Opinión / Columna
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Gerardo Sosa Castelán
Ciencia, sin presupuesto
Organización Editorial Mexicana
21 de noviembre de 2010
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Seguro usted ha escuchado a muchos decir que no les atrae la ciencia porque es aburrida. Ante ello, los expertos dirían que con esa frase se activa un mecanismo de defensa ante lo que no se comprende. Como el de aquellos que se duermen en un concierto de música culta, pues también arguyen que les disgusta.
En realidad, el que muchos padezcan una suerte de alergia a lo científico obedece a un problema estructural del sistema político mexicano.
Como bien lo dice el doctor René Drucker Colín, coordinador de investigación científica de la UNAM, lamentablemente la ciencia nunca ha sido prioridad para casi ningún Gobierno en el país. Ha sido una actividad apenas tolerada, a la cual se le ha asignado un presupuesto insuficiente. Y pese a ello se ha mantenido a cierto nivel, pero con algunas insuficiencias.
Ahora mismo, al discutirse el Presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2010, la investigación científica y tecnológica volvió a ser olvidada, no obstante que desde la LVIII Legislatura existe una Ley que no ha podido concretarse por falta de recursos.
Así, mientras el Gobierno federal continúe con esta política, la nación seguirá con la necesidad de importar desarrollo tecnológico y continuará la fuga de cerebros, de talento mexicano. Lo peor es que se darán pasos cortos en el avance de esta materia.
Y es que, mientras que en países desarrollados como Estados Unidos, Alemania, Japón, Inglaterra invierten un poco más del dos por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) en ciencia y desarrollo tecnológico, aquí se canaliza menos de la mitad del uno por ciento del PIB, lo que explica la dependencia y hasta el subdesarrollo.
Una solución a este problema sería que el Gobierno federal tomase en cuenta ese rubro dentro de su política con mayor interés de apoyo y priorizarlo como un elemento fundamental para el desarrollo de la nación.
Esto quiere decir que se debe incluir dentro del plan de desarrollo nacional a la ciencia y tecnología como pilar fundamental de crecimiento.
De no ser así, México estará destinado a depender de la compra de tecnología extranjera y, lo más lamentable, hasta de tener que importar alimentos básicos como se hace ya actualmente.
No obstante, dentro de ese oscurantismo casi medieval hay destellos luminosos. Como el de la Semana de la Ciencia y la Innovación 2010 que, a partir de este lunes y hasta el próximo viernes se celebra en el Palacio de Minería de la ciudad capital, bajo el patrocinio del Gobierno del Distrito Federal (GDF).
Un evento que reúne a una decena de recipiendarios del Premio Nobel y de otros galardones como el Príncipe de Asturias, a directivos de centros de investigación científica de todo el orbe, así como a rectores de los más prestigiados centros de educación superior del planeta.
Por tercer año consecutivo, este foro persigue discutir el impacto del uso de la ciencia, la tecnología y la educación como herramientas indispensables para resolver problemas sociales que lleven a construir una ciudad con los mejores servicios para sus habitantes. Así, la urbe se convertirá en un foco de atracción para las industrias, al promover la vinculación entre los científicos, empresarios y tomadores de decisiones, al tiempo de motivar a los estudiantes a incursionar en el mundo de la ciencia y la innovación.
Se requieren de atractivos como esta Semana de la Ciencia para convertir a ésta en seductora.
En estos días se va a escuchar, ver y leer mucho de ciencia.
Ojalá y que con ello muchos dejen de pensar que esa materia es aburrida, ¿no cree usted?
E mail: gerardososa_cas@yahoo.com.mx
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