Opinión / Columna
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Acordanza
Tere Ponce de Vega
17 de febrero de 2010
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* Hoy se presentan dos poemarios de la poetisa Alicia Albornoz
* Participarán: el embajador de Ecuador, los poetas Óscar Wong y Sergio Mondragón
"Tal vez me ha impulsado en el ascenso/ la cumbre de los árboles/ donde se eleva la savia/... Y la copa de la montaña/ con su anhelo de alturas/... Me entrega su tesoro /la vitalidad del aire"...
Estos versos pertenecen al poemario de la escritora ecuatoriana residente en México, Alicia Albornoz Bueno, titulado "Líquido vuelo", que el día de hoy, con otro poemario de su inspiración titulado "Mañana repondré mis alas", se presentará a las siete de la noche en el Penthouse de la Torre Mayor, sito en el Paseo de la Reforma... Hablarán de Alicia como mujer de letras y escritora: el embajador de Ecuador, Galo Galarza; los poetas Óscar Wong y Sergio Mondragón... Por mi parte, les diré que conocí a Alicia en los pasillos de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM cuando ambas llegamos el primer día de clases universitarias a las aulas donde se cursaba la carrera de Letras Españolas (así se llamaba entonces lo que ahora se conoce como Letras Hispánicas). Y desde entonces Alicia ya hilaba versos, por ello se inscribió a las clases del gran poeta español Luis Cernuda y de otro poeta trasterrado más joven que su tocayo Cernuda, pero no por ello menos poeta, Luis Rius... De lejos veíamos pasar al español del éxodo y del llanto, León Felipe, con su barba entrecana, su boinilla y su bordón de caminante... Alicia, con su idioma cantadito en diminutivos característico de su tierra, Quito, Ecuador, traía un bagaje cultural muy fuerte, pues heredaba la vena poética de su madre, la poetisa ecuatoriana Rebeca Bueno; y la curiosidad por la historia y la investigación de su padre, el doctor Miguel de Albornoz, representante con rango de embajador de Naciones Unidas en varios países de nuestra América, entre ellos México; historiador de aventureros tan osados como Orellana, el caballero del Amazonas; y de ríos con tanta prosapia como el Paraná, que en sus vueltas y revueltas desemboca en el Río de la Plata sudamericano... Ahora, varias décadas después de aquellos años juveniles en que comprábamos la revista El Corno Emplumado alentada por Sergio Mondragón; leíamos la poesía del nicaragüense e íbamos a sus recitales, Ernesto Cardenal y nos acercábamos a otro Ernesto poeta, sólo que guatemalteco, que impartía la cátedra de Literatura Iberoamericana, me refiero a Ernesto Mejía Sánchez, Alicia se decide a publicar su poesía: etérea, intimista, en verso y rima libres como manda la modernidad y la posmodernidad, donde encuentra la benéfica influencia de las vanguardias poéticas... Ahora combina ese quehacer tan íntimo, quehacer de vida, con sus investigaciones históricas que le han valido ser miembro de número de la Academia de Historia Eclesiástica, Facultad de Teología, Pontificia Universidad Católica del Ecuador; miembro corresponsal de la Academia de Historia del Ecuador y miembro de la Sociedad de Amigos de la Genealogía, de Quito, Ecuador. Catedrática y escritora, ganó en 2007 el concurso nacional de cuento convocado por la revista Tinta Nueva y sus poemas han aparecido en la revista francesa La Porte des Poètes, de París, y, traducidas al rumano en revistas literarias, como la llamada Gracious Light, Review of Romanian Spirituality and Culture, December 2007... Termino esta Acordanza con unos versos de Alicia que pintan su espíritu de cuerpo entero:
"He aprendido a volar en el antiguo sueño /en la ligereza de las cosas/ Me he vuelto fuerza que irrumpe /fragilidad que vuela/ Sólo lo vertical ahora cobra altura/ Liberada por un éxtasis de luz/ me elevo por encima de mí misma/ Recojo ramilletes de nacientes soles/ Recupero el recuerdo viejo de la cumbre"... Como Alicia, amén de su actividad literaria, es muy querida en los círculos sociales, la presentación de sus poemarios promete ser todo un evento cultural y social.
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