Opinión / Columna
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Camilo Kawage
Morir un poquito
El Sol de México
14 de febrero de 2010
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1.- La historia de México se ha escrito con el sudor de sus hombres, las lágrimas de sus hijos, la faena de sus héroes y la sangre de sus mártires. Los mexicanos somos todos héroes, hijos, hombres y mujeres decididos a dar la vida por la patria, y los aciagos días de trance que nos abaten no son los primeros de la vida ni serán los últimos, si acaso atrapamos una idea superior del destino que el acaecer mismo nos depara, más como detonador de un porvenir generoso y pleno que como fatal presagio de fracaso y desastre de un pueblo malogrado, y de cuyas ruinas los bandidos se dieron a la fuga. El fulgurante rosal de nuestra esencia da más vueltas a la jacaranda tupida de la grandeza mexicana de lo que muchos piensan.
2.- Para cuando Felipe Calderón termine de pagar favores, su gestión como Presidente de la República se habrá extinguido largo tiempo. Nadie entonces recordará su meritoria trayectoria, su temerario arrebato ni su arrojado lance al cargo máximo; en la vertiente que ha escogido para señalar su paso, pocos evocarán su huella de estadista que supo cohesionar a una sociedad ávida de liderazgo, de sabiduría, de experiencia y de madurez. A la mitad de su periodo, la única voz de sensatez con que contaba, la única figura respetable de su entorno, además de su dignísima señora esposa, deja al Ejecutivo política, social y filosóficamente disminuido.
3.- La decisión de Fernando Gómez Mont de renunciar al partido, que junto con una pléyade de ilustres mexicanos fundara su padre, dolorosa y difícil como habrá sido en lo personal, involucra de modo inevitable al secretario de Gobernación, y no necesariamente para bien de la República. El gesto de gallardía y congruencia, elocuente de la entereza de los principios y de la rectitud de sus convicciones como panista vertical, coloca sin embargo, al Presidente, en una situación más delicada aún que la que Calderón atraviesa de cara a la crisis de gobernabilidad que vive el país.
4.- Con la cantidad de frentes abiertos -el crimen y la violencia; el desprestigio y la decreciente credibilidad del Gobierno; la ineptitud probada de la mayoría de sus colaboradores, las calamidades naturales sobrevenidas una tras otra en unos pocos días, entre otros-, las alternativas del presidente Calderón son las que prueban a un hombre de Estado: renunciar él mismo a su pertenencia panista, como sugirió Carlos Marín, con lo que salvaría a su partido de la muerte ideológica; enderezar el rumbo del PAN y cambiar la estrategia que el propio Calderón trazó, con lo que devolvería la razón de ser a ese partido; remover libremente al secretario de Gobernación, lo que se antoja más difícil, no por Gómez Mont -que ya lo tendrá pensado-, sino por quien lo reemplaza de entre los suyos.
5.- Parece poco probable que renuncie a su partido, porque fue él quien lo sumió en el pantano de la aberración política. No resulta evidente, por lo mismo, que opte por virar la ruta de su partido a estas alturas, además de que aceleraría el despeñadero. En cuanto al titular de Gobernación, deberá decidir si designa, cada uno con más signos de interrogación, a Vázquez Mota, Lujambio, Lozano, al conde de Orgaz que funge como secretario particular, vaya, hasta a Cortázar, o si le pide a Gómez Mont que le deje tres cuartos de secretario de Gobernación en tanto amaina alguno de los diversos temporales que se ciernen sobre el Ejecutivo, y no se ve pronto.
6.- En cualquier escenario, no tiene soluciones fáciles; él mismo ha provocado buena parte de los muchos problemas que el penalista se ha aplicado a resolverle. Con su proverbial tozudez, desestima de manera recurrente las escasas voces sensatas que tiene cerca; con la soberbia que exhibe, pareciera que la lección de Ciudad Juárez le caló poco, y así lo indica la decisión de dejar encargado en Chihuahua al secretario de la Reforma Agraria (ya se supo que hay uno), con el razonamiento de que es de allá. No cabe duda, México es más grande que sus desventuras, pero infinitamente más grande que sus actuales gobernantes.
camilo@kawage.com
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