Opinión / Columna
 
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Camilo Kawage 
¡Ya no le ayuden!
El Sol de México
7 de marzo de 2010

  1.- Los atlantes de la historia seguirán en el pasmo durante varias décadas a venir, e incluso cuando descifren la intención que alumbraba en su tiempo a los gobernantes de un grandioso país para festejarle dos siglos de vida independiente, tropezarán con el misterio que los condujo por el callejón oscuro de las celebraciones al revés. Tardarán en comprender los denodados esfuerzos de una clase dirigente despeñada de la borrascosa cumbre a la que no alcanzó a llegar, víctima de la soberbia, la ineptitud y la prepotencia, y contagiada por el tábano fulminante de su cortedad. Los mexicanos seguiremos en pie cuando esta camada de aficionados haya pasado, y la nación guardará para ellos una memoria breve.

2.- Efímero será el recuerdo del gerente de un partido que pidió licencia al cargo de diputado federal y le fue negada en el pleno de la Cámara, por sus pares no sólo de la oposición sino de su filiación partidista misma. Le castigaron el irrespeto a su palabra, su falta de seriedad como actor político, como amanuense del Presidente de la República y, de pasada, el descuido a las formas parlamentarias que hizo evidente al disparar su solicitud a quemarropa al órgano legislativo, sin siquiera plantear un acuerdo, ni medir el ridículo adicional que le genera a su jefe. Con razón se vio brotarle en el rostro un dejo de erisipela juvenil a la hora del fogonazo.

3.- Patinadas de la vida pública, sobre todo cuando se ejerce sin el menor asomo de pasión por México, relatarán los historiadores pasado el tiempo, sobre todo al cotejar las mentiras con que César Nava empinó a todo el PAN a partir del Ejecutivo, su secretario de Gobernación y los que quedaran, con el ideario espléndido del señor Molinar, exhibido en la supina modestia que profesa hacia su persona al declarar, en Madrid, que la responsabilidad explícita que le imputa la Suprema Corte de Justicia en el caso de las guarderías del Seguro, no lo quitará del cargo.

4.- Para no dejar corta su aportación a los festejos centenarios, la secretaria de Relaciones Exteriores aprovechó la ocasión del macrosismo en Chile para lucir la escasez de su oficio. Igual que con la tragedia que borró Haití del mapa, hizo acopio de sutileza al esperar largas horas, tal vez por el día inhábil, para externar la más sentida condolencia, solidaridad y fraternal apoyo de México para con Chile y la población afectada. No: igual que en el caso de Haití, se desperezó a negar que se registraran connacionales en riesgo. Lustre para la diplomacia mexicana, para cuando se dispuso un viejo 727 para auxiliar a los atrapados en Concepción, ya era tarde para salir en la foto.

5.- La posteridad será poco obsequiosa con un secretario de Educación Pública cuyas reservas dialécticas lo exaltan a calificar de "tonta" la democracia mexicana, por la mañana al ilustrar un foro estudiantil y por la noche en una tertulia literaria en El Colegio de México. Al paso que van, estos iluminados próceres no alcanzarían ni en los siglos de Egipto a lavar la cara de su deshonra, y pronto sumarán 12 años de venganza sobre una población que siguen seguros no los mereció, ni supo apreciar sus altos grados académicos, su solidez intelectual, y las dotes de identidad, tradición y futuro que aparecen en sus diademas. México es lo que menos les importa a estos efebos.

6.- De ese culebreo de la historia nacional en que en 2010 navegaba México a manos de unos indigentes de la Cosa Pública, los futuros estudiosos de la ciencia política podrán, acaso, descubrir la magia ahí donde nadie la esperaba, en la persona de Creel, Espino, Germán Martínez, el propio Nava, si alcanzan a retener sus nombres, entre varios otros, que devinieron los más aventajados operadores de un PRI fortalecido, vigoroso y pujante, resurgido de su propia experiencia y su idea de nación, y bien ayudado por la autodestrucción de un PAN que nunca pudo, ni quiso, pasar de la oposición al gobierno. Accidentes de la Historia.

camilo@kawage.com
 
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