Opinión / Columna
 
Héctor Luna de la Vega 
Eliminación de la violencia contra la mujer
Organización Editorial Mexicana
8 de diciembre de 2011

  Bienvenida Alexa.

Con motivo del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer (25 de noviembre), se realizaron diversos eventos con propuestas para robustecer cultural, familiar y socialmente el respeto real a la mujer, aunado a los avances legales y orgánicos que eviten la violencia contra las mismas. La Asamblea General de la ONU creó a ONU-Mujeres, a través de una fusión de cuatro agencias y oficinas de la Organización, quedando en ese puesto como secretaria general adjunta, Michelle Bachelet.

Lograr un régimen igualitario entre hombres y mujeres implica, además de bases sólidas para combatir las agraviantes de discriminación, violencia, hostigamiento y acoso, de medidas aceptables con esquemas educativos y culturales múltiples, de asistencia y apoyo familiar, de sistemas de oportunidades sin lógicas de género, pues las mujeres han demostrado estar a la altura de los hombres en muchas actividades que anteriormente se consideraban excluyentes; como el ejército, la policía, etc., quedando claro cómo la mujer está preparada física y mentalmente para cualquier actividad de seguridad, productiva e intelectual.

Pensar lo contrario es como regresar a la época de las cavernas, sin embargo, la resistencia todavía existe, los ejemplos se dan y la violencia adquiere nuevas formas. Por ejemplo, me preocupan las agresiones de las cuales fue objeto Rosario Guerra, mi amiga, quien ha sido una impulsora de la apertura de nuevos espacios de participación política para la mujer en México.

Me preocupa cómo a nivel mundial una de cada cuatro mujeres sufre violencia doméstica y en México siete de cada diez. Aquí el 67 por ciento de la población femenina mayor de 15 años ha padecido violencia y el 43.2 por ciento es víctima de violencia física, económica y sexual de su compañero. El 25.8 por ciento son víctimas de violencia económica y el 37.5 por ciento de violencia emocional.

Por estos motivos se realizó una mesa de diálogo con sólidas participaciones para enfrentar nuevas connotaciones de violencia, como la realizada en escuelas, centros comunitarios y grupos metapolíticos.

La celebración de la fecha y la realización de múltiples paneles me inducen, como parte de la Comunidad Politécnica, a enorgullecerme de la distinción a Yoloxóchitl Bustamante Díez como la Mujer del Año 2011, por sus méritos personales y ser la primera directora general del IPN, en el marco de la celebración del 75 Aniversario de su creación.

Además de la necesidad de recuperar la autoestima de la mujer, debemos celebrar cada vez que una mujer logre una distinción política, económica y social, donde el festejo permita comenzar un proceso de interiorización del reconocimiento igualitario entre géneros.

A los hijos pequeños debemos enseñarles el respeto a las niñas, y a éstas la defensa de sus propios derechos, para sembrar la semilla de las familias y los centros de trabajo del futuro, donde todos participen por igual y no exista nunca más el distingo de los géneros. Soy un convencido de la misma importancia vertida a nuestro éxito como familia y en la política de parte de mi esposa y el mío propio, de la igualdad que inculcamos a nuestros dos hijos (hombre y mujer) para ser personas de bien, con los mismos valores y oportunidades de desarrollo, y por ello, además de celebrar los cambios a favor de esta igualdad, dejo constancia de mis propias convicciones.

La igualdad entre hombres y mujeres es un trabajo más de cimentación y prevención que de reacción, más de colaboración y confianza que de roles, más de aplausos y reconocimientos que de competencias, hagamos conciencia y seamos partícipes de ello.

hectorluna@cablevision.net.mx
 
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