Opinión / Columna
 
Juego de palabras 
Gilberto D'Estrabau 
Peña Nieto
Organización Editorial Mexicana
12 de marzo de 2010

  * PEÑAS ARRIBA:

Hay encuestas que cruzan las alianzas y no se manchan, y las de Peña Nieto son de esas. El lunes pasado, cuando estallaba lo más público de los pactos secretos, Consulta Mitofsky publicó los resultados de un sondeo de la clase que normalmente convocaba agasajos postineros, con la crema de la intelectualidad, para disecar el fenómeno del gobernador mexiquense, primero en la historia de su partido, que desde el primer pedalazo se despegó del pelotón y no le han podido quitar la chamarra.

Esta vez la confirmación de la megaventaja, de lo que parecería ser profético -"Peñas Arriba"- en la obra del polanquense (del Polanco de Cantabria, no del de los suntuosos condominios de la maestra Gordillo) José María de Pereda, apenas le hizo cosquillas a algunos comentócratas quienes, antes muertos que chulear a un aspiranciable, se ocuparon de la encuesta, pero sólo para lamentar el cruel destino de quienes van adelante en estos instrumentos fatales de la política virtual (son los mismos, o parientes, de los que sienten lástima por Carlos Slim).

Pero a mí no me duelen prendas, y no intento disimular la envidia feroz que me inspira el paisano Jalil, haciendo como que lamentó que sus multimillonarias jorobas le impidan pasar por el ojo de una aguja. Tampoco se me cae el dorado por recoger la asombrosa hazaña del priísta del pompadour. Según Mitofski, que ha logrado superar más o menos el nombre letal, sobre todo en su negocio, a 28 meses -que en política son un suspiro- de las elecciones presidenciales del 2012, Peña Nieto encabeza las preferencias electorales para la grande, aventajando en ¡40 puntos! a sus más cercanos rivales, que lo son, respectivamente, el ¿panista? Santiago Creel, con 14.3 puntos, y el ¿perredista? Manuel Andrés López Obrador, con 13.8 de fieles que le gritan: "¡Obrador, aguanta, el pueblo se levanta!", que no está mal, pero que no tiene nada que hacer junto a lo que las españolas le coreaban a González: "¡Felipe, capullo, yo quiero un hijo tuyo!". Eso es lema político, y lo demás limosna de la Providencia.

Pero volviendo al tema toros. Otra cosa que revela la demoscopía de Roy Campos y compañía cerillera, es que, mientras la popularidad del PRI y del PRD crecen, el panismo acompaña al presidente Calderón cuesta abajo en su rodada.

Ya ve usted que hay más presidenciables que hongos después de la lluvia -14, más los que acumulen esta semana-, sin embargo, a la mayoría sólo los conocen en su casa. Los únicos, siempre según Mitofski, que disfrutan de reconocimiento nacional, son Peña Nieto, Beatriz Paredes, Manlio Fabio Beltrones, Fidel Herrera Beltrán y Marcelo Ebrard. Por cierto que el popular y carismático jefe de Gobierno supera nacionalmente con tres puntos de preferencia a Andrés Manuel López Obrador (quien se está llevando entre las patas a quienes tuvieron la ingenuidad de adoptarlo: son rechazados de manera tajante por los electores: con un 39 por ciento el Partido del Trabajo, con 41 por ciento el PRD, y Conveniencia rondándolos).

¿Ya dijimos que hay 14 aspirantes? ¿Ya dijimos que sólo cinco de ellos son conocidos por más del 50 por ciento de los mexicanos mayores de edad y presentan saldos positivos de opinión? También lo dijimos. Pasemos entonces a las

* MINIFALDAS

que hablan por sí solas.

Y que, entre las cosas que expresan, son un barómetro de la economía. Para decirlo en forma sucinta, mientras más cortas las faldas femeninas, mejor la situación financiera.

Así ocurrió en los rugientes 20, y con Mary Stuart y su minifalda en los 60. En los 70, el lema en Wall Street era: no vender hasta verles las pantaletas.

Y la buena noticia es que, según otra reciente encuesta, las faldas vuelven a tomar la dirección peñas arriba. Vuelven las piernas gordas, digo, las vacas.

juegodepalabras1@yahoo.com
 
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