Opinión / Columna
 
Eduardo Andrade Sánchez 
Necesidad, responsabildad y culpa
Organización Editorial Mexicana
16 de noviembre de 2009

  DÍA 1082. EL ÍNDICE DE MORTANDAD SIGUE SU CRECIMIENTO IMPARABLE; CERRÓ LA SEMANA EN 13.35 MUERTES DIARIAS VINCULADAS CON LA CRIMINALIDAD ORGANIZADA EN LO QUE VA DEL SEXENIO.

Imagínese usted un yerno irresponsable, desobligado, que lo poco que gana lo ha derrochado en francachelas, al que su suegro ha ayudado a poner un taller de carpintería -digamos por caso-, el cual se encuentra al borde de la quiebra porque el marido de la hija le ha salido como Juan Charrasqueado, y un buen día, cuando ya no halla cómo salir de hoyo, se vuelve a acercar al suegro para que le preste un dinero a fin de sacar un trabajo que le han encargado y le jura y perjura que ya no volverá a irse a jugar el dinero a las maquinitas ni se asomará por la cantina. ¿Qué haría usted?, ¿dejar que se lleve la trampa el negocio y que su hija y sus nietos se mueran de hambre por la actitud del haragán desobligado, que, como quiera es el padre de los chamacos y resultaría más gravoso para la familia de plano echarlo a la calle?

Si el suegro del cuento le ayuda, está atendiendo una necesidad para evitar un mal que considera mayor, pero qué tal que el yerno todavía después de recibir el auxilio, que rogaba como desesperado, le eche en cara "que asuma su responsabilidad" con la señora y los críos, cuya manutención no es precisamente responsabilidad del abuelo. Éste, al atender la necesidad que ayudó a resolver, no es el responsable de la misma; en todo caso diríase que ha asumido una responsabilidad que no lo tocaba, pero tuvo un motivo que consideró válido para hacerlo. Y, por supuesto, el que recibió el favor todavía se queja de que no le dieran todo lo que pidió y que el aportante pretenda vigilar si de verdad va a ir a comprar los clavos y la madera, poniéndose muy digno.

Pues don Felipe Calderón está como el yerno del cuento; la responsabilidad de sacar adelante la política económica es suya, así como la de que se haya producido un agujero presupuestal supuestamente gigantesco por falta de previsión, por actuar con espíritu de juerga ante la crisis y descalificar sus efectos desde el momento que avaló la actitud pueril de su Secretario de Hacienda, cuando se mofaba de los posibles efectos del tsunami financiero mundial, considerándolo "un catarrito".

Molesto con todo mundo, confundiendo el mal genio con tener carácter, el Presidente lanza culpas hacia todos lados. No quiere compartir responsabilidades, desea trasladar la culpa de sus errores a otros actores que sí han actuado con responsabilidad. Los dirigentes empresariales, quienes oportunamente le hicieron ver la barbaridad del paquete fiscal que presentó al Congreso, no hicieron sino cumplir con su responsabilidad representativa y defender los interese de su gremio y acudieron, como se hace en cualquier "democracia efectiva" que se respete -esa que dice el propio Calderón que debe complementar el sufragio efectivo- a los diputados y senadores, que tienen a su cargo la aprobación de los impuestos.

Quien hasta ahora no ha cumplido su responsabilidad y, por definición, tiene la culpa del desbarajuste en su gobierno y la ineptitud de sus colaboradores es quien ejerce de manera unipersonal la titularidad del Ejecutivo.

eandrade@oem.com.mx
 
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