en este que es un delito federal).

BUEN MANEJO DE BOSQUES, PERO...

Especifica el organismo, que "en los estados de Oaxaca, Michoacán y Durango se pueden observar bosques bien manejados, aunque en su mayoría tienen las cicatrices (composición y estructura) de anteriores aprovechamientos forestales inadecuados.

"Bosques deteriorados debido al mal manejo forestal se pueden ver en todos los estados de la República; por ejemplo, en Yucatán, Campeche y Quintana Roo, la caoba y el cedro fueron deforestados casi en su totalidad, debido a la extracción inmoderada de los años 50sy 60s. La vegetación actual es el resultado del impacto de la remoción de la caoba y el cedro.

4. Manejo forestal para obtener pulpa y papel.

En este aspecto dice que "la obtención de pulpa y papel de los bosques también puede deteriorarlos. Aunque la mayoría de estos materiales se produce actualmente en bosques en regeneración y plantaciones, una proporción se genera en bosques naturales. Si bien las plantaciones son una opción para obtener esos productos, no deben sustituirse bosques naturales por plantaciones, ya que éstas no proporcionan el hábitat necesario para fauna y flora, ni los servicios ambientales que proveen los bosques naturales".

5. Obtención de leña y carbón.

Acerca de este punto expresa que "en la actualidad, la leña sigue siendo la principal fuente de energía en comunidades rurales. El impacto de su recolección es poco notable, pero es constante y deteriora el bosque. Aunque no se cortaran árboles para obtener leña, la continua recolección de ramas y troncos del suelo elimina hábitats para muchos organismos y nutrientes, lo que impide que el bosque siga siendo productivo".

6. Deterioro por contaminación atmosférica.

La explicación es que "la contaminación atmosférica causa la llamada "lluvia ácida", que es la precipitación con altos niveles de ácido nítrico o sulfúrico. Estos ácidos afectan a los organismos directamente, como es el caso de muchos árboles que se debilitan y son afectados por plagas. Sin la contaminación, los bosques en buen estado de salud son más resistentes a las plagas. El Parque Nacional "Desierto de los Leones" y otras áreas boscosas alrededor de la Ciudad de México se han deteriorado debido a la contaminación atmosférica".

7. Incendios.

Sobre este tema, WWF dice que "el uso del fuego en la agricultura y la ganadería es intenso y generalmente se escapa hacia los ecosistemas forestales. Esto, aunado a sequías como la de 1998, causa alto deterioro. A menudo los incendios son provocados para facilitar el cambio de uso del suelo. Grandes extensiones de selvas y bosques se perdieron en la península de Yucatán, Chiapas y Oaxaca por los incendios de 1998".

COMO SI NO FUERA SUFICIENTE...

La agrupación internacional de defensa del medio ambiente (WWF ) pregunta: ¿Cuáles factores indirectos causan la deforestación? Explica: "La pérdida de bosques y selvas tiene lugar debido a las actividades mencionadas anteriormente, pero éstas, a su vez, son influenciadas desde áreas remotas por aspectos sociales, económicos y políticos conocidos como "causas subyacentes".

1. Impactos por la presión poblacional

"A menudo -dice- se culpa al aumento de la población de la deforestación. Sin embargo, este aumento es responsable si está aunado a otros factores como escasas oportunidades económicas, sistemas agrícolas no sustentables, acceso a madera y a otros mercados. Los programas de reubicación de gente (migración forzada) han tenido un impacto muy alto en la pérdida de ecosistemas forestales. Un ejemplo se puede constatar en la reubicación de gente en la región de Balancán-Tenosique, en Tabasco, o en Uxpanapa, Veracruz.

2. Vínculos con la pobreza.

En este renglón señala: "En áreas con alta marginación, las poblaciones rurales optan por soluciones a corto plazo, como la transformación de los bosques y selvas en zonas de agricultura y/o ganadería. Esto refuerza el círculo de pobreza, ya que las áreas convertidas no son apropiadas para estas actividades, requieren altos insumos y tienen bajos rendimientos".

3. Tenencia de la tierra.

Explica sobre este punto, que "en muchos países, la propiedad se demuestra mediante el desmonte de selvas y bosques; por otro lado, las leyes crean incentivos para deforestar y para que la tierra no esté"ociosa". Sin embargo, las tierras "ociosas" proporcionan hábitat para flora y fauna y generan bienes y servicios ambientales que no valoramos (oxígeno, suelo, agua, productos del bosque)".

4. Incentivos perversos de políticas económicas.