México
Reducen costo y número de preguntas en censo del INEGI
Los encuestadores del INEGI portarán un uniforme con gorra color verde, un chaleco y una mochila color caqui. Foto: OEM-Informex
Organización Editorial Mexicana
24 de mayo de 2010


Dolores Acosta / El Sol de México

Ciudad de México.- El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) realizará del 31 de mayo al 25 de junio el Censo de Población y Vivienda 2010, que tendrá un costo de seis mil millones de pesos, 23 por ciento por debajo del monto solicitado, por lo que se redujo el número de preguntas planteadas en un principio, pero por primera vez se recabará información sobre el uso de telefonía celular y acceso a internet.

A través del censo se busca actualizar las cuentas básicas del país, saber cuántos somos, cómo somos, la edad, el sexo y características económicas y ocupacionales de la población; también, conocer de las viviendas, de qué están hechas y de que materiales.

El Censo Nacional de Población es una inversión, no un gasto, y se entregarán números que servirán para el diseño de políticas públicas, así como para la toma de decisiones.

Los resultados preliminares se tendrán en diciembre y la base de datos definitiva estará lista en 2011.

En los cuestionarios del censo se abordarán dos temas básicos: vivienda y población.

En cuanto, a las viviendas se tomarán en cuenta los materiales para la construcción, número de cuartos, dormitorios, sanitarios, si cuentan con agua potable, qué se hace con la basura, qué combustible utilizan para cocinar, si tienen tinaco para almacenar agua, usan calentador, refrigerador, licuadora y, por primera vez, se les preguntará si tienen servicio de internet y telefonía celular.

Acerca de la población se abordará la edad, características educativas, nivel de estudios, analfabetismo, identificar qué lengua indígena hablan, así como si hablan español. Sobre las características económicas, la ocupación, rama de actividad, número de horas trabajadas, ingresos por ocupación, además de temas como migración, fecundidad, servicios médicos y tipos de discapacidad, entre otras.

Sobre el uniforme que portarán los encuestadores del INEGI, éste constará de una gorra color verde, un chaleco y una mochila color caqui. El chaleco del lado izquierdo tendrá el logotipo de INEGI y del lado derecho el logotipo del Censo Nacional de Población; en la parte de atrás estará el número del instituto, 01 800 46 34 498.

Asimismo, contarán con una credencial con fotografía con el nombre del encuestador y una serie datos que lo acredite como trabajador eventual del INEGI; la llevarán colgada al cuello, con el fin de aclarar dudas sobre su identidad.

La escolaridad mínima de los encuestadores será de secundaria pero, ante la falta de empleos, se admitirán jóvenes que cuentan con preparatoria e incluso educación superior.

Para realizar las entrevistas se contratarán 106 mil encuestadores, que tendrán que llegar a 32 entidades federativas, dos mil 456 municipios, 292 mil localidades y 1.3 millones de manzanas; en campo estarán trabajando aproximadamente 160 mil personas.

De acuerdo con la Dirección General de Estadística Sociodemográfica del INEGI, se aplicarán exámenes técnicos para ver actitudes, comportamientos y habilidades para realizar una entrevista.

Aunque los encuestadores trabajarán un mes, serán dados de alta ante el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales para los Trabajadores del Estado (ISSSTE), para asegurarles un apoyo médico en caso de algún percance como caídas o mordidas de perro, que son los accidentes más comunes.

En promedio, un encuestador ganará por el periodo censal de cuatro semanas entre cuatro mil y cuatro mil 800 pesos.

En el país existen más de 40 mil manzanas identificadas como lugares de riesgo. Los encuestadores acudirán a éstas acompañados por policías locales; el INEGI descarta la intervención del Ejército para resguardar a los encuestadores.

En la realización del Censo de Población y Vivienda se sumarán los esfuerzos de infraestructura y difusión de instituciones como la UNAM, el IPN, la UAM, la Escuela Libre de Derecho y el Colegio de Bachilleres.

En el caso de las preguntas sobre pobreza, estás fueron diseñadas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), para que puedan valorar puntualmente los resultados en esta materia.

Para este ejercicio el INEGI ha recibido el apoyo de diversas instituciones públicas y privadas, las cuales han permitido difundir la realización del censo, por ejemplo, a través de los empaques de Sabritas, los boletos del Sistema de Transporte Colectivo Metro, la Lotería Nacional y en un avión de Aeroméxico.

El proceso para realizar los censos se basa en las recomendaciones que emite cada diez años Naciones Unidas y cada país las adopta según sus características sociodemográficas; en el caso de Estados Unidos, sólo se hacen diez preguntas, mientras que en Canadá cinco.

El INEGI, para cubrir todo el territorio nacional, se apoyará en un sistema automático con los datos que tiene, dividirá al país por "pedacitos" y de esta manera se recorrerán poblados, municipios, islas, etc.

El censo tendrá una duración de cuatro semanas y a la mitad del periodo censal los encuestadores visitarán los albergues o bien identificarán aquellos lugares donde las personas pernoctan; se les entrevistará con un cuestionario básico.

Las preguntas que contienen los cuestionarios no las elabora el INEGI en forma autónoma o directa, sino que se reúne con funcionarios de las secretarías de Educación Pública, Salud y Coneval e integrantes del sector privado, así como con académicos de la UNAM, el IPN y la UAM, quienes revisan el cuestionario y elaboraron propuestas adicionales.

Los encuestadores contarán con dos cuestionarios, uno básico de 29 preguntas y otro ampliado que consta de 75 preguntas (incluido el básico).

El básico será aplicado en todas las viviendas del país y el ampliado en una muestra de diez millones de mexicanos que viven en municipios con mayor rezago socioeconómico. En el cuestionario básico se recabarán datos como edad, sexo, lugar de nacimiento y de residencia, religión, nivel educativo, situación conyugal y empleo, entre otros.

También se abordará información sobre las viviendas, como el material de construcción, número de habitaciones y servicios con los que cuenta la casa.

El cuestionario ampliado abundará en salud, discapacidad, pertenencia étnica, migración interna e internacional, características económicas, mortalidad infantil, etcétera. De igual manera, se profundizará en el equipamiento y adquisición de los hogares.

Los encuestadores, con base en su observación, responderán otros datos, ya que llevarán un cuestionario sobre el entorno urbano y tendrán que recorrer la manzana, para observar si la calle está pavimentada, empedrada y si cuenta con alumbrado o todo lo contrario.

En el caso de las localidades pequeñas, de menos de cinco mil habitantes, los encuestadores hablarán con las autoridades locales para que les informen si cuentan con un mercado, un hospital, escuelas, de qué nivel y otras características estructurales.

En cuanto a la información estadística que se recabe, será destinada para la toma de decisiones, como la construcción de carreteras, escuelas, centros de salud, campañas de vacunación, programas sociales y servicios de infraestructura como drenaje, agua potable y electricidad, entre otros.

Sobre la información que se obtenga, la Ley del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica garantiza el buen manejo de los datos y asegura el principio de confidencialidad.

En ese punto, los artículos 37, 38, 42 y 47 de esa ley establecen que los datos que proporcionen los informantes serán confidenciales y que no podrán utilizarse para otro fin que no sea el estadístico.

En cuanto a las respuestas de los cuestionarios, las dará una persona por vivienda; lo hará el jefe de familia o bien un individuo mayor de 15 años que conozca los datos de quienes viven en el hogar.

En caso de no encontrarse nadie, los encuestadores volverán a visitar el hogar hasta tres veces; posteriormente se dejará un volante para que el habitante se comunique a un teléfono designado y se pacte una cita; éstas se harán los sábados y los domingos.

El objetivo del censo es contar a todos los residentes del país, se captará información de gente en asilos, hospicios, cárceles, orfanatos, conventos y cuarteles militares, a excepción de las embajadas. Por ello, el INEGI tiene convenios con Gobernación, que ayuda a captar información del personal de las Fuerzas Armadas.

Asimismo, al personal del Servicio Diplomático Mexicano que está en el extranjero, en embajadas y consulados, se les aplicará el censo, en esta ocasión a cargo de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE).

Para recabar los datos de las personas en situación de calle, los encuestadores identificarán en las primeras semanas del censo a personas sin hogar y en una sola noche, para no repetir datos.

Para determinar la calidad del censo, por primera vez se diseñó un proceso de verificación, que se realizará desde el inicio de las entrevistas para detectar falta de capacitación.

Además, habrá otro operativo de calidad, desde la sede principal del INEGI, en Aguascalientes, con lo que se tendrán dos filtros en la materia.

México cuenta con una larga experiencia en la realización de censos, ya que existe prueba que el primer conteo se efectuó en 1116, cuando hubo una migración chichimeca al Valle de México.

Anteriormente los censos se realizaban en un sólo día, como sucedió en 1980, pero al detectarse errores se tomó la decisión de ampliar el periodo; en 1990 se hizo de una semana, ya que en caso de detectar fallas estas se podrían corregir, además de que "es más barato", porque se contrata a un menor número de personas.

En ese punto, México proporciona asesoría en materia de censos a países como Costa Rica, Bolivia y Perú, entre otros.