Opinión / Columna
 
Gerardo Sosa Castelán 
Espinosa: discreción y eficacia
Organización Editorial Mexicana
28 de febrero de 2010

  Diplomática de carrera, la canciller Patricia Espinosa acaba de dar muestras incontrovertibles de su buen accionar en los agitados océanos del internacionalismo, tras el indudable éxito del cónclave que, en Cancún, reunió a 25 presidentes y jefes de Estado de América Latina y el Caribe con un propósito de unidad.

Discreta, la titular de Relaciones Exteriores preparó durante meses este encuentro cumbre, del que el presidente Felipe Calderón salió airoso.

Blanco de no pocas críticas por su discreción, la señora Espinosa Cantellano pareciera también ser víctima de la tradicional política machista que, aún en estas épocas, ha encontrado en las cuotas de género una "justificación" para discriminar a las mujeres.

Ataques injustificados aparte, el éxito de las gestiones diplomáticas de la canciller quedó de manifiesto al ser aprobada por aclamación la creación de un nuevo organismo que represente a todos los países de la región y en el que no participarán Canadá ni Estados Unidos.

Este nuevo mecanismo se llamaría, temporalmente, Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños e iniciaría oficialmente sus funciones en julio de 2011, cuando los representantes de los 32 países del área vuelvan a reunirse en Caracas, la capital de Venezuela.

No es éste un logro menor. Es el inicio de la concreción del sueño de Simón Bolívar, quien durante su estancia en otro punto del Caribe, la isla de Jamaica, escribiera aquella memorable carta en la que proponía las condiciones para proyectar el anhelo político de una gran América, al derrumbarse el Estado hispano sobre la geografía de este continente:

"Es una idea grandiosa pretender formar de todo el Mundo Nuevo una sola nación con un solo vínculo que ligue sus partes entre sí y con el todo. Ya que tiene un origen, una lengua, unas costumbres y una religión, debería, por consiguiente, tener un solo gobierno que confederase los diferentes Estados que hayan de formarse; mas no es posible, porque climas remotos, situaciones diversas, intereses opuestos, caracteres desemejantes, dividen a la América".

Bolívar situaba entonces su pensamiento en una circunstancia histórica de vasto alcance simbólico: En los momentos cruciales de extinción de viejas estructuras culturales irrumpió un vacío que exige la creación de una nueva civilización. La historia expone múltiples escenarios de destrucción de lo antiguo y el desafío que implica la construcción de un nuevo orden civilizatorio.

Y esa fue la tarea que el presidente Calderón encomendara a su secretaria de Relaciones Exteriores, misma que hoy entrega buenas cuentas: Un acuerdo adoptado por los representantes de 32 países que participaron en la Cumbre de la Unidad de América Latina y del Caribe y en la reunión del Grupo de Río, que se realizaron simultáneamente en Cancún.

"Ha habido finalmente un consenso sobre la misma, también una discusión muy intensa y consultas país por país respecto del nombre mismo", comentó Felipe Calderón, quien se mostraba a sus anchas en el escenario que su colaboradora le preparara.

Luiz Inacio "Lula" Da Silva, el mandatario de Brasil, también mostró su entusiasmo: "No esperaba llegar tan rápido a conformar esta comunidad. Me motiva, no hay razón para ser pesimistas", dijo en la reunión de clausura de la Cumbre.

"Están dadas las condiciones para avanzar hacia la constitución de una organización regional puramente latinoamericana y caribeña y que represente a las 33 naciones independientes de la América Latina y el Caribe", manifestó por su parte el jefe de Estado cubano, Raúl Castro.

No sólo Felipe Calderón, también Simón Bolívar debe sentirse orgulloso del trabajo desplegado por la canciller mexicana, Patricia Espinosa Cantellano. ¡Enhorabuena!

gerardososa_cas@yahoo.com.mx
 
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