Opinión / Columna
 
De cara al Sol 
Andrea Cataño Michelena 
PANdillerismo
El Sol de México
29 de enero de 2010

  Antes de entrar en materia, comparto con mis compañeros de trabajo la amarga sorpresa de sentir en el bolsillo las consecuencias de la miscelánea fiscal (que no reforma), gracias a la cual nuestro poder adquisitivo se ha hecho pinole. Mientras ningún partido quiera entrarle al toro del IVA generalizado por los cuernos, seguiremos padeciendo de estos engendros impositivos que son no solamente insuficientes sino injustos, pues exprimen al causante cautivo que no puede evadirse. El fisco nos chupa más que el vampiro de Crepúsculo. Y ni modo, a pagar se ha dicho.

Y otro que la pagará en otro sentido será el PAN. Mi madre decía que el agradecimiento es la primera virtud y que no se muerde la mano que da de comer. Pero en política, ni el agradecimiento ni la lealtad son atributos por tomar en cuenta. Al contrario, lo común es justamente lo contrario: la puñalada trapera y las zancadillas. El PAN padece un conveniente Alzheimer electoral, porque ya no se acuerda de que gracias al PRI, Felipe Calderón consiguió aunque fuera con trabajos, tomar posesión el 1 de diciembre de 2006 y que también con el apoyo del PRI pasó la catarata de nuevos impuestos. Pero ahora, el PAN le da la espalda al PRI y se une con el PRD, el partido con dueño, ese bochorno de pseudopartido que es el PT, que tiene el mismo dueño, y Convergencia, otro redituable negocio de Dante Delgado para echarle montón al PRI y sacarlo como sea de Durango, por lo pronto, de Oaxaca, Puebla y de Hidalgo.

En una democracia incipiente se justifican las alianzas para equilibrar las fuerzas y darle juego a los partidos emergentes (ojo, dije partidos, no negocios familiares). Pero eso sólo ocurriría en Utopilandia, no en nuestro Kafkahuamilpa, donde las alianzas no son más que un acuerdo entre pandillas para darle en la torre a la banda dominante, porque no ven otra manera de quitarle la hegemonía. Sin embargo, hasta entre las más rufianescas pandillas hay cierto grado de honor: si alguna le ha mentado la progenitora al jefe de la suya, no hay manera de pasar por alto esa ofensa y no hay convenio posible. Pero las bandas de políticos son menos delicados y con tal de hacerse del poder, son capaces de aliarse con sus enemigos naturales.

La PANdilla sabe que no le puede ganar al PRI a la buena. El dueño del PRD, Andrés Manuel López Obrador y sus corifeos, sin van solos no tienen ni la más remota posibilidad de triunfo en los estados que he mencionado, eso aunado a que están en riesgo de perder Zacatecas y Tlaxcala. Con excepción de Durango, donde Kafka se hubiera vuelto cuerdo de ver cómo un candidato priísta será apoyado por la alianza de "Todos contra el PRI", en Oaxaca, Hidalgo y Puebla, Gabino Cué, Xóchitl Gálvez y Rafael Moreno Valle, no son candidatos ni del PAN ni del PRD. Si hubiéramos tenido una reforma electoral como la que realmente necesita el país, estos tres personajes, conocidos y populares en sus estados serían candidatos ciudadanos. Pero en nuestra partidocracia esclerosada, los candidatos ciudadanos no tienen otro remedio que aceptar el apoyo de partidos con los que no necesariamente comulgan, pero que constituyen su única opción para poder contender con alguna posibilidad de ganar.

Para la Alianza Todos contra el PRI -hasta ahora solamente oficial en Durango- lo que suceda después es lo de menos, pues el interés no está en el destino de esa entidad federativa, sino arrebatarle al Revolucionario Institucional tantas gubernaturas como puedan y la razón es bastante obvia: quieren ensayar para el 2012, a ver si con eso pueden despeinar el impecable copetito de Enrique Peña Nieto, quien hasta ahora parece ser el candidato natural del PRI para regresar a Los Pinos. Solamente que no sé cómo podría el PAN hacer una alianza con el PRD llevando como candidato a Andrés Manuel López Obrador.

No se trata pues, de la unión de fuerzas menores para presentar un frente común robusto. Esta es la alianza del odio, y nada que esté basado en esta pasión destructiva puede tener un buen fin. Hay un encono de años contra el PRI, un deseo de revancha bien añejado y un afán tozudo de impedirle resurgir. Todos los partidos actuales tienen grandes debilidades, pero hay que reconocer que el PAN no ha sabido formar cuadros de mando. Convergencia, el Verde Ecologista y el PT son los satélites acomodaticios que se venden al mejor postor y el PRD está constituido por tribus de lacayos que se doblegan ante la voluntad de su amo y señor, el inenarrable López.

¿Se imaginan ustedes al PAN y al PRD tratando de conciliar puntos de vista en torno a temas como el aborto o las bodas gay? Es una cuestión de física elemental: agua y aceite no se juntan. Hay principios éticos que están más allá de las conveniencias electoreras. Hay un respeto y una dignidad que, en este caso, el odio desconoce. ¡Pobre México!

andreacatano@gmail.com
 
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