Opinión / Columna
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El Observador Parlamentario
Antonio Tenorio Adame
18 de noviembre de 2009
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* Avances en la descentralización del gasto federal *¿Canibalismo de partidos o cultura parlamentaria?
El Poder Legislativo, en uso de sus facultades constitucionales, aprobó el Presupuesto de la Federación 2010 por un monto de 3 billones 176 mil 332 millones de pesos.
El ejercicio de aprobación demostró la división de poderes y la capacidad del "poder de la bolsa" como parte del "control político" del Congreso sobre el gobierno. Resulta un avance en términos de democracia y representa una contrariedad en un régimen presidencial donde se carece de mayoría.
La votación registrada en el pleno de los diputados fue de 437 votos a favor y 25 en contra, además de 3 votos llamados abstenciones. El dominio de la fracción Revolucionaria Institucional quedó mostrado, no sólo en la votación sino en el sentido y objetivos de la distribución de los recursos.
* EL PRESUPUESTO DISECCIONADO POR LOS MEDIOS
La difusión en los medios destacó el proceso como un "juego de vencidas" entre el gobierno y los diputados, más que una práctica democrática entre la oposición y el gobierno.
No obstante, el término "presupuesto" indica con claridad su carácter flexivo sujeto a modificaciones de acuerdos políticos.
El PAN quedó sometido en la negociación, a fin de que los gobernadores "tricolores" fueran favorecidos por encontrarse mejor articulados con proyectos registrados en obras y construcción de carreteras. El Presupuesto da señales como democrático, republicano y federal, aunque con escasa transparencia.
El PAN logró preservar la parte principal del gasto social en poder de la Federación, en tanto los aztecas amarillos la libraron protegiendo con los mínimos a sus gobiernos locales.
Por otra parte, los medios se hacen eco de las manifestaciones de las votaciones partidarias, ya sea para acusar a quienes aprobaron (PRI-PAN) los impuestos; o bien sea para excluir del gasto a quien se negó a aprobarlos (PRD).
La cultura parlamentaria sufre un ingestión con esos argumentos.
Porque si bien el debate se presenta con argumentos, cuando éstos se cierran procede la votación que supera las diferencias con la decisión del pleno como un acuerdo del Congreso. Así se evita el canibalismo de los partidos.
Por otra parte, se impide la exclusión de los partidos porque su voto sea en contra, como lo argumentó el diputado del PAN, es una acto de prepotencia vetusta. Claramente el principio que sustenta al Parlamento es el de equidad e igualdad entre el gobierno y la oposición, la que se supone como minoría. Sólo así, bajo esa condición es posible que los argumentos y razones de unos y otros tengan el mismo peso político.
Consecuentemente, el voto es circunstancial y puede ser a favor o en contra: pero el acuerdo es de todo el Congreso colegiado.
* TIEMPOS DE APROBACIÓN Y EL OLVIDO DE LOS CENTENARIOS
Un cuestionamiento generalizado es la falta de cumplimiento de la aprobación a más tardar el 15 de noviembre. De nuevo se recurrió al artificio de parar el reloj de San Lázaro. Los acuerdos políticos no se dieron en su momento, los factores que los agudizaron fueron: la falta de técnicas parlamentarias, así como el acontecimiento de renovar esta Legislatura donde los tiempos se achican; otro más se derivó del puente laboral establecido más en provecho de las cadenas hoteleras y el turismo de escala global, que de proponer el rescate de la memoria nacional y la efemérides de la Revolución.
La conmemoración de la Revolución ha sido deformada al esperpento del "reventón turístico".
Y a propósito de los Centenarios: ¿cómo los trataron los diputados? Al parecer los "hoyos negros" en la memoria nacional, como El Sol de México lo exhibe, en el abandono en que se encuentra la Rotonda de los Hombres Ilustres, sitio donde se rememora el homenaje póstumo a los mejores hombres de la patria, abarca el pesimismo del alma patria.
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