Hidalgo
45 años vistiendo al Niño Dios
Marta Ramírez Ángeles, dedicada, desde hace 45 años, a vestir a niños Dios para el 2 de febrero, Día de la Candelaria. Foto: El Sol de Hidalgo.
El Sol de Hidalgo
31 de enero de 2010

Por Sonia Nochebuena

Pachuca, Hidalgo.- Motivados por la tradición religiosa de presentar al Niño Jesús en la iglesia el Día de la Candelaria, celebrado el 2 de febrero, pachuqueños acuden a la explanada de la parroquia de La Asunción de María, en busca del mejor atuendo para su Niño Dios.

Cada año, en este sitio, son colocados más de una decena de puestos. Uno de ellos es atendido por Marta Ramírez Ángeles, quien hace 45 años viste Niños Dios.

Y con orgullo afirma: "Fui la primera en Hidalgo".

Mientras atavía al Niño de las Uvas, con un trajecito blanco adornado con racimos de la fruta, precisa que aprendió la actividad en la colonia Pro Hogar, en el Distrito Federal, a los 17 años.

Ocurrió en 1965. "Trabajé con una comerciante. Cada 2 de febrero, se dedicaba a vestir al Niño Jesús. Ella me enseñó".

Aprendida la actividad, decidió vivir en Pachuca, su lugar de origen, porque la vida en la ciudad "empezaba a ser más dura".

Una vez avecindada, en el entonces pueblo, eligió ser "comerciante", para el sustento de su familia.

Conforme a las festividades del año, Ramírez Ángeles vende productos alusivos. No es excepción el 2 de febrero, día en el que se concluye la celebración de Navidad.

En su puesto, instalado en sitio privilegiado, frente a la parroquia, exhibe cientos de trajecitos y ropajes tejidos a mano, elaborados con manta blanca, otros en tela de razo; en colores blanco, azul, verde, rosa y vino. Envueltos en pequeñas bolsas de hule a fin de no maltratarse.

Al frente de la ropita son mostradas las imágenes de Niño Dios, de variados tamaños y materiales. Unos de ojos claros, otros de color café e invariablemente largas pestañas.

Con sumo cuidado, la experimentada comerciante toma al Niño de las Uvas para explicar cómo se debe vestir:

"Según la tradición, el primer año se viste al Niño Jesús de blanco, color de la pureza acostado en un canasto; el segundo a semejanza del Niño Limosnero o como el de las Azucenas, en pie; el tercero, quizá como el Santo Niño de Atocha o San Judas Tadeo o el de la Abundancia sentado en una silla".

¿Por qué estos santos? "Son a los que más se encomienda la gente".

TRABAJO SOCORRIDO

Ramírez Ángeles es una mujer bajita de estatura, morena y pelo cano, de fuerte voz, dice: "A mi me gusta mucho mi trabajo, es muy socorrido"

Ese fue la razón para enseñarle a su hija, Alicia González Ramírez, el quehacer de vestir al Niño Jesús.

Ahora, Alicia atiende su puesto, también colocado en sitio especial. "A los 8 años aprendí, desde entonces me iba con mi madre.

"El primer lugar donde vestimos a los niños fue en el barrio de Patoni, posteriormente atrás del mercado Benito Juárez; actualmente, en esta explanada".

Madre e hija coinciden que esta tradición es de respeto, "nada de ataviarlo con trajes de equipos de fútbol u otros personajes. No va con la fe católica".

Respecto a los precios de vestimenta van desde los 20 pesos, correspondiente a una imagen de 6 centímetros de alto hasta los 500 pesos por un Niño Jesús de 60 centímetros.

Una vez arreglado con la indumentaria elegida por el cliente, el 2 de febrero, es llevado junto con flores y veladoras, a la iglesia para ser bendecido.

"Es un trabajo bonito, porque es espiritual y agradece a Dios las bondades recibidas", confiesan.

DÍA DE LA CANDELARIA

En México, el Día de la Candelaria se celebra desde los inicios de la Colonia (1521-1821), y algunos acostumbran que la persona que "sacó" el muñequito al "partir" la rosca, el Día de Reyes, proporcione tamales y atole el 2 de febrero.

Esta celebración también se festeja con cohetes, feria y puestos de comida, amén de una misa especial para bendecir a los Niños Dios.

Lo anterior, 40 días después de la Navidad, marca el final del periodo navideño, o como se dice popularmente: Concluye el maratón Guadalupe-Reyes, conmemorándose la fecha en que el Niño Jesús fue presentado en el Templo por sus padres.