Opinión / Columna
 
Juego de palabras 
Gilberto D'Estrabau 
Mi mujer necesita otros maridos
Organización Editorial Mexicana
17 de marzo de 2010

  A medida que más mujeres actúan en política y disputan cargos cada vez más importantes, el público quiere saber más acerca de sus esposos. Con la intención de satisfacer esa necesidad informativa de mis excelsos clientes, fui a visitar a Rigodón Valparaíso, "mi mejor mitad", como ella afectuosamente lo caracteriza, de Citlali Chávez, aspirante a gobernadora del Estado de Desesperación.

El hombre me recibió en delantal, despeinado y en chanclas. -Me va a disculpar que lo reciba en estas fachas, y con la casa toda tirada, me dijo, pero la gobernadora, bueno, casi, tuvo un desayuno de trabajo y la tuve que llevar después de dejar a los niños en la escuela.

-No se preocupe, don Rigo -lo tranquilicé-, no estoy aquí para escribir sobre usted como símbolo sexual ni de sus habilidades como amo de casa. Lo que me gustaría es que me contestara la siguiente pregunta: ¿es difícil ser el marido de una figura política?

-Tiene sus pros y sus contras. Pero yo siempre supe, desde que Citlali empezó a mentar madres en público, que tenía un gran futuro político. Y para conseguirlo estoy dispuesto a llevar la casa, y ayudarle a que muestre una vida doméstica ejemplar.

-¿Cuál considera usted la parte más difícil de su tarea?

-Sonreír constantemente, y ser agradable con personas que Citlali me dice que son importantes para ella. También tengo que mantener constantemente una buena imagen pública, preocuparme si estoy usando el traje adecuado y siempre traer boleados los zapatos.

-¿Quiere usted decir que a los votantes les interesa la apariencia del marido de una candidata?

-Definitivamente. Un marido tiene un papel decisivo en la elección de una candidata. La gobernadora, bueno, casi, dice que, aunque ella da los discursos, el electorado me tiene todo el tiempo bajo el microscopio.

-¿Qué le preguntan los electores a usted?

-La mayoría quiere saber si Citlali es buena madre, y si dice en la casa, y frente a los niños, las mismas groserías que dice en sus declaraciones. Yo siempre respondo que la gobernadora, bueno, casi, es una madre ejemplar, y que en su trato normal no ruborizaría a una verdulera de la Central de Abastos.

-¿Algunas veces le pide consejos políticos?

-Siempre. Ella me permite sentarme junto con su equipo de campaña en la casa -luego de que les sirvo la cena a todos- y no tengo que seguir el libreto.

-¿Cuál libreto?

-Bueno, cuando la acompaño en sus giras, su equipo de campaña siempre está preocupado porque yo la vaya a regar, así que insisten en que me sujete a lo que escriben para mí. Son puras babosadas, pero cada vez que quiero cambiarlo me dicen que la puedo hacer perder la elección.

-¿No siente celos de los hombres que acompañan constantemente a su esposa, y a veces pasan días y noches con ella en otras ciudades?

-Realmente no. Yo sé que lo único que les atrae de ella es el poder, porque está bastante fea la pobrecita, y además, tiene una boquita...en fin, usted sabe. De todos modos, tengo que dejarla hacer lo que quiera si quiero ser primer caballero del estado, y hacer varios negocios que me han propuesto mis cuates.

-¿Qué hay de cierto en lo que se dice que su mujer es una candidata "juanita"?

-¿"Juanita"? ¿Quiere decir que si gana va a obligar al Congreso a que me nombre a mí en su lugar, y ella va a renunciar?

-Exactamente.

-Ni en sus más extravagantes sueños de opio, mi estimado. Esa mujer es más ambiciosa que Lucifer y, en todo caso, si sale gobernadora se va a divorciar de mí y se va a buscar un galancito de telenovela para casarse de nuevo.

-¿Y eso no le preocupa?

-Si viera usted que no. Tiemblo de pensar lo que serán seis años con esa mujer como señora de horca y cuchillo.

Eso va a ser la apoteosis del mandilonismo. No, mejor lo del actorcito. ¿Podría usted ayudarme a presentarle a Eduardo Yáñez, el galán de "Corazón Salvaje"?

juegodepalabras1@yahoo.com
 
Columnas anteriores
Columnas anteriores
Cartones
Columnas