Opinión / Columna
 
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Camilo Kawage 
La Magdalena y los tafetanes
El Sol de México
28 de febrero de 2010

  1.- Al análisis sereno y juicioso de los temas nacionales parecen, cada vez con más frecuencia, oponerse los desbarres cotidianos del equipo del Presidente. En paralelo al estudio de fondo de las razones que subyacen a la disfuncionalidad del Gobierno: ese círculo perverso en que dan vueltas la ineficiencia del aparato gubernamental, la desconfianza hacia sus operarios, el usufructo nefasto que sus oponentes obtienen de su descrédito, y la consecuente paralización de la buena marcha del Estado; en paralelo, pues, brotan a cada rato pifias de ineptitud, mala fe derivada de la ignorancia de la Cosa Pública, y hasta desprecio por la conducción política de quienes tienen el encargo, y el supuesto respaldo didáctico para operarla, que a poco estropean el afán propositivo.

2.- La disquisición de largo enfoque sobre el evidente fracaso de la actual clase política, que tanto daño provoca a la convivencia civilizada de la nación, pues le amputa el brazo fundamental del entendimiento y le gangrena el flujo vital de la concordia, se estrella con el fiasco de los presuntos operadores del Presidente Calderón al organizar una gira a Yucatán de la que pretenden excluir a la gobernadora Ortega, según se desprende, para sacar raja de la presencia de su jefe de cara a las próximas elecciones locales en las que su partido lleva justas posibilidades de perder.

3.- Abordar el viciado ejercicio de la profesión más noble después de la medicina, donde la excelencia del talento, el brillo del pensamiento y el lujo de la imaginación creadora se cancelan en aras del golpe bajo, de la polarización colectiva y del sabotaje a la propuesta, cualquiera que sea, sin resignarnos a vivir sujetos no a la generación del NO, sino a la generación del nada, se vuelve un caso de estudio, indeseable como blandir las armas de la razón y la cohesión de propósitos que nos identifican, cuando un puño de aficionados al servicio del Ejecutivo ofende así a la franja más generosa y buena de nuestro telar multicolor.

4.- El Jefe del Estado debe dirigir sus actos con la sabiduría y derivar del pulso de sus gobernados las luces que den razón y justeza a su virtud, a modo de nunca tener que pedir excusas, y Felipe Calderón parece no contar con un círculo de expertos que así lo entiendan. A últimas fechas se le ha visto disculparse por las alianzas de Nava y la palabra incumplida; por los contubernios de su partido con grupos que lo desconocen y vituperan desde su elección; por sus insultos hacia los jóvenes masacrados en Juárez, y ahora bajar la cabeza ante los yucatecos por el desatino de sus asesores que intentaron sobajar a la gobernadora, y les salió el chirrión a contrapelo, con cargo a la imagen sola del que quieren exaltar.

5.- Hace varias décadas, muy previas a la de la actual generación, México vivió muchos meses bajo el fantasma letal del rumor, ellos no se acuerdan ni lo han sabido, claro, y nos sumió en una costosa parálisis de temor, incertidumbre y lágrimas. En una época en que los medios masivos de embrutecimiento no abarcaban la capacidad que hoy tienen las "redes sociales", y la difusión del pavor tardaba más en apoderarse de la opinión pública, el rumor cundía con mayor fuerza sobre la posibilidad de un autogolpe de Estado. Hoy el rumor se esparce con una mecha temible de tiempo real, y cualquier travieso puede desencadenar una tragedia: tengamos cuidado.

6.- El Presidente de la República se halla a tiempo de redibujar su mapa de ruta, y voltear el círculo siniestro de ineficacia-desconfianza-descrédito-sabotaje legislativo-parálisis gubernamental. El Gobierno no debe seguir en la condición ayuna de políticas y famélica de políticos en que hoy se encuentra, en buena medida por la ausencia de moderados en la clase política, a quienes desplazan los radicales maniqueos, ignorantes e irresponsables más que de su santo. Acierta el Ejecutivo en cuanto que ciertos trucos electorales desdibujan las ideologías y confunden a los ciudadanos; sólo que ya tenemos demasiados clavos en la caja para añadirle otro. A Momo en su aniversario.

camilo@kawage.com
 
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