Guadalajara
La historia pena en el Panteón de Mezquitán
Foto: Antonio Miramontes Aréchiga / El Occidental.
El Occidental
1 de noviembre de 2010

Redacción

Guadalajara, Jalisco.- El Panteón de Mezquitán, ubicado en Avenida Federalismo Norte 977, en la Colonia Mezquitán de Guadalajara, está asentado sobre una superficie aproximada a las 25 mil hectáreas.

Muchas son las leyendas que rodean estos muros. Y muchas también son las historias que se cuentan sobre personajes ya famosos en nuestros días, que aseguran se aparecen entre las criptas de quienes reposan aquí.

Luego de que cerrara sus puertas el panteón de Belén, se abrieron las de hierro forjado del panteón de Mezquitán, un 2 de noviembre de 1896. Su cancel es de barrotes con pequeñas figuras de calaveras con huesos cruzados.

En uno de los cruceros principales que delimita los lotes de criptas de las colonias francesa y alemana, se erigió un gran monumento en forma de capilla, cuyos nichos guardan los restos de Jesús Flores, quien fuera propietario de la legendaria Casa de los Perros, situada por la avenida Alcalde, en el Centro de la Ciudad. Cuenta la historia popular que su propietario había fallecido y no tenía herederos, por lo que su última voluntad fue que quien le rezara un novenario heredaría la casa.

Asimismo, podemos visitar la cripta del primer morador de este panteón, el alemán que llevó en vida el nombre de Hans Jaacks (29 de julio de 1861-31 de octubre de 1896).

En el edificio de la administración del panteón se encuentra una antigua campana que indica al personal del servicio en qué parte del mismo se efectuará la inhumación, según los redobles de dicha campana.