Opinión / Columna
 
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Camilo Kawage 
Los malos consejos del miedo
El Sol de México
7 de febrero de 2010

  1.- "Enhorabuena y que disfruten este paso a desnivel", deseó el Ejecutivo de la Unión de gira por Aguascalientes capital, al felicitarse por la inauguración de un puente magnífico de 800 metros, que generó 120 empleos directos y tal vez 400 más indirectos para vivir mejor, incrementar la obra de infraestructura, y contribuir al progreso popular. Anunció de paso avances en la carretera Tepic-Aguascalientes y festejó los logros viales de la entidad, con lo que disipó en los mexicanos una de dos grandes dudas que nos inquietaban. La de la visión de hombre de Estado que infelizmente no alcanzó ya a abarcar, en la que la mayoría que lo eligió confiaba, así como por la decepción general de la ciudadanía por su incapacidad para abrazar la grandeza de este país y su circunstancia.

2.- La otra quedó despejada tras el reconocimiento tácito, en el mismo viaje a Aguascalientes, donde abordó la tragedia de Ciudad Juárez, del fracaso de su administración ante a la prevalencia del crimen organizado, la violencia y la masacre de inocentes en ese girón atropellado de la Patria. Decir que rediseñará la estrategia contra la barbarie juarense teniendo en cuenta la opinión de la sociedad y sin imponer desde el centro las soluciones a través de la fuerza pública equivale con poco margen de duda a claudicar de su responsabilidad como Presidente de la República de velar por la integridad de la nación y desdecirse de su obligación de garantizar su seguridad.

3.- Con prontitud, sin titubeos ni cortapisas, el Ejecutivo se aligera presuroso de la punzante carga de recomponer el drama social de Ciudad Juárez para dialogarla, proponerla e implementarla de la mano con los juarenses. La cuestión es que debió haber ido a Juárez a expresar la abstracción de sus temores, y darle calor a esa población humillada por la violencia y la sinrazón, en lugar de festejarle sus ocurrencias al secretario de Educación en el acto inaugural de un tecnológico en Aguascalientes, en el que se refiere al "Maestro Felipe Calderón".

4.- Como si los desbarres en que se deja caer cuando viaja al extranjero no fueran suficientes, ni el sobrevuelo en helicóptero por las zonas siniestradas del Valle de México bastara para dar cuenta de la incertidumbre que difunde, el ahora maestro parece insistir en machacar la percepción de ineptitud que en su equipo prevalece, pergeñada y ordenada por él mismo, respecto al tamaño de los problemas de México. En ese contexto de extravío, parece que ha olvidado que el Presidente de la República no pertenece más a ningún partido político, y que los miedos que atribuye a los otros reflejan todos los que lo invaden; se engaña al decir que trabaja para las futuras generaciones cuando toda su labor se ve dirigida a amarrar, para su partido, una que otra alcaldía.

5.- En una línea coherente con las enormes oportunidades perdidas en la conducción de la política interna, en que ha dejado escapar cuanta ocasión de lucimiento que se le ha presentado, el gobierno ha decidido cerrar la Representación Permanente de México ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, para ahorrar, dijo la señora Espinosa, el sueldo del embajador, su casa, el coche y el chofer. Eso sí, conservamos Embajada en Santa Lucía (ver atlas), en Guyana y Etiopía, y no se ha reparado el agravio del cierre de la misión en Noruega dispuesto por Castañeda.

6.- La paradoja de México trasciende las decisiones de los partidos políticos en cuanto a sus alianzas, sus candidatos y la ausencia de proyecto que acusan. El futuro del país se encuentra en pausa, y no se trata de añadirle laico al precepto constitucional que nos prefigura y nos define: Se trata de abrir un libro de Historia, de impregnarnos en la nuestra para concebir la magna obra del centenario que viene, de alzarnos con la mirada y el entendimiento al rescate de los valores que nos unifican, y no vernos más anegados en la vereda inmunda donde yacen malogradas las ilusiones vanas o en el fango en que se enloda la Bandera Nacional.

camilo@kawage.com
 
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